El fundamento de la sabiduría [Eclesiastés 7:15–18] Durante la reunión de oración de esta mañana, medité sobre los temas de una familia bendecida, una iglesia bendecida y una nación bendecida, centrándome en 2 Crónicas 9:7: «¡Bienaventurados tus hombres! ¡Bienaventurados estos siervos tuyos, que están continuamente delante de ti y oyen tu sabiduría!». Al reflexionar sobre este versículo, contemplé la tremenda bendición que supone encontrar a un líder sabio. Esto se debe a que la nación de Israel fue bendecida precisamente porque su rey, Salomón, era sabio. Al defender la justicia y la rectitud, el sabio rey Salomón fortaleció a la nación (versículo 8); así, tal como observó la reina de Sabá, el pueblo de Israel era, en efecto, un pueblo bendecido. Para que nuestras familias sean bendecidas, el cabeza de familia —el esposo o el padre— debe ser sabio. Para que nuestras empresas sean bendecidas, el presidente debe se...
When Abram heard this
promise, he believed in God.
When God promised Abram
a great reward,
Abram questioned what
good a reward would be
since he had no children
and no one to inherit his property.
It seems that Abram
desired children more than the reward from the Lord.
Knowing this, God took
Abram outside and said,
"Look up at the sky
and count the stars—if indeed you can count them.
So shall your offspring
be."
Upon hearing this
promise, Abram believed in the Lord.
He did not doubt God's
faithfulness but grew stronger in faith,
giving glory to God and
being fully convinced
that God could fulfill
what He had promised.
Therefore, because of
his faith, God regarded him as righteous
(Genesis 15:1-6; Romans
4:20-22).
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