예수 그리스도의 나심 (7) [ 행 1:1-11] A. 오늘 본문 사도행전 1 장 1-11 절 말씀을 보면 예수님의 나심에 대한 말씀은 없음 . 그래서 요한복음 1 장 14 절 말씀을 본문으로 선택해서 묵상했었음 . 1. ( 요 1:14) “ 말씀이 육신이 되어 우리 가운데 거하시매 우리가 그의 영광을 보니 아버지의 독생자의 영광이요 은혜와 진리가 충만하더라 .” a. 여기서 “ 말씀 ” 은 성자 하나님이신 예수 그리스도로서 육신이 되셨다는 것은 예수 그리스도의 나심 ( 강생 ) 을 말씀함 . (1) 오늘은 “ 예수 그리스도의 나심 (7) 란 제목 아래 마지막으로 예수 그리스도의 나심에 대해서 묵상하면서 주시는 은혜를 받고자 함 . B. 예수 그리스도의 나심의 목적은 무엇입니까 ? 3 가지 목적만 묵상하려고 함 . 1. 첫째 목적은 , “ 우리 가운데 거하시 ” 려고 ( 요 1:14). a. ( 마 1:23) “ 보라 처녀가 잉태하여 아들을 낳을 것이요 그의 이름은 임마누엘이라 하리라 하셨으니 이를 번역한즉 하나님이 우리와 함께 계시다 함이라 .” (1) 독생자께서 강생하신 것은 우리와 함께 하시려고 , 임마누엘 하나님이 되시려고임 . (a) 성자 하나님이신 예수 그리스도께서 세상 끝날까지 우리와 항상 ...
Debemos tener cuidado de nosotros mismos y permanecer siempre en oración y alerta para poder estar delante del Señor.
Debemos tener cuidado de nosotros mismos y permanecer siempre en oración y alerta para poder estar delante del Señor.
“Tengan cuidado de ustedes mismos, no sea que sus corazones se carguen con disipación, embriaguez y las preocupaciones de la vida, y aquel día venga inesperadamente sobre ustedes como una trampa. Porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Por tanto, estén siempre orando y velando, para que tengan fuerzas para escapar de todas estas cosas que están por suceder y para estar en pie delante del Hijo del Hombre.” Jesús enseñaba durante el día en el templo, y por la noche salía y descansaba en el monte llamado de los Olivos. Y todo el pueblo acudía temprano al templo para escucharle.” (Lucas 21:34-38)
(1) Cuando leo y medito en el pasaje de hoy, Lucas 21:34-38, en la Biblia coreana, recibo la siguiente enseñanza central: “Debemos tener cuidado de nosotros mismos y orar y velar siempre para poder estar delante del Señor.” Después, cuando leo y medito en el pasaje de hoy en la Biblia griega, hay ciertas frases o palabras griegas que deseo comprender con mayor profundidad. Quiero meditar específicamente en esas frases o palabras y recibir las enseñanzas que Dios me da a través de ellas.
(a) La primera frase es: “Προσέχετε δὲ ἑαυτοῖς μήποτε βαρηθῶσιν ὑμῶν αἱ καρδίαι” (Proséchete de heautois mépote barethōsin hymōn hai kardíai) (“Tengan cuidado de ustedes mismos, no sea que … sus corazones se carguen …”).
(i) Aquí, primero quise comprender con mayor precisión la expresión “sus corazones se carguen” [βαρηθῶσιν ... αἱ καρδίαι (barethōsin ... hai kardíai)].
Cuando examinamos profundamente estas palabras en el griego original, la razón por la que el Señor utilizó precisamente esta expresión se vuelve más clara y adquiere una dimensión más profunda. La inteligencia artificial dividió la combinación de “barethōsin (βαρηθῶσιν)” (“se carguen”) y “hai kardíai (αἱ καρδίαι)” (“los corazones”) en tres dimensiones y presentó su significado específico y las enseñanzas para la meditación (Internet):
1. Significado y análisis de las palabras en el idioma original
① βαρηθῶσιν (barethōsin): ser oprimido, llegar a estar cargado y pesado
Etimología: Es una forma pasiva del verbo bareō (βαρέω), que procede del sustantivo baros (βάρος), que significa “peso” o “carga”.
Significado esencial: Va más allá de simplemente volverse insensible o perder sensibilidad. Describe un estado en el que una persona queda completamente oprimida por una carga pesada o una presión externa, hasta el punto de quedar inmóvil e incapaz de actuar.
Significado de la voz pasiva: No indica tanto que el corazón se haya vuelto insensible por decisión propia, sino que, al estar continuamente expuesto a algo —la disipación, la embriaguez y las preocupaciones del mundo—, poco a poco queda oprimido y paralizado sin que la persona siquiera se dé cuenta.
② αἱ καρδίαι (hai kardíai): el centro, la antena espiritual
Etimología: Es la forma plural de kardía (καρδία), que significa “corazón”.
Significado esencial: En la Biblia, el corazón no se refiere solamente a las emociones, sino al centro más profundo del ser humano, donde se concentran el intelecto, la voluntad, la fe y el discernimiento espiritual.
2. El significado meditativo de “el corazón se vuelve pesado (se carga)”
Cuando el Señor dice que “los corazones se cargarán (se volverán pesados)”, advierte espiritualmente acerca de los siguientes estados:
Parálisis de la sensibilidad espiritual (obesidad espiritual): Cuando los placeres físicos del mundo —la disipación y la embriaguez— o el estrés excesivo relacionado con la supervivencia —“las preocupaciones de la vida”— se acumulan en el corazón como pesados bloques de plomo, el corazón se vuelve insensible y ya no puede percibir la voz del Señor ni la suave guía del Espíritu Santo.
Un estado en el que ya no se puede elevarse: El día de la venida del Señor es un tiempo en el que debemos permanecer espiritualmente despiertos y ligeros. Pero si el corazón está aplastado por el peso del mundo, ya no podemos elevarnos espiritualmente hacia el Señor ni responder a Él con vigilancia.
3. Enseñanzas concretas que recibimos a través de esta frase
Debemos comprobar diariamente el “peso” de nuestro corazón: Debemos examinar qué es lo que principalmente está oprimiendo nuestro corazón hoy. Ya sea un placer pasajero del mundo o una preocupación excesiva por el futuro, si esas cosas están oprimiendo nuestra antena espiritual —nuestra kardía—, necesitamos dejarlas deliberadamente delante del Señor y hacer una especie de “dieta espiritual”.
Debemos levantar una “barrera de defensa” para protegernos: Así como barethōsin (“se carguen”) está en voz pasiva, las influencias del mundo naturalmente oprimen nuestro corazón si permanecemos pasivos. Por eso, “orar siempre y permanecer vigilantes” se convierte en la única barrera defensiva que impide que el peso del mundo se deposite sobre nuestro corazón (Internet).
(ii) Además, aquí quiero meditar con mayor profundidad en las palabras “Tengan cuidado de ustedes mismos” [Προσέχετε δὲ ἑαυτοῖς (Proséchete de heautois)].
La primera actitud activa que debemos adoptar para “orar siempre y permanecer vigilantes” está contenida precisamente en estas palabras: “Proséchete de heautois (Προσέχετε δὲ ἑαυτοῖς)” (“Tengan cuidado de ustedes mismos”). Si el estado que examinamos anteriormente, “el corazón que se vuelve pesado (barethōsin)”, es un resultado pasivo que puede sucedernos sin que nos demos cuenta, estas palabras constituyen un mandato activo de defensa: debemos esforzarnos cada día para impedir que eso ocurra. Meditemos profundamente en el significado del idioma original dividiéndolo en tres partes (Internet):
1. Significado y análisis de las palabras en el idioma original
① Προσέχετε (Proséchete): fijar la atención y mantenerse vigilante
Etimología: Es un verbo formado por pros (πρός), que significa “hacia”, y echō (ἔχω), que significa “tener” o “sostener”. Originalmente se relacionaba con una expresión náutica referente a dirigir o fijar el rumbo de una embarcación hacia un puerto.
Significado esencial: No se trata simplemente de pensar: “Ah, debo tener cuidado”. Más bien significa “fijar firmemente los pensamientos, la mirada y el ancla del corazón en un lugar determinado, y vigilar para no distraerse jamás.”
Tiempo verbal (imperativo presente): En griego, el imperativo presente expresa una acción continua y repetida. No se trata de tener cuidado solamente una vez, sino de un mandato a “examinarse continuamente y permanecer despiertos en todo momento, como si fuera tan constante como respirar.”
② δὲ (de): pero (conjunción de contraste)
Aunque algunas traducciones de la Biblia pueden omitirla, el texto original contiene la conjunción de, que significa “pero”. Las personas del mundo viven comiendo, bebiendo y preocupándose, dejándose llevar por la corriente; “pero ustedes deben vivir de manera diferente”. Esta palabra enfatiza esa distinción.
③ ἑαυτοῖς (heautois): ustedes mismos
Esta palabra es un pronombre reflexivo de segunda persona y señala específicamente que el objeto de la atención y la vigilancia son “ustedes mismos”. Significa que, antes de criticar la fe de otras personas o la corrupción del mundo, debemos examinar primero nuestra propia condición espiritual con tanta precisión como si la observáramos bajo un microscopio.
2. Profunda meditación sobre “Tengan cuidado de ustedes mismos”
Cuando relacionamos esta frase con su supuesto trasfondo náutico, surge una imagen espiritual muy vívida.
El acto de tomar el timón espiritual: Cuando hay fuertes vientos y olas en el mar y el navegante pierde el control del timón, la embarcación puede desviarse rápidamente. De la misma manera, cuando las olas de la tentación del mundo —la disipación— y de la preocupación —los afanes de la vida— nos golpean, si no fijamos el timón de nuestro corazón en el Señor, podemos desviarnos espiritualmente sin siquiera darnos cuenta.
El acto de encender el radar espiritual: “Tengan cuidado” significa realizar diariamente un examen espiritual detallado de nuestro interior: comprobar si los hábitos pecaminosos están encontrando una oportunidad para entrar en nosotros y si los pesados bloques de plomo del mundo se están acumulando en nuestro corazón. Significa realizar una auto-evaluación espiritual (Self-Audit) de nuestra vida interior.
3. Enseñanzas concretas que recibimos a través de esta frase
Debemos retirar los ojos de la crítica y abrir los ojos de la reflexión personal: Con frecuencia gastamos mucha energía discerniendo la maldad del mundo o evaluando a otras personas. Pero el Señor nos dice que tengamos cuidado de “heautois (ustedes mismos)”. Hoy debemos examinarnos para ver si nuestra oración está enfocada primero en el arrepentimiento y la reflexión sobre nuestra propia alma, en lugar de centrarse en evaluar a los demás.
Debemos llenar cada momento con hábitos santos: La vigilancia constante que exige Proséchete (tiempo presente) (“tengan cuidado”) no puede lograrse únicamente mediante nuestra propia voluntad. Crear una “rutina de oración” en la que fijemos nuestra mirada en el Señor al abrir los ojos por la mañana, en cada momento en que tomamos decisiones y al acostarnos por la noche es una manera concreta de vivir este mandato en nuestra vida (Internet).
(b) La segunda frase es: “ἐν κραιπάλῃ καὶ μέθῃ καὶ μερίμναις βιωτικαῖς” (en kraipalē kai methē kai merimnais biōtikais) (“con disipación, embriaguez y las preocupaciones de la vida”).
Esta frase revela a los tres responsables decisivos que provocan el “volverse pesado del corazón (barethōsin)” que meditamos anteriormente. Al profundizar en el significado de las palabras originales, vemos que estas tres palabras no se refieren simplemente a la decadencia moral, sino que revelan una trampa progresiva muy sofisticada que paraliza el alma humana. Analicemos específicamente estas tres causas y compartamos las enseñanzas para la meditación (Internet):
1. Primera causa: κραιπάλῃ (kraipalē) — Disipación física y resaca espiritual
Significado en el idioma original: Esta palabra tiene su origen en un término médico que se refería a la “resaca intensa, dolor de cabeza y náuseas” que una persona experimenta al día siguiente de haber bebido demasiado alcohol. En la Biblia, esta palabra describe figurativamente el estado en el que el alma se encuentra mareada y confundida debido a los placeres sensuales y a la indulgencia excesiva, es decir, la disipación.
Significado meditativo: Una persona con resaca tiene dolor de cabeza y malestar estomacal, y no puede hacer nada. De la misma manera, cuando nos volvemos profundamente adictos a los placeres, el entretenimiento y la satisfacción física del mundo, caemos en un grave estado de resaca espiritual. Esto se convierte en una causa que nos impide escuchar la Palabra del Señor y nos produce una profunda falta de energía para las cosas espirituales.
2. Segunda causa: μέθῃ (methē) — Embriaguez que hace perder la razón e intoxicación espiritual
Significado en el idioma original: Significa “embriaguez” habitual e incontrolable o un “estado de intoxicación”. Se refiere a una condición en la que una persona pierde el dominio propio y queda bajo el control del alcohol.
Significado meditativo: Cuando una persona está ebria, su capacidad de juicio se nubla, y puede caminar por un camino peligroso mientras se engaña a sí misma pensando que está a salvo. Cuando nos intoxicamos con las corrientes del mundo y con el materialismo, derribamos fácilmente nuestras fronteras espirituales, diciendo: “Esto no debe estar tan mal.” Esto nos lleva a examinarnos para ver si estamos llenos del Espíritu del Señor (Efesios 5:18), o si estamos intoxicados por los valores del mundo y por el mito del éxito.
3. Tercera causa: μερίμναις βιωτικαῖς (merimnais biōtikais) — Un corazón dividido y las preocupaciones de la vida
Significado en el idioma original: Esta expresión tiene una resonancia espiritual muy poderosa debido a la combinación de estas dos palabras.
Merimna (μέριμνα): Procede de un verbo que significa “dividir” o “desgarrar”, y se refiere a un estado en el que el corazón queda desgarrado y dividido en miles de partes: la preocupación.
Biōtikos (βιωτικός): Se refiere a bios (vida), es decir, la vida biológica de vivir en esta tierra, comer, vestirse y sobrevivir.
Significado meditativo: Si las dos primeras —la disipación y la embriaguez— son principalmente problemas de “las personas que persiguen el placer”, esta tercera es el enemigo más temible de los “cristianos que viven fielmente día tras día.” Cuando el corazón queda desgarrado en miles de partes debido a las preocupaciones inmediatas de ganarse la vida, la educación de los hijos, la preparación para la vejez, el estrés laboral, etc., la energía espiritual que debería estar concentrada en el Señor se agota y, finalmente, el corazón se vuelve pesado.
4. La enseñanza integrada y la conexión entre las tres causas
Estas tres palabras que el Señor enumera están estrechamente relacionadas y van desgastando nuestra alma.
El placer y la preocupación son dos caras de la misma moneda: Cuando las personas se sienten desgarradas y estresadas por las preocupaciones de la vida (merimnais biōtikais), muchas veces se refugian en los placeres y la disipación del mundo (kraipalē, methē) para escapar de esas preocupaciones o olvidarlas.
Debemos tener cuidado con la prisión de “ἐν (en)”: La preposición “en (ἐν)”, que aparece al comienzo de esta frase, significa estar “dentro de” o “confinado en” algo. Si no tenemos cuidado (prosechete), podemos quedar atrapados dentro de la enorme prisión de la disipación, la embriaguez y la preocupación, y convertirnos en espiritualmente ciegos, incapaces de ver el día en que venga el Señor (Internet).
(i) Aquí no puedo dejar de pensar en “las preocupaciones de la vida” [μερίμναις βιωτικαῖς (merimnais biōtikais)], que son el enemigo más temible de los “cristianos que viven fielmente día tras día.” La razón es que innumerables cristianos tienen el corazón desgarrado en miles de partes debido a las preocupaciones inmediatas de ganarse la vida, la educación de los hijos, la preparación para la vejez, el estrés laboral, etc. ¿Cómo debemos, entonces, “tener cuidado de nosotros mismos” con respecto a estas “preocupaciones de la vida”?
La inteligencia artificial propuso tres maneras bíblicas y prácticas de aplicar concretamente a estas preocupaciones de la vida el mandato que meditamos anteriormente: “Tengan cuidado de ustedes mismos (prosechete: fijen el timón de su mirada en el Señor)” (Internet):
a. Entrenarnos para entregar la “soberanía de la supervivencia” (de bios a zōē)
La palabra bios (βίος), de la cual procede “vida (biōtikais)” en la expresión “las preocupaciones de la vida”, se refiere simplemente a la supervivencia biológica, es decir, a la vida física de comer, vestirse, ganar dinero, etc.
Cómo tener cuidado de nosotros mismos: En Mateo 6, el Señor dijo: “No se preocupen por qué comerán ni por qué vestirán.” Cada mañana debemos confesar que la soberanía sobre nuestra vida pertenece a Dios, y no a nuestra propia capacidad ni al saldo de nuestra cuenta bancaria.
Fijar la mirada: Cuando conectamos nuestro bios (vida biológica) con zōē (ζωή), la vida eterna de Dios, podemos romper las cadenas de ansiedad que provienen del temor a la supervivencia.
b. Concentrarnos en “una sola cosa poderosa” que reúna los fragmentos del corazón (la sanidad de merimna)
Merimna (μέριμνα), la palabra que significa preocupación, describe un corazón desgarrado en todas direcciones. Es el estado de permitir que innumerables fragmentos de pensamientos —el dinero, los hijos, el futuro, el trabajo, etc.— dominen nuestra mente.
Cómo tener cuidado de nosotros mismos: La única manera de sanar un corazón desgarrado es reunir el enfoque del corazón en “una sola cosa, la más importante.” Jesús le dijo a Marta, que estaba preocupada y afanada por muchas cosas: “Solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte” (Lucas 10:42).
Fijar la mirada: Cada vez que sintamos que nuestro corazón está a punto de desgarrarse en miles de partes, necesitamos practicar el acto de echar firmemente el ancla de la oración diciendo: “Dios, hoy dejo en tus manos las preocupaciones sobre el futuro que no puedo controlar, y en este momento presente elijo una sola cosa: hacer tu voluntad.”
c. Convertir inmediatamente la preocupación en “materia prima para la oración”
El apóstol Pablo presenta en Filipenses 4:6 un mecanismo muy concreto para enfrentar estas preocupaciones de la vida y “tener cuidado (prosechete)”: “Por nada estén afanosos (merimna), sino que en todo, mediante oración y súplica…”
Cómo tener cuidado de nosotros mismos: No podemos impedir que las preocupaciones lleguen. Pero la clave para protegernos es transformarlas inmediatamente en una “petición de oración” antes de que comiencen a oprimir nuestro corazón (barethōsin).
Fijar la mirada: Cuando aparezca la preocupación “¿Qué haré si no tengo suficiente dinero?”, no debemos aferrarnos a ella ni meditar en ella. Debemos cambiar inmediatamente de dirección y convertirla en una oración: “Dios, sé tú mi proveedor.” En el momento en que transformamos la preocupación en oración, la energía que estaba desgarrando el corazón se transforma en fuerza espiritual dirigida hacia el Señor.
Resumen para la meditación:
Tener cuidado de nosotros mismos respecto de las preocupaciones de la vida significa que, cuando llegan las olas de la preocupación, debemos sujetar firmemente el timón de nuestro corazón (prosechete) y dirigir nuestro rumbo hacia la fidelidad del Señor. Cuando dejamos de lado la pesada carga de intentar asumir perfectamente, con nuestras propias fuerzas, la responsabilidad por nuestros hijos, nuestra vejez, nuestro trabajo y todo lo demás, el corazón finalmente se vuelve ligero y podemos prepararnos para estar delante del Señor (Internet).
(c) En tercer lugar, quiero reflexionar de manera más concreta sobre “aquel día” [ἡ ἡμέρα (hē hēméra)] (Lc 21:34), que vendrá inesperadamente [αἰφνίδιος (aiphnídios)] como una trampa [παγίς (pagís)], y sobre “este día” (v. 35), que vendrá sobre todos los que habitan sobre toda la tierra.
1. El significado original de las palabras y una reflexión profunda
① αἰφνίδιος (aiphnídios): inesperadamente, de manera impredecible
Etimología: Esta palabra procede de un término que significa “invisible” o “algo repentino”.
Significado esencial: No significa simplemente “rápido en el tiempo”, sino que transmite la idea de que algo “irrumpe de repente, de una manera que la inteligencia o el conocimiento humano no pueden prever en absoluto”.
Significado para la reflexión: El día de la venida del Señor (o el final de la vida de una persona) no pertenece a un ámbito que pueda predecirse como un pronóstico meteorológico. Llegará sin previo aviso en un momento ordinario de la vida cotidiana: precisamente cuando estamos comiendo, yendo al trabajo o sumergidos en nuestras preocupaciones. Por eso, esta palabra nos exige permanecer constantemente despiertos, viviendo “como si hoy fuera el último día de nuestra vida”.
② παγίς (pagís): trampa, lazo (texto original del versículo 35)
Etimología: Procede de un verbo que significa “fijar firmemente” o “atar”, y se refiere a una “trampa de cadena o de lazo” fijada firmemente en el suelo para atrapar animales.
Significado esencial: Esta trampa tiene dos características. Primero, permanece completamente oculta hasta el momento en que se activa. Segundo, una vez que el animal queda atrapado, no puede escapar por sus propias fuerzas.
Significado para la reflexión: Las personas del mundo no ven las trampas ocultas en la tierra y simplemente corren hacia el alimento que tienen delante (el desenfreno y las preocupaciones de la vida). Entonces, cuando llega “aquel día”, gritan y se arrepienten como un animal atrapado en un lazo, pero para entonces ya no hay oportunidad de escapar. La única manera de evitar la trampa es no caminar mirando únicamente al suelo (los valores del mundo), sino levantar la mirada y contemplar al Señor.
③ ἡ ἡμέρα ἐκείνη (hē hēméra ekeínē): aquel día (v. 34) / “este día” (v. 35)
Etimología: La combinación del artículo definido “hē (ἡ)”, “hēméra (ἡμέρα)”, que significa “día”, y el pronombre demostrativo “ekeínē (ἐκείνη, aquel)” señala “precisamente aquel día específico que la Biblia ha estado profetizando continuamente”.
Significado esencial: No se trata simplemente de uno entre los innumerables días de la historia, sino del día final de juicio y salvación (El Día), cuando se cierre el telón de la historia y toda la humanidad se encuentre individualmente delante del Creador.
La universalidad de “este día” en el versículo 35: El Señor dijo que este día vendrá “sobre todos los que habitan sobre toda la tierra”. Sin importar posición social, riqueza o pobreza, estatus, raza o religión, nadie podrá esconderse ni escapar del alcance de este día. Tiene una universalidad absoluta, sin excepción.
2. La actitud del cristiano frente a “aquel día” y “este día”
Al considerar conjuntamente estas palabras, vemos que el Señor está contrastando dos actitudes de vida opuestas.
Para quienes viven clavados en el mundo, será una “trampa”: La expresión “que habitan” del versículo 35 es, en el original, καθημένους (kathēménous). No significa simplemente estar viviendo, sino encontrarse sentado y acomodado en la tierra. Para quienes se han asentado pensando que este mundo es eterno, acumulando dinero, obsesionándose con la educación de sus hijos y preocupándose únicamente por la preparación para la vejez, “aquel día” se convertirá en una aterradora “trampa” que se lo arrebatará todo.
Para quienes permanecen despiertos como peregrinos, será un “día de salvación”: Sin embargo, para los cristianos que cada mañana practican “prosechete” (fijar la mirada en el Señor), aligerando el peso de plomo del corazón y permaneciendo despiertos y ligeros, “aquel día” no será una trampa, sino el día de la mayor celebración: el día en que terminará esta vida terrenal llena de lágrimas y preocupaciones y, finalmente, seremos recibidos en los brazos de nuestro amado Señor.
Conclusión de la reflexión:
El Señor no nos dio estas palabras para aterrorizarnos. Más bien, hace sonar una sirena de advertencia llena de amor para que no quedemos atrapados en las trampas de las preocupaciones y los placeres perecederos del mundo y perdamos lo eterno (Internet).
(i) Aquí, cuando pienso en la muerte inesperada [αἰφνίδιος (aiphnídios)] de un familiar o amigo querido, anhelo aún más la sabiduría de vivir “como si hoy fuera el último día de mi vida”. La razón es que no siempre tendremos la oportunidad de amar a nuestros familiares o amigos. Dicho de manera aún más directa, debemos amar a nuestros familiares y amigos teniendo la perspectiva de la muerte. Sin embargo, creo que el diablo continúa poniendo “trampas” [παγίς (pagís)] para impedirnos aprovechar las oportunidades de amar y hacer que perdamos una y otra vez esas oportunidades. ¿Cuáles son las trampas concretas que pone el diablo y cómo podemos evitarlas para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, conforme al mandamiento del Señor?
a. Tres “trampas (παγίς)” concretas que el diablo coloca en las relaciones
Trampa ① La trampa de la ilusión eterna llamada “Mañana”
La estrategia del diablo: El diablo no nos dice que no amemos. Simplemente nos susurra: “Hazlo mañana; hazlo cuando tengas tiempo”. Infunde en nosotros una sensación infundada de seguridad, haciéndonos creer que nuestra familia y nuestros amigos estarán naturalmente en el mismo lugar mañana también, y nos hace acomodarnos indefinidamente.
Resultado espiritual: Si caemos en esta trampa, seguimos posponiendo las palabras “lo siento”, “gracias” y “te quiero”. Finalmente, cuando llega “inesperadamente” el día de la separación, quedan un arrepentimiento y un dolor que ya no pueden borrarse.
Trampa ② La trampa de la “presunción de derecho (Entitlement)” y la familiaridad
La estrategia del diablo: Hace que consideremos “normal” el esfuerzo y sacrificio de nuestros familiares más cercanos. Cuanto más cercana es una persona, más fácilmente dejamos de tratarla con cortesía y pronunciamos palabras que hieren; mientras somos generosos con los demás, aplicamos criterios mucho más estrictos a nuestra propia familia.
Resultado espiritual: Como en el estado de “estar sentado en la tierra (kathēménous)” del versículo 35, nos acomodamos en la importancia de nuestras relaciones y caemos en una insensibilidad espiritual. Nos hace olvidar que las personas que están a nuestro lado son algunos de los regalos más preciosos que Dios nos ha enviado.
Trampa ③ La trampa aparentemente legítima del “estar ocupado (Busy)” y el cansancio
La estrategia del diablo: Utiliza de manera muy activa las “preocupaciones de la vida (merímnais biōtikaîs)” que contemplamos anteriormente. Utilizando como excusa las necesidades de la vida cotidiana, el estrés laboral y el cansancio, nos hace decir: “Estoy demasiado cansado ahora; hablemos después”, y nos lleva a bloquear la conversación y la atención hacia nuestra familia.
Resultado espiritual: El cuerpo está en la misma casa, pero el corazón queda completamente aislado. Escondiéndonos detrás de la justificación de que estamos trabajando diligentemente, agotamos precisamente la energía necesaria para cuidar y amar el alma de las personas más importantes para nosotros.
b. Guía práctica espiritual para evitar las trampas del diablo y amar “hoy”
Para romper las trampas del diablo y amar a nuestros vecinos y familiares como a nosotros mismos, conforme al mandamiento del Señor, necesitamos una poderosa “fijación de la mirada (prosechete)”.
Guía ① Colocarse el lente del “último encuentro” (fijar la mirada)
Práctica: Al mirar a tu familia por la mañana antes de salir de casa, o al terminar una llamada telefónica con un amigo, piensa una sola vez en tu corazón: “Este podría ser el último momento en que vea a esta persona”.
Efecto: Cuando miramos a la otra persona desde la perspectiva de la muerte, los sentimientos de irritación o tristeza que teníamos hasta hace un momento desaparecen como la nieve bajo el sol. Las cosas que parecían imposibles de perdonar se vuelven insignificantes, y elegimos convertir las palabras que pronunciamos en ese momento en “las palabras de amor más cálidas”.
Guía ② Establecer el principio de la “inmediatez del amor” (romper la trampa del “después”)
Práctica: Cuando pase por tu mente un sentimiento de gratitud, arrepentimiento o deseo de animar a alguien, actúa dentro de cinco segundos.
No pienses: “Se lo diré cuando llegue a casa”. Envía ahora mismo un mensaje de texto que diga: “Gracias” o “Te quiero”.
Cuando estés frente a un familiar, míralo a los ojos y dile inmediatamente: “Has trabajado mucho hoy también”.
Efecto: Es una defensa espiritual activa que lanza primero una “bomba de amor” antes de que el diablo pueda colocar la trampa de “hazlo después”.
Guía ③ Separar un “espacio y tiempo intencionales” para las relaciones (romper la trampa de estar ocupado)
Práctica: Aunque sea solo una hora a la semana, apaga completamente tu teléfono inteligente y crea un “tiempo sagrado” en el que te concentres plenamente únicamente en tu familia o amigos. No debe ser un tiempo para hablar solamente de ti, sino para escuchar cuáles son sus dolores y preocupaciones.
Efecto: En medio de un mundo que desgarra nuestro corazón en miles de pedazos (merímna), se produce un “anclaje santo del amor” en el que aceptamos y abrazamos plenamente a nuestros seres queridos, así como el Señor nos ha aceptado a nosotros.
Conclusión de la reflexión:
La trampa del diablo (pagís) es afilada y sigilosa, pero ante la sabiduría de la muerte —“hoy podría ser el último día”— y la decisión —“amaré ahora”—, pierde todo su poder y se rompe. Cuando estemos delante del Hijo del Hombre, el Señor no nos preguntará: “¿Qué grandes logros dejaste?”, sino: “¿Cuánto amaste a las personas preciosas que te confié?” (Internet).
(d) En cuarto lugar, al meditar en las palabras de Jesús: “Velad, pues, en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y para estar en pie delante del Hijo del Hombre” [ἀγρυπνεῖτε δὲ ἐν παντὶ καιρῷ δεόμενοι ἵνα κατισχύσητε ἐκφυγεῖν ταῦτα πάντα τὰ μέλλοντα γίνεσθαι, καὶ σταθῆναι ἔμπροσθεν τοῦ υἱοῦ τοῦ ἀνθρώπου (agrypneíte de en pantì kairō deómenoi hína katischýsēte ekphygēin taûta pánta ta méllonta gínesthai, kai stathēnai émprosthen tou huiou tou anthrōpou)] (Lc 21:36), quiero recibir las enseñanzas que estas palabras nos ofrecen.
1. El significado original de las palabras y una reflexión profunda
① ἀγρυπνεῖτε (agrypneíte): mantenerse en vela, ahuyentando el sueño
Etimología: Esta palabra combina un prefijo que significa “no” con ὕπνος (hýpnos), que significa “sueño”. Es decir, significa “ahuyentar a la fuerza el sueño que sobreviene y permanecer despierto durante la noche”.
Significado para la reflexión: El desenfreno y las preocupaciones de la vida que hemos contemplado anteriormente administran a nuestra alma una especie de “somnífero espiritual”. Sin que nos demos cuenta, nos hacen caer espiritualmente en un sueño eterno. Agrypneíte es una poderosa advertencia para mantener los ojos bien abiertos y conservar la tensión espiritual, como un soldado de guardia durante un turno nocturno, para que nuestra alma no se duerma embriagada por la comodidad del mundo.
② ἐν παντὶ καιρῷ δεόμενοι (en pantì kairō deómenoi): suplicar en todo momento oportuno
Etimología: Entre las palabras que significan “tiempo”, aquí se utiliza kairós (καιρός), que no se refiere al tiempo físico que simplemente transcurre, sino al “momento decisivo de oportunidad, el tiempo espiritual” en el que Dios obra.
Significado para la reflexión: No significa simplemente repetir oraciones cada vez que avanzan las agujas del reloj. Significa adoptar una actitud ferviente de arrodillarnos primero y buscar la ayuda del Señor precisamente en el momento (kairós) en que llega una crisis a nuestra vida, cuando las preocupaciones nos cubren o cuando el diablo coloca una trampa dentro de nuestras relaciones. La oración es la única línea de comunicación celestial capaz de neutralizar las trampas del diablo.
③ κατισχύσητε (katischýsēte): recibir fuerza para vencer plenamente
Etimología: Combina una preposición que significa “dominar o superar” con ischýs (ἰσχύς), que significa “fuerza, poder”. Significa “recibir una fuerza mayor, capaz de dominar al adversario, y vencer ampliamente”.
Significado para la reflexión: Con nuestra propia voluntad o moralidad no podemos escapar de las tribulaciones que vendrán ni de las trampas del diablo. Sin embargo, cuando permanecemos despiertos y oramos, se derrama sobre nosotros un “poder sobrenatural del cielo (katischýsēte)” que supera con facilidad la gravedad y las tentaciones del mundo, y que incluso lo hace abundantemente.
④ σταθῆναι ἔμπροσθεν (stathēnai émprosthen): estar firmemente de pie delante del Hijo del Hombre
Etimología: Stathēnai es la forma pasiva del verbo que significa “estar de pie rectamente” y tiene un sentido judicial: “ser puesto de pie, firme y dignamente, sin ser condenado ante el juez”.
Significado para la reflexión: En el día del juicio no seremos personas que se arrastran por el suelo o se esconden por miedo. Gracias a la sangre de Jesucristo y a la fe con la que mantuvimos nuestra mirada fija en Él, estaremos de pie con gozo delante del Señor, recibiendo las palabras: “Bien, siervo bueno y fiel”, y contemplaremos al Señor cara a cara. Esta es la gloria final del cristiano.
2. La enseñanza final que recibimos de esta frase
La oración es el momento de alinear la “brújula espiritual”: Orar “en pantì kairō (en todo momento oportuno)” significa consultar al Señor acerca de toda la soberanía de nuestra vida. Cuando abrimos los ojos por la mañana, cuando conocemos a otras personas y cada vez que las preocupaciones nos asaltan, si alineamos nuestra brújula con Jesús mediante la oración, las trampas que ha colocado el diablo serán expuestas con claridad, como si aparecieran en un radar, y podremos evitarlas con plena capacidad.
Debemos vivir hoy “para poder estar de pie”: Nuestro destino final no es hacernos ricos o alcanzar el éxito en esta tierra. El único objetivo de la vida debe ser “estar de pie (stathēnai)” delante del Hijo del Hombre (Jesús) en el último día de la historia, o en el día del final de nuestra propia vida. Quien tiene claro este objetivo recibe la sabiduría y el valor para amar generosamente a los familiares y amigos que Dios le ha dado hoy, desde la “perspectiva de la muerte”.
Conclusión general de la reflexión sobre el texto original de Lucas 21:34-36
[Peligro] El desenfreno, la embriaguez y las preocupaciones de la vida (merímnais biōtikaîs), que desgarran incluso a las personas diligentes, hacen que nuestro corazón se vuelva pesado (barethōsin).
[La estrategia del diablo] Aprovechando esta vulnerabilidad, el diablo coloca trampas (pagís) en nuestras relaciones y en nuestra vida para impedirnos ver “aquel día”, que vendrá inesperadamente (aiphnídios), y para privarnos de oportunidades de amar.
[Nuestra defensa] Por eso, debemos estar atentos en todo momento (prosechete) y mantener firmemente el timón de nuestra alma orientado hacia el Señor.
[Victoria final] Cuando cada día ahuyentamos el sueño, permanecemos despiertos (agrypneíte) y oramos continuamente, recibimos la fuerza superior que viene de lo alto (katischýsēte), escapamos de todas las trampas y finalmente podremos estar gloriosamente de pie (stathēnai) delante del Señor (Internet).
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