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A person who humbles himself and serves the church and his neighbors, like Jesus, is great in the kingdom of God.

  A person who humbles himself and serves the church and his neighbors, like Jesus, is great in the kingdom of God.         “A dispute also arose among them as to which of them was considered to be greatest. Jesus said to them, ‘The kings of the Gentiles lord it over them, and those who exercise authority over them call themselves Benefactors. But you are not to be like that. Instead, the greatest among you should be like the youngest, and the one who rules like the one who serves. For who is greater, the one who reclines at the table or the one who serves? Is it not the one who reclines at the table? But I am among you as one who serves.’” (Luke 22:24–27).     (1)   When I read and meditated on today's passage, Luke 22:24–27, in the Korean Bible and then read it in the Greek Bible, the first thing that caught my attention was the conjunction “δὲ” (de) that appears in verses 24, 25, and 26.   In particular, I became interested...

La persona que, como Jesús, se humilla y sirve a la iglesia y a sus prójimos es grande en el reino de Dios.

La persona que, como Jesús, se humilla y sirve a la iglesia y a sus prójimos es grande en el reino de Dios.






“También surgió entre ellos una discusión sobre cuál de ellos era el mayor. Jesús les dijo: ‘Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que ejercen autoridad sobre ellas son llamados Benefactores. Pero ustedes no deben ser así. Más bien, el mayor entre ustedes sea como el más joven, y el que gobierna, como el que sirve. Porque, ¿quién es mayor: el que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve’” (Lucas 22:24-27).




(1) Después de leer y meditar en el pasaje de hoy, Lucas 22:24-27, primero en la Biblia coreana y luego en la Biblia griega, lo que más llamó mi atención fue la conjunción “δὲ” (de) que aparece en los versículos 24, 25 y 26. En particular, no solo me interesó la relación entre el “δὲ” (de) del versículo 24 (“también”) y los versículos 21-23, sino que también quise comprender con mayor precisión cómo el “δὲ” (de) del versículo 26 (“pero”, según la Nueva Traducción Coreana) establece un contraste con lo dicho en el versículo 25.

(a) En griego, “δὲ” (de) es una conjunción fundamental que, dependiendo del contexto, puede traducirse de diversas maneras, desde una simple conexión (“y”, “entonces”, “ahora bien”) hasta un fuerte contraste (“pero”). La inteligencia artificial ha explicado específicamente el significado contextual y el contraste teológico de “δὲ” (de) en los versículos 24 y 26 (internet):

1. El “δὲ” (de) del versículo 24 [“también”] (Una ruptura con el contexto anterior y un giro sorprendente)

Conexión contextual (versículos 21-23 → versículo 24):
En los versículos anteriores, 21-23, Jesús estaba celebrando la Cena y anunció la traición de Judas, diciendo: “La mano del que me entrega está conmigo en la mesa.” Los discípulos quedaron profundamente impactados y comenzaron a preguntarse unos a otros: “¿Quién de nosotros será el que haga esto?”

El papel de “δὲ” (de) en el versículo 24:
Aquí, “δὲ” (de) se utiliza con el sentido de “pero entonces”, “sin embargo”, “al mismo tiempo” o algo semejante. Los discípulos, que hasta ese momento habían estado hablando seriamente acerca de quién podría ser el traidor, de repente cambian el rumbo de la conversación y comienzan a discutir acerca de “cuál de ellos era el mayor”. La conjunción conecta estas dos escenas.

Punto para la meditación:
El “δὲ” (de) del versículo 24 denuncia dramáticamente la profunda insensibilidad espiritual y el egoísmo de los discípulos. En medio de la solemne atmósfera que rodeaba la muerte de Jesús en la cruz y su traición, la atención de los discípulos seguía centrada en su propio poder y posición dentro de la jerarquía. Es la señal de un giro trágico y sorprendente.

2. El “δὲ” (de) del versículo 26 [“pero”] (Un contraste completo con los valores del mundo)

Conexión contextual (versículo 25 versículo 26):
En el versículo 25, Jesús explica los valores del mundo. Los reyes y gobernantes del mundo se enseñorean de sus pueblos, ejercen autoridad y se hacen llamar “Benefactores”.

El papel de “δὲ” (de) en el versículo 26:
El versículo 26 comienza en el texto griego original:

“ὑμεῖς δὲ οὐχ οὕτως”
(hymeis de ouch houtōs)

Es decir: “Pero ustedes no deben ser así.”
Aquí, “δὲ” (de) es una conjunción de contraste fuerte: “Pero.”

La estructura específica del contraste:
A partir de “δὲ” (de), Jesús contrasta de manera completamente opuesta el liderazgo del mundo con el liderazgo del reino de Dios.

El criterio del mundo (versículo 25):
El mayor = el que gobierna, el que disfruta del poder y el que recibe honores.
El criterio del reino de Dios (versículo 26):
El mayor = el que es como el más joven; el que gobierna = el que es como el que sirve.

Punto para la meditación:
El “δὲ” (de) del versículo 26 traza claramente una línea divisoria y muestra a qué mundo deben pertenecer los discípulos. Jesús parece reconocer primero la manera en que funciona el mundo, pero con esta sola palabra, “δὲ”, da vuelta por completo ese sistema de valores y exige de sus discípulos una “santa diferenciación”, es decir, una vida apartada y distinta.

Resumen
El “δὲ” (de) del versículo 24 [“también”]: Un cambio sorprendente de atmósfera entre el solemne anuncio del sufrimiento de Jesús y el deseo inmaduro de los discípulos por alcanzar poder y posición.
El “δὲ” (de) del versículo 26 [“pero”, Nueva Traducción Coreana]: Un contraste fuerte e intransigente entre el liderazgo del mundo, que domina, y el liderazgo del reino de Dios, que sirve (internet).

(b) El “δὲ” (de) del versículo 25 también desempeña un papel muy importante como conjunción puente para comprender el desarrollo de este pasaje. El versículo 25 comienza en el texto griego original:

“ὁ δὲ εἶπεν αὐτοῖς…”
(ho de eipen autois…)

Es decir: “Pero él [Jesús] les dijo…” o “Entonces él [Jesús] les dijo…”

El significado contextual y la función teológica de “δὲ” (de) aquí son los siguientes (internet):

1. Significado contextual: la “intervención serena” de Jesús ante la “discusión inmadura” de los discípulos

Conexión con el versículo 24:
En el versículo 24, los discípulos estaban enfrascados en una intensa discusión acerca de “cuál de ellos era el mayor.”

El papel de “δὲ” (de) en el versículo 25:
Aquí, “δὲ” (de) puede traducirse como “entonces”, “ante esto”, “en respuesta” o “pero”. Interrumpe el vergonzoso curso de la conversación de los discípulos, que se había convertido en un caos debido a su lucha por la posición, y cambia la situación hacia la enseñanza autorizada de Jesús.

Mientras los discípulos discutían ruidosamente, “δὲ” (de) introduce a Jesús, quien comienza tranquilamente a enseñarles qué es realmente el liderazgo.

2. Función teológica y retórica: establecer las bases del contraste (Denunciar la manera de actuar del mundo)

Antes de presentar el contraste completo en el versículo 26 —“Pero ustedes no deben ser así”— Jesús utiliza “δὲ” (de) en el versículo 25 para tomar el control de la conversación y primero revelar la verdadera naturaleza del liderazgo mundano.

El “δὲ” (de) del versículo 25 prepara el camino para mostrar que el pensamiento de los discípulos —“yo debo elevarme y gobernar”— finalmente no es diferente de la forma opresiva en que gobiernan los reyes de las naciones.

Resumen general del desarrollo de “δὲ” (de) en los versículos 24, 25 y 26

Al observar consecutivamente los tres “δὲ” (de), se revela de manera dramática cómo Jesús corrige los valores de los discípulos:

Versículo 24 — “δὲ” (de), giro:
En un momento en que los discípulos deberían haber estado solemnes debido al anuncio de la traición de Judas, “entonces” (δὲ) comenzaron a discutir acerca de quién tenía mayor rango.

Versículo 25 — “δὲ” (de), intervención:
Mientras los discípulos discutían sobre quién era el mayor, “entonces” (δὲ) Jesús intervino en la conversación y explicó la manera en que el mundo ejerce dominio.

Versículo 26 — “δὲ”, contraste completo:
El mundo gobierna mediante el poder, “pero ustedes” (ὑμεῖς δὲ) deben convertirse en personas que sirven.

En definitiva, el “δὲ” (de) del versículo 25 puede considerarse la señal de la intervención divina de Jesús: detiene la discusión insensata de los discípulos y los conduce de los valores del mundo (versículo 25) hacia los valores del reino de Dios (versículo 26) (internet).

(2) En segundo lugar, quise conocer el significado específico de la palabra griega φιλονεικία (philoneikia), traducida como “disputa” en el versículo 24: “Surgió también entre ellos una disputa acerca de cuál de ellos era el mayor.”

(a) Esta palabra griega es una palabra muy particular e intensa que revela de la manera más explícita posible el viejo yo y los valores mundanos que los discípulos todavía no habían podido abandonar. La inteligencia artificial ha señalado específicamente la etimología, el significado y el mensaje espiritual de esta palabra en este pasaje (internet):

1. Significado etimológico: “amar la victoria”

φιλονεικία (philoneikia) es una palabra compuesta formada por dos palabras griegas:

φίλος (philos): “amar”, “apreciar”, “lo que uno ama”
νεῖκος (neikos): “lucha”, “discusión”, “enfrentamiento”, “conquista”

Por lo tanto, su sentido etimológico puede traducirse literalmente como “amar la lucha” o “amar la victoria / tener deseo de ganar.”

La disputa de los discípulos no era simplemente un desacuerdo de opiniones ni una discusión verbal. Significaba un estado de conflicto impulsado por un fuerte deseo de dominar y competir: “Tengo que estar por encima de ti” y “Tengo que ganar a toda costa.”

2. Una palabra utilizada solamente una vez en el Nuevo Testamento (Hapax Legomenon)

Esta palabra aparece una sola vez en todo el Nuevo Testamento, precisamente aquí, en Lucas 22:24.

¿Por qué Lucas, el escritor bíblico, escogió esta palabra en lugar de otras palabras comunes para referirse a una disputa, tales como:

μάχη (machē): discusión verbal intensa, argumento acalorado o conflicto (Tito 3:9; 2 Corintios 7:5)
ἔρις (eris): discordia o conflicto producido por celos profundos, hostilidad, partidismo y división (1 Corintios 1:11; Gálatas 5:20)

La intención era denunciar cuán radicalmente contrastaba el comportamiento de los discípulos con los valores del reino de Dios.

En la cultura grecorromana (cultura griega), φιλονεικία (philoneikia), “disputa”, se utilizaba para expresar la intensa rivalidad de políticos o atletas que buscaban superar a sus rivales y alcanzar la posición más alta, especialmente en contextos donde el honor y el estatus tenían gran importancia.

Con una sola palabra, Lucas revela que la condición espiritual de los discípulos había descendido hasta el mismo nivel que las luchas de poder de los políticos seculares de las naciones.

3. El mensaje espiritual dentro del contexto

El momento trágico de la disputa:
Al combinar esta palabra con la conjunción “δὲ” (de) del versículo 24 que meditamos anteriormente, adquiere un significado todavía más trágico.

Jesús estaba a punto de entregar su propia vida por la humanidad: el acto supremo de humillación (la cruz). Sin embargo, los discípulos estaban haciendo exactamente lo contrario. Estaban participando en una φιλονεικία (philoneikia), una competencia por alcanzar la máxima “exaltación” posible.

Una lucha por el control que iba más allá de una discusión verbal:
Esta disputa no era un debate académico ni una simple discusión. Era una lucha por quién ocuparía el segundo lugar cuando Jesús estuviera ausente —o cuando ellos pensaban que Jesús llegaría a ser rey—.

Era una lucha de orgullo egoísta en la que ninguno estaba dispuesto a ceder ante el otro.

Resumen:

La disputa (φιλονεικία, philoneikia) de los discípulos no fue simplemente una discusión verbal accidental. Fue un choque entre la competitividad y el egoísmo mundanos: el deseo de ganar, obtener honor y conquistar poder, incluso a costa de pisotear a los demás.

Precisamente a estos discípulos, llenos de φιλονεικία —el deseo de ganar—, Jesús, por medio de los versículos 26-27, los exhorta, en cambio, a convertirse en “el que sirve” [διακονῶν (diakōn)] y a aprender “cómo perder” en lugar de cómo ganar (internet).

(i) El hecho de que el estado espiritual de los discípulos de Jesús hubiera descendido al mismo nivel que las luchas de poder entre los políticos seculares de las naciones paganas me llevó a pensar que, no solamente dentro de la iglesia actual, sino también dentro de los presbiterios y de las asambleas generales, se están produciendo “disputas” [φιλονεικία (philoneikía)] del mismo nivel que esas luchas de poder entre los políticos seculares. Creo que el problema está en los líderes de la iglesia.

· La insensibilidad espiritual de los discípulos, que estaban enfrascados en una lucha por posiciones de rango hasta inmediatamente antes del sufrimiento de Jesús en la cruz, es como un espejo que refleja fielmente la realidad de la iglesia coreana y de sus denominaciones (presbiterios y asambleas generales) de hoy. La observación de que la “philoneikía” (la disputa por posiciones y el espíritu competitivo), que la Biblia dejó registrada como una acusación contra la condición de los discípulos de hace 2.000 años, está reapareciendo hoy en forma de “luchas de poder” entre los líderes de la iglesia, quienes deberían ser los más santos, es un diagnóstico de la realidad muy doloroso, pero también muy preciso. Podemos señalar varios aspectos del problema de esta “philoneikía” entre los líderes de la iglesia, relacionándolos con el desarrollo del texto (Internet):

a. El problema del “deseo de dominar”, que anhela honor y poder

Los discípulos se equivocaron al pensar que Jesús derrocaría a Roma y asumiría un reinado político. La esencia de lo que sucede hoy en los presbiterios y las asambleas generales —la intensificación de las elecciones, la política de facciones y las disputas por intereses— es la misma. Esto se debe a que se confunde la autoridad espiritual con el “poder político” mundano o con un “puesto de honor”. Como señala Lucas, el espíritu competitivo de los políticos del mundo, que desean llegar al puesto más alto aun pisoteando a sus adversarios, permanece exactamente igual dentro del corazón de los líderes de la iglesia.

b. La “insensibilidad espiritual” alejada de la Santa Cena (la cruz)

La razón por la que la disputa de los discípulos fue una tragedia tan grande fue el momento en que ocurrió. Jesús estaba preparando su muerte en la cruz mientras celebraba la Santa Cena, entregando su cuerpo y su sangre, pero los discípulos estaban discutiendo sobre sus posiciones de rango precisamente alrededor de aquella mesa.

El fenómeno actual de líderes de la iglesia que presiden el culto, celebran la Santa Cena y predican sobre la cruz, pero que, en cuanto entran en una sala de reuniones, se involucran en luchas de poder, es también una evidencia de insensibilidad espiritual que demuestra que el espíritu de la cruz ha quedado completamente separado de la vida real y del ministerio pastoral.

c. La respuesta de Jesús: la inversión completa del liderazgo

Precisamente porque Jesús conocía este problema, inmediatamente dirigió las palabras de los versículos 25-26 a los discípulos que estaban atrapados en la “philoneikía” (“disputa”). Declaró que los líderes del mundo se enseñorean y dominan, pero que el líder del reino de Dios debe ser como “el más joven (el que ocupa el último lugar)”, y que el que gobierna debe ser como “el que sirve (el siervo, diákonos)”.

En última instancia, el problema no está en los creyentes, sino en la “corrupción de los líderes de la iglesia”, que han sustituido los valores del reino de Dios por los valores del mundo. En el momento en que un líder abandona el lugar del servicio y comienza a codiciar el lugar del dominio, ese lugar deja de ser una iglesia y se convierte en un escenario de política secular al estilo griego (Internet).

Entonces, ¿qué deben hacer los creyentes que están viendo a líderes de la iglesia convertirse en un escenario de política secular?

n El corazón de los creyentes que observan a los líderes de la iglesia y de las denominaciones convertirse en un escenario de política secular no puede sino quebrantarse. Llegan a sentir ira, decepción y, a veces, incluso impotencia espiritual. Jesús nos enseña, mediante los principios bíblicos, qué debemos hacer y cómo debemos actuar en semejante situación como pueblo del reino de Dios, sin tropezar ni responder de la misma manera mundana (Internet):

1. Debemos fijar nuestra mirada en los “valores de Jesús”, no en las “personas” (Focus).

Lo que debemos vigilar más cuidadosamente al ver la corrupción de los líderes es el “tropiezo espiritual por acompañamiento”: que nuestra propia fe sea sacudida por el pecado de un líder o que lleguemos a abandonar la iglesia.

La enseñanza del texto: Los discípulos discutían entre sí, pero Jesús siguió silenciosamente el camino de la cruz. Los creyentes deben apartarse de una fe que fija su mirada en las personas (los líderes) y mantener sus ojos puestos únicamente en Jesús, quien dijo en el versículo 27: “Yo estoy entre vosotros como el que sirve.” Los líderes pueden decepcionarnos, pero el Señor mismo protege su iglesia.

2. Debemos rechazar el “modo de actuar del mundo” con santo discernimiento (Discern).

No debemos seguir ciegamente a los líderes que ejercen poder dentro de la iglesia ni dejarnos arrastrar por sus facciones políticas.

Rechazo santo: En el versículo 25, los gobernantes del mundo se presentan como “benefactores” mientras ejercen dominio. Los creyentes deben discernir espiritualmente el “modo de actuar del mundo” de aquellos líderes que intentan manejar la iglesia mediante el dinero, el honor y el poder.

Oración que no guarda silencio: Cubrir incondicionalmente sus malas acciones no es gracia. Así como Nehemías, al ver la corrupción de los líderes religiosos, se afligió profundamente y emprendió una reforma, debemos ejercer un veto espiritual que se niegue a participar en estructuras de poder que no son esenciales.

3. Debemos comenzar una “revolución del servicio” en la pequeña comunidad a la que pertenecemos (Practice).

La respuesta que Jesús dio a las luchas de poder entre los discípulos no fue una “reforma institucional”, sino una decisión personal de vida expresada en las palabras: “Pero vosotros no seréis así.”

Cambio desde abajo: Si los que están arriba (los líderes) no cambian, debemos hacer realidad el reino de Dios comenzando desde abajo (los creyentes). Desde nuestro propio grupo pequeño, célula, grupo de cuidado pastoral o departamento de servicio, debemos abandonar la “philoneikía (el deseo de ganar)” y vivir personalmente el liderazgo del reino de Dios, tal como dice el versículo 26: “el que gobierna, como el que sirve.” Cuando el servicio sincero de los creyentes se convierte en el verdadero fundamento de la iglesia, los líderes secularizados se sentirán avergonzados.

4. No debemos dejar de ofrecer “oraciones con lágrimas” por los líderes (Intercede).

La secularización de los líderes de la iglesia es una de las estrategias más poderosas de Satanás para destruir a todos los creyentes y a la iglesia. De hecho, inmediatamente después de este pasaje, en Lucas 22:31, Jesús advirtió: “Satanás ha pedido zarandearos como a trigo.”

La perspectiva de la guerra espiritual: Más allá de la crítica y la condena, debemos orar con lágrimas para que los líderes puedan escapar de las tentaciones de Satanás —el deseo de honor y el deseo de dominar— y sean restaurados espiritualmente. Esa es la misión de los creyentes que han sido llamados a ser centinelas que protegen la iglesia.

Resumen: Guía de conducta para los creyentes

No mirar: El poder ostentoso de los líderes y el liderazgo según los criterios del mundo.

Mirar: A Jesucristo, quien vino como el que sirve.

Hacer: Desde el lugar donde estoy, renunciar a ser tratado con honores y comenzar a servir primero.

Cuando cada creyente recibe en su propia vida las palabras de Jesús en el versículo 26, “Pero vosotros no seréis así”, y las pone en práctica, la iglesia que se ha convertido en un escenario político comenzará nuevamente a ser restaurada como el santo templo del Señor (Internet).

(3) En tercer lugar, deseo recibir la enseñanza que el Señor me da al meditar en las palabras de Jesús: “Pero vosotros no seréis así; más bien, el mayor entre vosotros sea como el más joven, y el que gobierna como el que sirve” [ὑμεῖς δὲ οὐχ οὕτως, ἀλλ' ὁ μείζων ἐν ὑμῖν γινέσθω ὡς ὁ νεώτερος, καὶ ὁ ἡγούμενος ὡς ὁ διακονῶν (hymeis de ouch houtōs, all’ ho meizōn en hymin ginesthō hōs ho neōteros, kai ho hēgoumenos hōs ho diakōn)] (v. 26).

1. Primera enseñanza: Una ruptura sin concesiones con el mundo [ὑμεῖς δὲ οὐχ οὕτως (hymeis de ouch houtōs) (“Pero vosotros no seréis así” / “Pero vosotros no sois así”)]

Significado del texto original: Aquí, “ouch houtōs” (οὐχ οὕτως) (“no seréis así”) expresa una negación categórica y absoluta. Jesús no propone una solución de compromiso diciendo: “La manera del mundo también tiene sus ventajas y desventajas, así que traten de armonizarla”. Al contrario, establece una línea divisoria absoluta en cuanto a los valores, diciendo: “Aunque el mundo funcione de esa manera, vosotros, sin embargo (δὲ), jamás, de ninguna manera, debéis ser como ellos”.

Aplicación a la vida: Que los líderes y los creyentes de la iglesia introduzcan en la iglesia, tal cual, los métodos de administración empresarial del mundo, el cabildeo político y la cultura de las jerarquías constituye una violación directa de este solemne mandato del Señor. Los cristianos debemos tener un santo rechazo que nos permita decir: “Nosotros somos diferentes”, frente a la fórmula del éxito que el mundo considera completamente correcta.

2. Segunda enseñanza: Renunciar voluntariamente a los privilegios y al honor [ἀλλ' ὁ μείζων ἐν ὑμῖν γινέσθω ὡς ὁ νεώτερος (all’ ho meizōn en hymin ginesthō hōs ho neōteros) (“Sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven”)]

Significado del texto original: En la antigua sociedad judía y griega, “el mayor” [μείζων (meizōn)] se refería a la clase privilegiada que, por su edad y posición elevada, recibía respeto y un trato especial. En cambio, “el más joven” [νεώτερος (neōteros)] se refería a una persona inexperta y poco experimentada que, estando en el nivel más bajo de la comunidad, tenía que encargarse de las tareas difíciles y desagradables. Jesús ordena que, si alguien ha llegado a ser “grande”, debe humillarse [γινέσθω (ginesthō) (“sea”, “llegue a ser”)] como un joven recién llegado que no tiene ningún derecho.

Aplicación a la vida: Cuanto más alguien llega a ser “grande” en la iglesia al recibir un cargo y acumular años de servicio, tanto más debe renunciar voluntariamente al deseo de ser tratado con honores. No se trata de levantar la voz porque uno sea miembro fundador o porque ocupe un cargo importante, sino de descender al lugar del “más joven” (el nuevo creyente) que se acaba de registrar en la iglesia y ponerse a servir. Esa es la verdadera imagen de quien es grande en el reino de Dios.

3. Tercera enseñanza: Un liderazgo que busca el beneficio de los demás, no el dominio

[καὶ ὁ ἡγούμενος ὡς ὁ διακονῶν (kai ho hēgoumenos hōs ho diakonōn) (“y el que gobierna como el que sirve”)]

Significado del texto original: “Hēgoumenos” (ἡγούμενος) (“el que gobierna”) se refiere al comandante, dirigente o líder de un ejército u organización. En cambio, “diakonōn” (διακονῶν) (“el que sirve”) se refiere al sirviente de la mesa que, durante una comida, lavaba los pies de los invitados y llevaba los alimentos. Esto significa que, si uno llega a ocupar una posición de liderazgo, no debe asumir la identidad de alguien que ordena y domina, sino la de un sirviente [διακονῶν (diakonōn)] que trabaja y se esfuerza para satisfacer las necesidades de los demás.

Aplicación a la vida: El gobierno del que habla la Biblia no es dominio (Dominion), sino servicio (Service). El verdadero líder de la iglesia no es quien somete a las personas mediante su influencia, sino quien se entrega primero para dar vida y beneficio a las almas de los creyentes. Un cargo no es una jerarquía, sino simplemente una “herramienta” que se nos ha dado para servir.

Conclusión de la meditación: “Una transformación del ser”

En estas palabras, Jesús no simplemente nos dice que tengamos cuidado con nuestras acciones, sino que exige una transformación de nuestro ser al decir: “llegad a ser como…” (γινέσθω, ginesthō). Si llevamos en el corazón la “filoneikia” (el deseo de competir y ganar) del versículo 24, jamás podremos vivir la vida descrita en el versículo 26.

A nosotros, que sufrimos al ver a los líderes secularizados de la iglesia, el Señor nos plantea hoy, mediante estas palabras, una pregunta profunda: “¿Eres diferente de esos líderes secularizados? ¿Estás viviendo, en el lugar donde te encuentras, como el más joven y actuando como un diakonōn (siervo)?”

(a) Aquí me vino a la mente el pasaje de Filipenses 2:7: “sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres” [ἀλλὰ ἑαυτὸν ἐκένωσεν μορφὴν δούλου λαβών, ἐν ὁμοιώματι ἀνθρώπων γενόμενος (alla heauton ekenōsen morphēn doulou labōn, en homoiōmati anthrōpōn genomenos)]. ¿Cuál es la enseñanza que debemos aprender de estas palabras?

(i) El principio del liderazgo del reino de Dios que Jesús ordenó en el Evangelio de Lucas queda perfectamente demostrado en Filipenses mediante las acciones concretas que Jesús mismo llevó a cabo (la encarnación y la humillación). A través de las expresiones del texto griego original de Filipenses 2:7, quisiera compartir tres enseñanzas fundamentales que los creyentes y los líderes de la iglesia de hoy deben grabar profundamente en sus corazones (Internet):

a. “Despojarse de uno mismo” es el punto de partida del servicio [ἀλλὰ ἑαυτὸν ἐκένωσεν (alla heauton ekenōsen) (“sino que se despojó a sí mismo”)]

Significado del texto original: “Ekenōsen” (ἐκένωσεν) (“se despojó”, “vació”), cuyo verbo raíz es “kenoō” (κενόω), significa “vaciar completamente un recipiente, derramarlo por completo”. Teológicamente, esto se denomina “kenosis” (κένωσις). Jesús poseía los derechos, la gloria y los privilegios de igualdad con Dios, pero por nosotros los “derramó voluntariamente por completo, sin dejar nada”.

Enseñanza: Mientras el recipiente de nuestro corazón esté lleno de nuestros propios pensamientos, privilegios, deseo de honor y orgullo, nunca podremos servir a los demás. La disputa de los discípulos que Lucas señala (filoneikia) ocurrió porque no pudieron vaciarse de sí mismos y trataron de “llenarse”. El verdadero liderazgo no comienza demostrando y llenándome a mí mismo, sino vaciando voluntariamente mis propios derechos.

b. Debemos tener la identidad de una “completa humillación” [μορφὴν δούλου λαβών (morphēn doulou labōn) (“tomando forma de siervo”)]

Significado del texto original: Aquí, “forma” no significa una apariencia externa falsa que simplemente imita algo, sino la “esencia” del ser. Y “doulou” (δούλου) (“siervo”), cuya forma léxica es “doulos” (δοῦλος), se refiere a un “esclavo” que, en aquella época, no tenía ningún derecho legal y debía someterse únicamente a la voluntad de su amo. Es decir, Jesús no hizo una especie de actuación o “disfraz” de siervo, sino que, siendo el Creador del universo, se humilló asumiendo verdaderamente la condición y el estatus propios de un esclavo.

Enseñanza: Si el “diakonōn” (sirviente de la mesa) de Lucas 22:26 enfatiza el servicio expresado mediante acciones, el “doulos” (siervo/esclavo) de Filipenses se refiere a la humillación en cuanto a estatus e identidad. Hoy muchos líderes de la iglesia saben representar bien el papel de “parecer que sirven”, pero se niegan a convertirse verdaderamente en “siervos”. El Señor nos pide que abandonemos el autoritarismo y asumamos la verdadera esencia de un siervo.

c. Se necesita una encarnación que se coloque al mismo nivel que aquellos a quienes se sirve [ἐν ὁμοιώματι ἀνθρώπων γενόμενος (en homoiōmati anthrōpōn genomenos) (“haciéndose semejante a los hombres”)]

Significado del texto original: Significa que el Dios Altísimo entró voluntariamente en las limitaciones de los seres humanos, sus criaturas —hambre, cansancio y sufrimiento—, y se colocó en el mismo lugar que ellos (Encarnación, Incarnation).

Enseñanza: El servicio no consiste en dejar caer compasión desde un lugar elevado hacia un lugar inferior, como si se tratara de otorgar una dádiva. El verdadero servicio consiste en descender al lugar de la otra persona y ponerse a su nivel. Mientras los líderes de la iglesia dominen sobre los creyentes o permanezcan sentados en lugares elevados y distantes, el liderazgo encarnacional es imposible. Descender al lugar del creyente que sufre, al lugar del más bajo y marginado, y hacerse como ellos: esa es la manera del Señor.

Conclusión de la meditación: El encuentro perfecto entre Lucas 22 y Filipenses 2

Cuando conectamos estos dos pasajes, podemos ver claramente el corazón del Señor hacia la iglesia.

Los discípulos luchaban por elevarse unos sobre otros (filoneikia), pero Jesús, por el contrario, se derramó y se despojó completamente de sí mismo (kenosis).

Los líderes del mundo quieren gobernar mediante el poder, pero Jesús fue más allá de ser un sirviente de la mesa (diakonōn) y asumió la misma esencia de un esclavo (doulos).

La única “vacuna” que puede sanar las confusas luchas de poder de la iglesia coreana actual se encuentra precisamente en “el despojamiento y la humillación de Jesucristo”. Si un líder no se vacía de sí mismo, creo que yo, como creyente, debo comenzar por vaciar de mí mismo el orgullo y los privilegios que llevo dentro, para asemejarme a la “forma de siervo” del Señor (Internet).

(4) Finalmente, en cuarto lugar, deseo recibir la enseñanza que el Señor me da al meditar en las palabras de Jesús: “Porque, ¿cuál es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pero yo estoy entre vosotros como el que sirve” [τίς γὰρ μείζων, ὁ ἀνακείμενος ἢ ὁ διακονῶν; οὐχὶ ὁ ἀνακείμενος; ἐγὼ δὲ ἐν μέσῳ ὑμῶν εἰμι ὡς ὁ διακονῶν (tis gar meizōn, ho anakeimenos ē ho diakonōn? ouchi ho anakeimenos? egō de en mesō hymōn eimi hōs ho diakonōn)] (Lc 21:27).

1. El criterio que el mundo considera natural [ἀνακείμενος (anakeimenos) (“el que está a la mesa”)]

Significado de la palabra: “Anakeimenos” (ὁ ἀνακείμενος) se refiere al anfitrión o a la persona que ocupa el lugar de honor, recostada cómodamente en la mesa del banquete mientras recibe alimentos y atención.

Enseñanza: El mundo considera natural que la persona de mayor rango o importancia se siente a la mesa y sea atendida. Los discípulos también codiciaban precisamente ese lugar según los criterios del mundo.

2. El sorprendente giro de Jesús [ἐγὼ δὲ (egō de) (“pero yo”)]

Significado de la expresión: “Egō de” (ἐγὼ δὲ) significa “pero yo”.

Enseñanza: Jesús, el Rey del universo, no se recostó a la mesa para ser servido. En cambio, se colocó en medio de sus discípulos como un siervo [διακονῶν (diakonōn)] que atendía la mesa.

3. La enseñanza que nos da

Un ejemplo de acción, no solo de palabras: Jesús no se limitó a dar órdenes desde un lugar elevado. Él mismo descendió al lugar más bajo y mostró con su propio cuerpo lo que significa servir.

La restauración de la esencia de la iglesia: El verdaderamente grande no es la persona que posee el poder. La persona verdaderamente grande en el reino de Dios es aquella que, como Jesús, se humilla y sirve a la iglesia y al prójimo (Internet).

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