“Do not burden your heart with the worries of the world (emptying), but practice the love and justice of the kingdom of God in the everyday life and circumstances that God has given me today (filling), and, like a bride waiting for the bridegroom who is to come, keep spiritual watch through constant prayer (maintaining).” “And He told them a parable: ‘Look at the fig tree and all the trees. As soon as they sprout leaves, you can see it and know for yourselves that summer is already near. So also, when you see these things happening, know that the kingdom of God is near. Truly I say to you, this generation will not pass away until all these things have taken place. Heaven and earth will pass away, but My words will never pass away.’” (Luke 21:29–33) (1) First, as I meditated on today’s passage, Luke 21:29–33, I asked artificial intelligence to compare and summarize Matthew 24:32–35 and Mark 13:28–31, the parallel ...
“No hagan que su corazón se vuelva pesado por las preocupaciones del mundo (vaciamiento), sino practiquen el amor y la justicia del reino de Dios en la vida cotidiana que Dios me ha dado hoy (llenura), y, como una novia que espera al novio que ha de venir, manténganse siempre en oración, permaneciendo en guardia espiritual (mantenimiento).”
“No hagan que su corazón se vuelva pesado por las preocupaciones del mundo (vaciamiento), sino practiquen el amor y la justicia del reino de Dios en la vida cotidiana que Dios me ha dado hoy (llenura), y, como una novia que espera al novio que ha de venir, manténganse siempre en oración, permaneciendo en guardia espiritual (mantenimiento).”
“Y les dijo una parábola: ‘Miren la higuera y todos los árboles. Cuando comienzan a brotar, ustedes lo ven y saben por sí mismos que el verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca. De cierto les digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’” (Lucas 21:29–33).
(1) Primero, al meditar hoy en el pasaje de Lucas 21:29–33, le pedí a la inteligencia artificial que comparara y resumiera Mateo 24:32–35 y Marcos 13:28–31, los pasajes paralelos que tratan sobre la “parábola de la higuera” de Jesús.
“Los tres Evangelios transmiten el mismo mensaje central de ‘ver las señales y discernir el tiempo’, pero presentan pequeñas diferencias en sus expresiones y énfasis” (Internet):
1. Resumen de los puntos en común
Los tres pasajes son casi idénticos en estructura y mensaje central, y comparten la siguiente estructura lógica de tres etapas.
El orden de la naturaleza (la parábola): Así como naturalmente sabemos que el verano está cerca cuando las ramas de la higuera se ponen tiernas y aparecen sus hojas, también podemos discernir las señales de la Segunda Venida y del fin de los tiempos.
La certeza del cumplimiento: Jesús declara: “No pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.”
La eternidad de la Palabra: Él dice: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, garantizando así la autoridad absoluta y la certeza de la profecía.
2. Comparación de las diferencias entre los Evangelios
Entre los tres Evangelios, Mateo y Marcos presentan expresiones muy similares porque tienen en cuenta un trasfondo judío y las circunstancias de persecución. Ambos Evangelios utilizan únicamente la “higuera” como elemento de la parábola y, cuando aparecen las señales del fin, advierten: “sepan que el Hijo del Hombre está cerca, a las puertas”, enfocándose directamente en la venida de Jesús, quien vendrá como Juez y Rey.
Por otro lado, Lucas, que tiene ampliamente en consideración a los lectores gentiles, presenta una diferencia clara. Lucas menciona no solamente la higuera, una planta representativa de la tierra de Israel, sino también “todos los árboles”, para que los gentiles pudieran comprender fácilmente la ilustración. Además, en lugar de expresar el resultado de los tiempos finales mediante la expresión de fuerte carácter judío “la presencia del Hijo del Hombre”, Lucas utiliza el concepto más universal y amplio de “sepan que el reino de Dios está cerca”, enfatizando así la consumación universal del evangelio.
3. Análisis de las características específicas de cada Evangelio
Mateo 24:32–35
Característica: Puesto que Mateo tenía principalmente a los judíos como audiencia, se enfoca directamente, dentro del trasfondo de las Escrituras del Antiguo Testamento, en el juicio del fin de los tiempos y en la presencia/venida del Hijo del Hombre (Jesucristo).
Énfasis: Cuando aparecen las señales, exhorta a comprender que “Él [el Hijo del Hombre] está cerca, a las puertas”, enfatizando la llegada de Jesús, quien vendrá como Rey.
Marcos 13:28–31
Característica: Marcos fue escrito para los creyentes gentiles que sufrían bajo Roma, y su expresión es muy similar a la de Mateo, pero tiene un tono más conciso y urgente.
Énfasis: En medio de la tribulación de los últimos tiempos, transmite un mensaje dinámico: no se desanimen, sino permanezcan despiertos y preparados para recibir al Hijo del Hombre, que se ha acercado a las puertas.
Lucas 21:29–33
Característica: Debido a que Lucas tiene a los gentiles en general como lectores, presenta la diferencia más evidente. Lucas añade no solamente la higuera, que era común en la tierra de Israel, sino también “todos los árboles”, para que los lectores de las regiones gentiles pudieran comprender fácilmente la parábola.
Énfasis: En lugar de la expresión judía “la presencia del Hijo del Hombre”, utiliza la expresión más universal y amplia “el reino de Dios está cerca”, enfatizando la consumación universal del evangelio.
4. Resumen en una sola frase
Los tres Evangelios, basándose en la fidelidad de las palabras de Jesús —que no cambiarán aunque el cielo y la tierra pasen—, exhortan a los creyentes a discernir, por medio de las señales de los tiempos, que la Segunda Venida del Señor y la llegada del reino de Dios están cerca, y por lo tanto a permanecer despiertos y vigilantes (Internet).
(a) Aquí me interesé en comprender específicamente la relación entre la declaración de Mateo y Marcos, “sepan que el Hijo del Hombre [Jesús] está cerca, a las puertas” (Mateo 24:33; Marcos 13:29), y la declaración de Lucas, “sepan que el reino de Dios está cerca” (Lucas 21:31).
Estas dos expresiones difieren solamente en su forma de expresarse; teológicamente, sin embargo, están estrechamente unidas y se refieren a un mismo acontecimiento, como “las dos caras de una misma moneda.” Esto se debe a que, en la Biblia, la “venida del Hijo del Hombre (el Gobernante)” y la “llegada del reino de Dios (el ámbito de su gobierno)” son relaciones inseparables. La inteligencia artificial explicó la relación concreta entre estas dos declaraciones dividiéndola en tres dimensiones (Internet):
a. La venida del Rey y la consumación de su reino (El soberano y el ámbito de su soberanía)
“El Hijo del Hombre está cerca, a las puertas”: Esto significa la llegada directa del Rey, Jesucristo, quien es el Gobernante y Juez.
“El reino de Dios está cerca”: Esto significa la presencia del ámbito de gobierno y de la soberanía gobernados por ese Rey.
Relación: En el concepto antiguo, la “visita de un rey” significaba, en efecto, que “el reino de ese rey había llegado a aquel lugar.” El hecho de que el Rey haya llegado a la puerta (Mateo y Marcos) significa que el reino de Dios que Él gobierna está justo antes de ser plenamente manifestado y consumado en todo el universo (Lucas). Por lo tanto, son expresiones perfectamente paralelas.
b. Cumplimiento de la historia de la redención: la consumación del “Ya” y el “Todavía no”
Al comenzar su ministerio público, Jesús proclamó: “El reino de Dios se ha acercado” (Marcos 1:15), y mediante su Primera Venida inició “ya (Already)” el reino de Dios en esta tierra.
Sin embargo, este reino todavía se encuentra en un estado de “todavía no (Not Yet)”, porque aún no ha sido completamente consumado.
Relación: El momento final del que Jesús habla en el Discurso del Monte de los Olivos muestra que, en el momento de los últimos tiempos, el “reino de Dios (Lucas)”, que Jesús plantó como una semilla mediante su Primera Venida, será finalmente consumado y dará fruto por medio de la “gloria del Hijo del Hombre” (Mateo y Marcos) en su Segunda Venida. En otras palabras, el reino de Dios será consumado solamente cuando venga el Hijo del Hombre.
c. Variación del énfasis según los destinatarios
La relación entre estas dos expresiones se vuelve aún más clara cuando comprendemos el trasfondo cultural de las personas a quienes los autores procuraban anunciar el evangelio.
Mateo y Marcos (trasfondo judío): Para los judíos familiarizados con el concepto de la figura mesiánica del Antiguo Testamento profetizada en Daniel 7:13–14, es decir, el “Hijo del Hombre que viene con las nubes,” utilizaron la expresión personal “el Hijo del Hombre ha llegado a las puertas” para enfatizar la dignidad y autoridad de Jesucristo como aquel que trae el juicio y la restauración.
Lucas (trasfondo gentil): Para los lectores gentiles que no estaban familiarizados con el concepto apocalíptico del Antiguo Testamento acerca del Hijo del Hombre, Lucas lo explicó mediante el concepto más universal y fácilmente comprensible del “gobierno y reinado de Dios (el reino de Dios).”
Resumen de la conclusión:
Si la expresión “el Hijo del Hombre ha llegado a las puertas” enfatiza vívidamente quién (Who) es el sujeto de los últimos tiempos, entonces “el reino de Dios está cerca” explica qué (What) acontecimiento y qué estado dentro de la historia de la redención ocurrirán a causa de ese sujeto.
En conclusión, los dos pasajes dan testimonio complementario de una misma verdad escatológica: “Cuando Jesucristo vuelva (la venida del Hijo del Hombre), el poder de Satanás será completamente quebrantado y el gobierno perfecto de Dios (el reino de Dios) vendrá finalmente sobre la tierra.” (Internet)
(i) La enseñanza que obtengo de aquí es que debemos enfocarnos primero en “¿Quién es Jesús (Who)?” y crecer en el conocimiento de Jesús, mientras que, al mismo tiempo, debemos enfocarnos en “¿Qué ha hecho Jesús (What)?” y vivir nuestra vida de fe de acuerdo con ello.
En teología, esto suele denominarse “la persona de Cristo (Who)” y “la obra de Cristo (What),” y estas dos cosas nunca pueden separarse. Quisiera ampliar y compartir por qué esta enseñanza es tan importante en nuestra vida cristiana práctica y cómo podemos aplicarla, desde tres perspectivas (Internet):
1. Los peligros espirituales que produce el desequilibrio entre “Who” y “What”
Si nuestra fe se inclina únicamente hacia uno de estos dos aspectos, es fácil caer en los siguientes desequilibrios espirituales.
Cuando nos inclinamos solamente hacia “Who (la persona)”: Podemos saber y confesar correctamente, intelectualmente, quién es Jesús (doctrina ortodoxa), pero no llegar a vivir en nuestra propia vida lo que Él hizo en esta tierra mediante su vida, muerte y resurrección, ni los valores del reino de Dios que Él proclamó. Así, nuestra fe puede quedarse en una fe conceptual y nominal (un ejercicio intelectual).
Cuando nos inclinamos solamente hacia “What (la obra)”: Podemos servir en la iglesia, hacer buenas obras y esforzarnos mucho por la expansión del reino de Dios (ministerio), pero, al carecer de una relación personal y de comunión con Jesús mismo, podemos caer fácilmente en el activismo religioso (legalismo) o en el agotamiento espiritual.
2. El orden de la fe: comenzar con “Who” y fluir hacia “What”
La parte más sobresaliente de esta confesión es la expresión “enfocarnos primero... y al mismo tiempo.” La fe cristiana siempre comienza con una relación correcta basada en conocer quién es Jesús, y luego da fruto en una vida que confía en lo que Él ha hecho y lo sigue.
La persona que verdaderamente confiesa que Jesús es mi Salvador y el Rey de todo el universo (Who) queda profundamente conmovida por el acontecimiento de salvación que ese Rey realizó por mí en la cruz (What).
Además, esa emoción y gratitud conducen naturalmente a la misión: “Así como Jesús realizó su obra, yo también viviré practicando la justicia y el amor del reino de Dios en esta tierra.”
3. La actitud concreta de los creyentes que viven en los últimos tiempos
Si aplicamos esta enseñanza al contexto del Discurso del Monte de los Olivos, resulta claro cuál debe ser nuestra actitud mientras esperamos la Segunda Venida del Señor (el fin de los tiempos).
Una actitud centrada en “Who”: Como enfatizan Mateo y Marcos, debemos mirar a “el Hijo del Hombre que ha llegado a las puertas”, es decir, a Jesús mismo, que vendrá como el Novio y el Juez, y permanecer despiertos y orando en una relación íntima con Él.
Una actitud centrada en “What”: Como enfatiza Lucas, debemos creer que “el reino de Dios está cerca” y vivir fielmente en obediencia a la Palabra, para que el gobierno y la soberanía de Dios se hagan realidad hoy en nuestra familia, nuestro trabajo y nuestra sociedad.
Conclusión:
Un creyente es una persona que crece en el conocimiento de Jesús (Who) y demuestra mediante su vida la obra de salvación y gobierno que Él ha realizado (What). Esto se debe a que amar profundamente a Jesús, el Rey, y buscar concretamente que Su reino se establezca en esta tierra son, en última instancia, una misma cosa (Internet).
(2) En segundo lugar, quise meditar en griego sobre las palabras: “Cuando brotan, ustedes lo ven y saben por sí mismos que el verano está cerca” (Lucas 21:30): “ὅταν προβάλωσιν ἤδη, βλέποντες ἀφ’ ἑαυτῶν γινώσκετε ὅτι ἤδη ἐγγὺς τὸ θέρος ἐστίν” (hotan pro-balōsin ēdē, blepontes aph’ heautōn ginōskete hoti ēdē engys to theros estin).
Lo interesante es que la palabra “ἤδη” (ēdē), cuyo significado es “ya (already)”, aparece dos veces. ¿Cuál es la razón concreta?
Las razones teológicas y literarias específicas por las que Lucas utiliza dos veces seguidas “ἤδη” (ēdē, “ya”) en este breve versículo son las siguientes (Internet):
1. Énfasis retórico en la inevitabilidad y la rapidez
En la literatura griega, repetir el mismo adverbio dentro de una oración breve es una de las formas más claras de crear énfasis.
El primer ἤδη (“ya está brotando”): significa que el cambio en la naturaleza ya ha comenzado.
El segundo ἤδη (“el verano ya está cerca”): significa que el resultado correspondiente también ya ha entrado en la etapa de cumplimiento.
Razón: La lógica es: “Si ha comenzado a aparecer ante sus ojos, entonces la siguiente etapa, sin lugar a dudas, ya ha comenzado.” Es decir, se pretende enfatizar fuertemente que entre el precursor (la señal) y el resultado (el reino de Dios) no existe ninguna demora ni desviación, sino que el proceso se desarrolla de manera inevitable y rápida.
2. La tensión escatológica del reino de Dios que “ya” ha llegado
Uno de los temas teológicos centrales del Evangelio de Lucas es la realidad presente del reino de Dios. Lucas enfatiza que, debido a la primera venida de Jesús y a la obra del Espíritu Santo, el reino de Dios “ya está en medio de ustedes/entre ustedes” (Lucas 17:21).
Conexión con la historia de la redención: Así como el primer “ya” (ἤδη) señala el acontecimiento visible de que un árbol comienza a brotar, la primera venida de Jesús y los milagros que realizó son señales visibles que muestran que el reino de Dios ya ha comenzado en esta tierra.
Razón: Así como quien ve que un árbol ha comenzado a brotar queda convencido de que el verano ya está cerca, los creyentes que han presenciado el ministerio de Jesús y han recibido el evangelio reciben la perspectiva de fe de que, aunque la consumación final (la Segunda Venida) tendrá lugar en el futuro, teológicamente el reino ya ha llegado como una realidad presente.
3. Un llamado a la responsabilidad de quienes “ven por sí mismos” [βλέποντες ἀφ’ ἑαυτῶν (blepontes aph’ heautōn)]
La expresión distintiva “aph’ heautōn” (ἀφ’ ἑαυτῶν, “por ustedes mismos”), que aparece únicamente en Lucas, combinada con “ēdē” (“ya”), exige la capacidad activa y personal de discernimiento del lector.
Significa que, aun sin recibir la enseñanza de otra persona ni recurrir a una interpretación forzada, al observar el orden de la naturaleza uno puede “saber por sí mismo que ya (ἤδη) está sucediendo.”
Razón: No reconocer la cercanía del reino de Dios aun después de ver las señales de los tiempos no significa simplemente que falte conocimiento. Más bien, constituye una advertencia espiritual de que los ojos espirituales se han oscurecido y la persona ha caído en el desenfreno y la insensibilidad espiritual. En otras palabras: “Las señales ya han sido dadas y ya está cerca; por tanto, no pongas excusas, sino permanece despierto y discierne por ti mismo”, lo cual coloca sobre el creyente una seria responsabilidad moral y espiritual.
Resumen en una sola frase para la meditación:
Los dos “ἤδη (ya)” que Lucas coloca son un poderoso estímulo y exhortación para que, al ver la pequeña transformación que tenemos delante de nuestros ojos (el brote), anticipemos ya con los ojos de la fe la inevitable cercanía del reino de Dios que será consumado en la Segunda Venida, del mismo modo que la ley natural nos permite ver el brote y estar seguros del futuro que se acerca (el verano), contemplando la obra de Jesús ya iniciada en esta tierra mediante su primera venida (Internet).
(a) Aquí me pregunté concretamente qué debemos hacer nosotros, los creyentes, y cómo debemos hacerlo para anticipar ya con los ojos de la fe la inevitable cercanía del reino de Dios que será consumado en la Segunda Venida, al contemplar la obra de Jesús ya iniciada en esta tierra mediante su primera venida.
Lo que nosotros, como creyentes, debemos hacer concretamente está claramente presentado en el contexto del Evangelio de Lucas (especialmente Lucas 21:34–36) y en el significado de los verbos griegos. La inteligencia artificial lo resumió en tres instrucciones prácticas concretas (What & How) (Internet):
a. Cuidar nuestra sensibilidad espiritual: “No hagan pesado su corazón” (¿Qué debemos abandonar?)
Jesús dijo que debemos discernir “viendo” (βλέποντες, blepontes) cómo brotan las cosas. Para poder ver correctamente, primero nuestros ojos y nuestro corazón no deben estar nublados.
Instrucción concreta (What): Debemos estar en guardia contra la obesidad espiritual que vuelve insensible nuestro corazón.
Método práctico (How): Lucas 21:34 señala tres cosas: el desenfreno (el exceso de placeres), la embriaguez (la adicción y la falta de dominio propio) y las preocupaciones de la vida (quedar absorbidos por las preocupaciones del mundo).
Aplicación diaria: Cada noche antes de dormir o cada mañana al levantarnos, debemos enfrentar honestamente cuál es la “preocupación de la vida” que más pesa sobre nuestro corazón o cuál es el “placer periférico” que está cegando nuestros ojos. Debemos entregarlo al Señor mediante la oración y recuperar, en el Espíritu Santo, la ligereza y libertad del corazón.
b. Hacer visible el reino de Dios presente: “Vivir aquí el reino” (¿Qué debemos hacer?)
En lugar de esperar el reino de la Segunda Venida únicamente como un acontecimiento futuro, la manera más poderosa de anticiparlo es manifestar primero en nuestra vida actual las leyes y los valores de ese reino.
Instrucción concreta (What): Debemos reproducir en nuestra propia vida la manera en que Jesús manifestó el gobierno del reino de Dios durante su primera venida.
Método práctico (How): El núcleo del reino de Dios que Lucas enfatiza es “el amor hacia los marginados, compartir y justicia.”
Aplicación diaria: En nuestra familia y en nuestro trabajo, en lugar de seguir los caminos del mundo —la competencia ilimitada y el egoísmo— debemos elegir los caminos del reino de Dios —el perdón, la honestidad y la consideración hacia los débiles o vulnerables—. Cuando perdono a alguien incondicionalmente y comparto mis bienes materiales, la paz y el gozo del reino de Dios que será consumado pueden “ya” hacerse visibles en mi vida presente.
c. Echar el ancla en la oración: “Oren siempre y permanezcan despiertos” (¿Cómo perseveraremos?)
En Lucas 21:36, el Señor ordena la oración como la actitud fundamental del creyente que conoce la cercanía del fin. Aquí, la expresión “permanezcan despiertos” corresponde al verbo griego “ἀγρυπνεῖτε” (agrypneite), que significa “mantenerse despierto y hacer guardia, alejando el sueño.”
Instrucción concreta (What): Debemos mantener continuamente un estado de oración para poder vencer el tiempo de tribulación que viene y “estar en pie delante del Hijo del Hombre.”
Método práctico (How): La oración es el hilo que trae la esperanza futura al presente.
Aplicación diaria: Además de la oración disciplinada en horarios establecidos, debemos practicar una “oración como la respiración,” reconociendo la soberanía del Señor y conversando con Él momento a momento. Al mantener continuamente en nuestros labios confesiones como “Señor, haz que tu reino venga a esta situación” y “Maranata, ¡Señor Jesús, ven!”, y al vivir de acuerdo con ellas, podemos permanecer siempre despiertos como un centinela espiritual.
Resumen:
La manera en que el creyente puede “ya” anticipar el reino de Dios es sencilla: no permitir que las preocupaciones del mundo hagan pesado nuestro corazón (vaciamiento); practicar el amor y la justicia del reino de Dios en la vida cotidiana que Dios nos ha dado hoy (llenura); y, como una novia que espera al Novio que ha de venir, permanecer siempre en oración haciendo guardia espiritual (mantenimiento).
Cuando vivimos de esta manera, experimentamos que las palabras del Señor, “el verano ya está cerca,” no son motivo de temor, sino que se convierten en nuestra esperanza más emocionante y en una fuente de poder para el presente (Internet).
(3) Por último, en tercer lugar, quisiera meditar en griego bíblico sobre las palabras de Jesús: «De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Lc 21:32-33):
«ἀμὴν λέγω ὑμῖν ὅτι οὐ μὴ παρέλθῃ ἡ γενεὰ αὕτη ἕως ἂν πάντα γένηται. ὁ οὐρανὸς καὶ ἡ γῆ παρελεύσονται, οἱ δὲ λόγοι μου οὐ μὴ παρελεύσονται» (amēn legō hymin hoti ou mē parelthē hē genea hautē heōs an panta genētai. ho ouranos kai hē gē pareleusontai, hoi de logoi mou ou mē pareleusontai).
En particular, me resulta interesante que el verbo «παρέρχομαι» (parerchomai), que significa «pasar» o «desaparecer», se repita nada menos que tres veces consecutivas, cambiando de tiempo y de forma, como si palpitara y resonara una y otra vez. Las razones teológicas y literarias concretas por las que esta palabra resuena tres veces en estos dos breves versículos son las siguientes:
1. Revelación de la finitud del «mundo visible»
Si colocamos intuitivamente la estructura del texto original de acuerdo con el ritmo de la palabra, la intención del Señor se hace aún más clara.
Primer golpe (v. 32): Esta generación no pasará (παρέλθῃ) antes de que sucedan todas estas cosas.
Segundo golpe (v. 33): El cielo y la tierra pasarán (παρελεύσονται).
Tercer golpe (v. 33): Pero mis palabras no pasarán jamás (παρελεύσονται).
Para las personas de la época de Jesús, el templo de Jerusalén, la sociedad judía («esta generación») y los vastos cielos y la tierra parecían firmes, como si estuvieran establecidos para siempre. Sin embargo, el Señor repite la misma palabra y revela esta sorprendente verdad: «La historia y la generación que ustedes creen que durarán para siempre, y el universo —el cielo y la tierra— son, en realidad, solamente criaturas que pasarán y desaparecerán».
2. Contraste absoluto mediante su combinación con la poderosa doble negación [οὐ μὴ (ou mē)]
Aún más sorprendente es el hecho de que, de estas tres repeticiones, la primera y la tercera están necesariamente acompañadas por la expresión negativa absoluta «οὐ μὴ» (ou mē, «jamás / de ninguna manera»).
[οὐ μὴ + primer «pasar»] = La profecía del juicio de Dios jamás será cancelada ni podrá ser eludida.
[segundo «pasar», en medio] = El cielo y la tierra, que parecen ser las cosas más firmemente establecidas, desaparecerán inevitablemente.
[οὐ μὴ + tercer «pasar»] = Solamente las palabras de Jesús jamás perecerán, sino que permanecerán eternamente.
Al colocar el mismo verbo entre aquello que desaparecerá (el cielo y la tierra) y aquello que no desaparecerá (las palabras de Jesús), se crea un recurso retórico que resalta, a escala cósmica, la divinidad y la autoridad eterna de las palabras de Jesucristo.
3. Una «garantía de seguridad» para los creyentes que atraviesan el tiempo del fin
En la Biblia, el número tres simboliza la perfección y la certeza divinas. Al hacer resonar tres veces la palabra «pasar», el Señor establece un punto de referencia espiritual para los discípulos que tendrían miedo al contemplar el fin y la conmoción del mundo.
El escenario de la historia también pasará, y la tierra sobre la que caminamos y los cielos sobre nosotros finalmente llegarán a su fin y pasarán. Sin embargo, incluso en medio de esa gran confusión, el Señor quiere grabar profundamente en la mente de los creyentes que la única cuerda a la que deben aferrarse es precisamente «las palabras de Jesús».
Resumen en una frase para la meditación:
El ritmo de «παρέρχομαι (pasar)», proclamado tres veces por el Señor, es una poderosa invitación escatológica: «No pongas tu corazón en este mundo limitado, que al final pasará y desaparecerá, ni te angusties por él; más bien, edifica firmemente tu vida sobre las palabras de mi promesa, que nunca pasarán» (Internet).
(a) Aquí, cuando meditamos en las palabras de Lucas 21:33, «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán», también necesitamos meditar en Isaías 40:8:
«La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre».
a. Isaías 40 es una palabra de consuelo dada al pueblo judío que estaba enfrentando el desesperado final del exilio babilónico (la destrucción nacional). Estos dos pasajes, Lucas 21:33 e Isaías 40:8, forman una sorprendente estructura paralela.
Contraste en cuanto a la finitud: Isaías utilizó la «hierba y las flores», que son hermosas pero desaparecen rápidamente, como una imagen de la limitación de la vida humana. Jesús, en cambio, declaró que incluso «el cielo y la tierra», que a los ojos humanos parecen ser las cosas más grandes y firmes, son también finitos. La escala es mayor, pero la esencia es la misma: ambos pasajes revelan la finitud de la creación.
Contraste en cuanto a la autoridad: Isaías proclamó que «la palabra de nuestro Dios permanece para siempre». Sin embargo, Jesús, en el Monte de los Olivos, aplica a sí mismo esta solemne declaración del Antiguo Testamento acerca de Dios y declara que «mis palabras (οἱ λόγοι μου)» jamás pasarán.
Enseñanza: En otras palabras, Jesús estaba declarando que Él mismo es precisamente el «eterno SEÑOR Dios» que Isaías había profetizado. Por tanto, en el día del fin, cuando el mundo sea trastornado, la «palabra del SEÑOR» a la que los creyentes deben aferrarse no es otra que «el evangelio y las promesas de Jesucristo».
b. ¿Cuáles son las «palabras del Señor (οἱ λόγοι μου) que no pasarán» a las que debemos aferrarnos?
Entonces, ¿cuáles son las promesas concretas de Jesús sobre las que los creyentes deben echar el ancla de su alma en una época de grandes cataclismos? En el contexto de todo Lucas 21, el Señor nos garantiza tres promesas que no desaparecerán.
① La «promesa de protección»: ni siquiera un cabello de nuestra cabeza perecerá (Lc 21:18)
En el tiempo del fin habrá guerras, rumores, persecución y traición. Sin embargo, el Señor dijo: «Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá».
Las redes de seguridad del mundo y los sistemas de las naciones pueden pasar y derrumbarse en el tiempo del fin, pero el valor eterno que el Señor concede a sus hijos escogidos y la seguridad espiritual que les garantiza jamás desaparecerán.
② La «promesa de victoria»: Él hará que permanezcamos firmes (Lc 21:28)
El Señor nos dijo que, cuando veamos la conmoción de los últimos tiempos, no debemos aterrorizarnos ni dejarnos abatir, sino más bien: «Levantaos y alzad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca».
El mundo avanza hacia la destrucción y el juicio, pero para el creyente que permanece firme sobre la Palabra, el fin no es una catástrofe, sino la «consumación de la salvación y la liberación definitivas». Puesto que esta promesa de victoria es eterna, podemos tener esperanza en lugar de miedo.
③ La «promesa de esperanza»: Él hará que permanezcamos delante del Hijo del Hombre (Lc 21:36)
A quienes siempre oran y permanecen vigilantes, el Señor les prometió que «tendrán fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder y para estar en pie delante del Hijo del Hombre».
Todos los poderes y tronos de este mundo pasarán y desaparecerán en la historia, pero el trono de Jesús, el Rey eterno, y la gloriosa posición de los creyentes que estarán delante de Él jamás serán abolidos.
Conclusión final para la meditación:
El mundo en el que vivimos en 2026 también podría estar mostrando las señales del fin de los tiempos «ya (ἤδη)», en medio del continuo cambio climático, los rumores de guerras y las conmociones económicas, como una higuera que comienza a brotar.
Como confesó Isaías, la gloria de los seres humanos, que poseen un cuerpo físico, pasará como la flor de la hierba; y, como nos transmiten las palabras del Señor por medio de Lucas, la sociedad y aun el cielo y la tierra que creemos firmemente establecidos finalmente también pasarán.
Sin embargo, en medio del ritmo de este «pasar», tenemos una razón para no desanimarnos: las palabras de Jesús, en quien creemos y a quien seguimos, permanecen para siempre. Que hoy, en lugar de permitir que nuestro corazón sea cautivado por las circunstancias limitadas que tenemos delante de nuestros ojos, podamos recibir la gracia de repetir las promesas del Señor que nunca desaparecerán y de edificar firmemente nuestra vida sobre ellas (Internet).
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