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El castigo demorado de Dios (Eclesiastés 8:11)

  El castigo demorado de Dios       «Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto a hacer el mal» (Eclesiastés 8:11).     El rey Salomón, el Predicador, afirma que, debido a que el castigo por las malas acciones no se aplica de inmediato, las personas se envalentonan para cometer el mal. Esta es una verdad de la Palabra de Dios con la que nadie puede discrepar. Si el castigo de Dios cayera inmediatamente después de un acto malvado, la gente dudaría en volver a hacerlo, aunque solo fuera por miedo. Sin embargo, como el castigo no llega pronto, las personas cometen el mal sin vacilar. Y lo hacen sin sentir temor alguno. No temen pecar porque creen que Dios no está mirando. Así, aun cuando «el pecador haga lo malo cien veces» (v. 12), su corazón permanece audaz. Cuanto más mal cometen, más se envalentonan. Sus corazones se endurecen cada vez más debido al pecado reiter...