Que nuestras voluntades estén alineadas. [Romanos 15:1–6] Últimamente, durante el estudio bíblico para líderes que realizamos tras nuestras reuniones de oración de los miércoles, hemos estado estudiando el cuarto capítulo del libro de Jonás. Cuanto más lo estudio, más siento que la lección que Dios me transmite puede resumirse en una frase: «No se haga mi voluntad, sino la tuya». Jonás, siervo y profeta de Dios, se enfureció con Él porque desistió de enviar el desastre que había planeado para el pueblo de Nínive; un pueblo que se había arrepentido y apartado de sus pecados. ¿Cuál era la razón de su enojo? Jonás deseaba que se cumpliera su propia voluntad en lugar de la voluntad de Dios. ¿Cuál era la voluntad de Jonás? La destrucción del pueblo de Nínive. Deseaba desesperadamente —con una intensidad de vida o muerte— que Dios enviara un desastre sobre ellos. Al observar la actitud de Jonás, reflexioné sobre cómo se reconoce verdader...
하나님께서 우리를 구원하시되 우리보다 강한 사탄의 손에서 우리를 속량하셨으니 ... 하나님께서 우리를 구원하시되 우리보다 강한 사탄의 손에서 우리를 속량하셨으니 우리는 하나님의 전에 올라가 하나님께서 베풀어 주신 모든 영적인 축복들로 인해 크게 기뻐하며 하나님을 찬송할 수밖에 없습니다 . 우리의 심령은 물 댄 동산 같아서 다시는 걱정할 일이 없습니다 . 우리는 춤을 추고 기뻐하며 모든 성도들이 함께 즐거워합니다 . 주님은 우리의 슬픔을 돌이켜 기쁨이 되게 하시고 우리를 위로하셔서 근심 대신 기쁨을 주십니다 . 우리에게 풍성한 것을 채워주시는 주님의 좋은 것으로 우리는 만족합니다 ( 참고 : 예레미야 31:12-13, 현대인의 성경 ).