La gracia del Cordero de Dios, quien incluso en este mismo momento carga silenciosamente y quita los pecados que cometo hoy, las heridas de mi pasado y aun mis debilidades futuras «Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! Este es aquel de quien yo dije: ‘Después de mí viene un hombre que es superior a mí, porque existía antes que yo’. Yo mismo no lo conocía; pero para que Él fuera manifestado a Israel, vine yo bautizando con agua”. Juan también dio testimonio, diciendo: “He visto al Espíritu descender del cielo como una paloma, y permaneció sobre Él. Yo mismo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre Él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo’. Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”» (Juan 1:29–34). (1) C...