“No matter how deeply we may be hiding in a place of sin, the Lord’s gaze toward us is never withdrawn, not even for a single moment.” “Then they seized Him and led Him away and brought Him into the high priest’s house. And Peter was following at a distance. And when they had kindled a fire in the middle of the courtyard and had sat down together, Peter also sat among them. Then a servant girl, seeing him sitting in the light of the fire and looking closely at him, said, ‘This man also was with Him.’ But Peter denied it, saying, ‘Woman, I do not know Him.’ A little later, another person saw him and said, ‘You also are one of them.’ But Peter said, ‘Man, I am not.’ And after about an hour had passed, another person confidently asserted, saying, ‘Surely this man also was with Him, for he is a Galilean.’ But Peter said, ‘Man, I do not know what you are saying.’ And immediately, while he was still speaking, the rooster crowed. And the Lord turned...
“Cuando estés atravesando la noche de la vida, confía en ‘la línea límite de Dios’.”
“Mientras Él aún estaba hablando, llegó una multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los Doce, iba delante de ellos y se acercó a Jesús para besarle. Jesús le dijo: ‘Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?’ Al ver los que estaban alrededor de Él lo que iba a suceder, le dijeron: ‘Señor, ¿heriremos con la espada?’ Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Pero Jesús dijo: ‘¡Basta ya de esto!’ Y tocando su oreja, lo sanó. Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales de la guardia del templo y a los ancianos que habían venido contra Él: ‘¿Han salido con espadas y garrotes como contra un ladrón? Todos los días, estando Yo con ustedes en el templo, no extendieron las manos contra Mí; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.’” (Lucas 22:47-53).
(1) Al meditar hoy en el pasaje de Lucas 22:47-53, donde se registra la escena del arresto de Jesús, lo primero que deseo hacer es comparar este relato con los pasajes paralelos de Mateo 26:47-56, Marcos 14:43-50 y Juan 18:3-11, para comprender en su conjunto el relato de la escena del arresto de Jesús.
(a) “La escena del arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní está registrada en los cuatro Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), y cada evangelista transmite detalles y mensajes particulares de acuerdo con su propia perspectiva. Al integrar los cuatro Evangelios, podemos comprender el desarrollo general del acontecimiento de una manera visual y tridimensional” (Internet):
1. Una mirada comparativa de los cuatro Evangelios
a. La composición y la aparición del grupo que vino a arrestarlo
Mateo y Marcos denuncian la naturaleza violenta de la escena al describir cómo irrumpe una “gran multitud armada con espadas y garrotes”, enviada por los principales sacerdotes y los ancianos.
Lucas revela que entre aquella multitud estaban directamente incluidos los “principales sacerdotes y los oficiales de la guardia del templo”, es decir, las autoridades religiosas, quienes participaron personalmente en la dirección del arresto.
Juan muestra que no solamente fueron movilizadas las fuerzas del templo, sino también “la compañía de soldados”, es decir, soldados bajo autoridad romana, quienes fueron organizados y movilizados llevando linternas, antorchas y armas.
b. La manera en que Judas Iscariote traicionó a Jesús
Mateo y Marcos describen el punto culminante de la traición de Judas: previamente había acordado con el grupo que venía a arrestar a Jesús: “Al que yo bese, ese es; prendedle”, y luego efectivamente besó a Jesús como señal previamente convenida.
Lucas registra de manera exclusiva la conversación que tuvo lugar precisamente en el momento en que Judas se acercaba para besar a Jesús. Jesús traspasa terriblemente su hipocresía y su conciencia al decirle: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”
Juan omite la escena del beso de Judas y, en cambio, centra su atención en el hecho de que Judas estaba allí descaradamente junto con los soldados.
c. La autoridad divina y la declaración de Jesús
Mateo, Marcos y Lucas muestran a Jesús aceptando silenciosamente su arresto cuando la multitud se acerca, manifestando así una actitud de obediencia.
Juan, por el contrario, presenta una escena impresionante en la que Jesús, sabiendo de antemano todo lo que iba a sucederle, se adelanta y pregunta: “¿A quién buscan?” Cuando le responden: “A Jesús nazareno”, Jesús declara: “Yo soy” (I am he). En ese momento, la multitud, abrumada por Su autoridad divina, retrocede y cae a tierra.
d. El discípulo que blandió la espada y la oreja del siervo
Mateo, Marcos y Lucas simplemente registran que uno de los discípulos que estaba allí sacó una espada y le cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote. Lucas añade la urgencia de aquel momento al registrar que los discípulos preguntaron antes de actuar: “Señor, ¿heriremos con la espada?”
Juan registra los hechos históricos con el mayor grado de especificidad, identificando al discípulo que blandió la espada como “Simón Pedro”, y revelando exactamente el nombre del siervo cuya oreja fue cortada: “Malco.”
e. La reacción de Jesús ante la acción impulsiva y la sanidad
Mateo enfatiza la autoridad real de Jesús. Junto con la advertencia: “Todos los que tomen la espada, a espada perecerán”, Jesús declara que en ese mismo momento podría llamar a “más de doce legiones de ángeles”, pero decide soportar todo aquello para que las Escrituras se cumplan.
Marcos concentra la atención en el cumplimiento de la historia de la redención, destacando que todo esto sucedía “para que se cumplan las Escrituras.”
Lucas, desde la perspectiva de un evangelista que era médico, registra de manera exclusiva la infinita misericordia y sanidad de Jesús. Incluso mientras Jesús estaba siendo arrestado, Él dijo: “¡Basta ya de esto!”, tocó la oreja de Malco y lo sanó.
Juan registra que Jesús reprendió a Pedro y le dijo: “La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”, declarando así que el camino de la cruz era la copa de la obediencia completa.
f. La acción final de los discípulos
Mateo y Marcos no ocultan el doloroso fracaso de los discípulos, sino que registran: “Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.” Marcos añade un detalle particularmente vívido y vergonzoso: un joven huyó desnudo después de dejar atrás la sábana de lino que llevaba puesta.
Lucas omite deliberadamente la escena vergonzosa de la huida de los discípulos y no la menciona.
Juan enfatiza el amor del Pastor. Aun mientras Jesús estaba siendo arrestado, dijo: “Dejad ir a estos”, protegiendo a Sus discípulos hasta el final y mostrando el amor del Pastor que nunca los abandona ni permite que se pierdan.
Al comparar estos relatos, podemos ver que Lucas presenta de manera especialmente luminosa la “sanidad y misericordia” de Jesús aun en medio de una escena de violencia: Él despierta la conciencia del traidor al reprender el beso de Judas y se ocupa del sufrimiento de un enemigo al sanar la oreja de Malco.
2. El desarrollo general del acontecimiento (en orden cronológico)
a. La aparición de la multitud
Judas Iscariote llega al huerto de Getsemaní encabezando una multitud enviada por los soldados romanos, la guardia del templo, los principales sacerdotes y los fariseos, llevando linternas, antorchas y armas.
b. La declaración divina de Jesús y el acercamiento de Judas
Jesús, sabiendo todo lo que estaba a punto de sucederle, se adelanta y pregunta: “¿A quién buscan?” Cuando le responden: “A Jesús nazareno”, Jesús dice: “Yo soy” (I am he). En ese momento, abrumada por Su autoridad divina, la multitud retrocede y cae a tierra (Juan).
Judas se acerca a Jesús e intenta besarlo o efectivamente lo besa como señal previamente acordada. Jesús traspasa su conciencia al decirle: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” (Lucas).
c. La acción impulsiva del discípulo y la sanidad
Cuando la multitud intenta arrestar a Jesús, los discípulos preguntan: “Señor, ¿heriremos con la espada?” Simón Pedro saca su espada y corta la oreja derecha de Malco, el siervo del sumo sacerdote.
Jesús reprende a Pedro y le dice que debe beber la copa que el Padre le ha dado. Después dice: “¡Basta ya de esto!”, toca la oreja de Malco y lo sana, un detalle registrado exclusivamente por Lucas.
Además, Jesús explica que, aunque podría llamar inmediatamente a más de doce legiones de ángeles, Él decide soportar aquello para que se cumplan las Escrituras.
d. El arresto y la huida de los discípulos
Jesús reprende a los líderes religiosos que han venido durante la noche llevando espadas y garrotes como si estuvieran arrestando a un ladrón:
“Todos los días, estando Yo con ustedes en el templo, no extendieron las manos contra Mí; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.”
Finalmente, Jesús es arrestado, mientras que los discípulos, ya sea bajo la protección de Jesús (Juan) o porque no pudieron vencer el miedo, abandonan a Jesús y huyen.
3. La característica central y distintiva de Lucas (el pasaje para la meditación)
Al comparar el pasaje de meditación de hoy, Lucas 22:47-53, con los otros Evangelios, destacan especialmente tres puntos de gracia.
a. El Dios de la sanidad y la misericordia
Mientras los otros evangelistas registran el hecho de que la oreja fue cortada y la reprensión de Jesús, Lucas, quien era médico, no pasa por alto el toque sanador y compasivo de Jesús. Incluso en el momento crítico de Su propia detención, cuando Él mismo está siendo atado y arrestado, Jesús extiende Su mano para tocar y sanar la oreja de un enemigo.
b. Una dolorosa advertencia ante la traición
Cuando Judas se acerca para besar a Jesús, Jesús lo llama por su nombre y le pregunta: “¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?” Esta conversación aparece únicamente en el Evangelio de Lucas.
En ella se revela el corazón dolorido del Señor, quien desea que Judas llegue a reconocer el pecado de su traición hasta el último momento.
c. La revelación del trasfondo espiritual
Jesús declara que este acontecimiento no es simplemente un arresto político, sino la culminación de una batalla espiritual en la que están actuando “vuestra hora” y “el poder de las tinieblas” (Internet).
(2) En segundo lugar, deseo meditar sobre el beso de Judas Iscariote, quien traicionó a Jesús: “Mientras Él aún estaba hablando, llegó una multitud; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos. Se acercó a Jesús para besarle. Entonces Jesús le dijo: ‘Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?’” [Ἔτι αὐτοῦ λαλοῦντος ἰδοὺ ὄχλος, καὶ ὁ λεγόμενος Ἰούδας εἷς τῶν δώδεκα προήρχετο αὐτούς, καὶ ἤγγισεν τῷ Ἰησοῦ φιλῆσαι αὐτόν· Ἰησοῦς δὲ εἶπεν αὐτῷ, Ἰούδα, φιλήματι τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου παραδίδως (Éti autoû laloûntos idoù óchlos, kaì ho legómenos Ioúdas heîs tôn dṓdeka proḗrcheto autoús, kaì ḗngisen tôi Iēsoû philêsai autón; Iēsoûs dè eîpen autôi, Ioúda, philḗmati tòn huión toû anthrṓpou paradídōs?)] (Lucas 22:47-48). En particular, por medio del momento del beso de Judas —“mientras Él aún estaba hablando” [Ἔτι αὐτοῦ λαλοῦντος (Éti autoû laloûntos)] (v. 47)— y del significado de las palabras de Jesús: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” [Ἰούδα, φιλήματι τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου παραδίδως (Ioúda, philḗmati tòn huión toû anthrṓpou paradídōs)] (v. 48), deseo recibir las enseñanzas que el Señor nos da.
1. El momento de la traición: “Mientras Él aún estaba hablando” [Ἔτι αὐτοῦ λαλοῦντος (Éti autoû laloûntos)] (v. 47)
Esta expresión es una construcción participial que indica una superposición temporal, y significa que Judas irrumpió conduciendo a la multitud “precisamente mientras Jesús todavía estaba hablando, en medio de Su discurso.”
① Un cambio repentino del lugar de oración al lugar de la avaricia
Justo antes de esto, Jesús había orado fervientemente hasta el punto de que Su sudor llegó a ser como gotas de sangre, y estaba “hablando” a Sus discípulos, diciéndoles: “Orad para que no entréis en tentación” (v. 40). Jesús estaba preparando Su corazón espiritualmente, mientras Judas ya había conspirado con el poder de las tinieblas y había preparado a la multitud.
Esto nos muestra la urgencia de que, si no permanecemos espiritualmente despiertos y vigilantes, la tentación de Satanás y la obra de la traición pueden llegar hasta nuestra puerta incluso en el mismo momento en que se está proclamando la palabra de gracia.
② Separación espiritual y endurecimiento del corazón
Durante tres años, Judas fue el discípulo que escuchó más de cerca las conmovedoras predicaciones y enseñanzas de Jesús. Sin embargo, ahora la “palabra” de Jesús ya no llega a Judas.
Aun mientras el Señor estaba hablando, sus oídos estaban cerrados, y su corazón estaba cautivado por las treinta piezas de plata y la avaricia. Esto nos advierte que el rechazo de la Palabra y la sordera espiritual pueden convertirse en el punto de partida de la traición.
2. La dolorosa pregunta del Señor: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” (v. 48) [Ἰούδα, φιλήματι τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου παραδίδως (Ioúda, philḗmati tòn huión toû anthrṓpou paradídōs)]
En esta breve frase se entrecruzan la hipocresía de Judas, la divinidad de Jesús y Su amor infinito. El orden de las palabras en griego es esencialmente: “Judas, con un beso (φιλήματι, philḗmati), al Hijo del Hombre (τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου, tòn huión toû anthrṓpou), ¿lo entregas (παραδίδως, paradídōs)?” Así, el “beso,” instrumento de la traición, queda enfatizado en primer lugar.
① Corromper la expresión más santa de amor y convertirla en el instrumento más sucio
“Beso” (φίλημα, phílēma): En la sociedad judía de aquella época, era un saludo profundo mediante el cual un discípulo expresaba respeto, confianza y amor hacia su maestro.
El colmo de la hipocresía: Judas utilizó esta hermosa expresión de amor como la “señal para el asesinato” mediante la cual entregaría a Jesús al grupo que venía a arrestarlo.
Jesús señala con precisión la “hipocresía moderna” en la que existe una apariencia externa de piedad —adoración, alabanza y servicio— mientras en el corazón hay una avaricia llena del deseo de utilizar al Señor para los propios intereses.
② Llamarlo por su nombre: la última oportunidad (“Judas...”)
Aunque Jesús conocía plenamente la conspiración de Judas, lo llamó por su nombre.
Esto no fue una palabra de condenación ni una maldición, sino un último llamado de amor destinado a despertar su conciencia y llevarlo al arrepentimiento.
Incluso en el momento en que estaba siendo traicionado, el Señor no trató a Judas simplemente como un enemigo, sino que lo miró como a un pecador cuyo corazón deseaba quebrantar y llevar al arrepentimiento.
③ La insensatez de quien traiciona al Hijo del Hombre: “¿Entregas al Hijo del Hombre?”
Jesús se llama a Sí mismo el “Hijo del Hombre” —el Salvador escatológico y Juez profetizado en Daniel 7.
En otras palabras, esta es una solemne declaración espiritual: “Judas, quizá piensas que ahora estás vendiendo a un simple carpintero de Nazaret, pero en realidad estás entregando, con apenas un beso, al Salvador de la humanidad y al Juez que tiene en Sus manos tu vida y tu destino.”
Lecciones para la vida obtenidas de esta meditación (Aplicación personal)
Examine los momentos de “mientras Él está hablando” en mi vida.
Aun ahora, el Señor continúa hablándome constantemente por medio de las Escrituras y de la adoración. Debo examinar si, mientras el Señor está hablando, mi corazón está ocupado con los beneficios del mundo, la avaricia u otros planes propios.
No permita que mi oración se convierta en “el beso de Judas”.
Esto me lleva a arrepentirme y preguntarme si, mientras confieso con mis labios: “Señor, te amo” y “Señor, te adoro” —dándole un “beso”—, en las circunstancias reales de mi vida estoy abandonando la Palabra y la justicia del Señor por mi propio beneficio.
Los actos religiosos que carecen de un corazón entregado a Dios pueden convertirse en una traición que hiere el corazón del Señor (Internet).
(a) Aquí no puedo sino reconocer que, mientras el Señor está hablando, mi corazón está ocupado con los beneficios del mundo, la avaricia y mis propios planes.
Es decir, exteriormente aparento amar la Palabra del Señor, pero interiormente desobedezco la Palabra del Señor y, como Judas Iscariote, cometo el pecado de herir el corazón del Señor.
En el centro de mi corazón, que Dios ve, hay avaricia, y confieso que no tengo la capacidad de arrepentirme sinceramente de esa avaricia.
[Oración de meditación] Entrego el centro de mi corazón ante la Palabra del Señor
Padre celestial,
Hoy, al contemplar a Judas Iscariote, descubro la hipocresía que hay en mí: exteriormente digo que amo la Palabra del Señor, pero interiormente vivo en completa desobediencia. Confieso que, aun en el mismo momento en que el Señor me está hablando continuamente, mi corazón ha estado ocupado y lleno de los beneficios del mundo, la avaricia y mis propios planes. En el centro de mi corazón, donde Dios mira, todavía se esconde una codicia que no he podido soltar.
Señor misericordioso,
Reconozco que por mis propias fuerzas no puedo controlar esta avaricia ni puedo arrepentirme sinceramente de ella. Soy un pecador impotente que no tiene capacidad para salvarse a sí mismo. Aun en medio de la traición de Judas, Tú continuaste llamándolo por su nombre y le diste una oportunidad de arrepentirse. Deseo que Tu doloroso amor despierte hoy mi conciencia. No por mis propias fuerzas, sino por la ayuda del Espíritu Santo, quebranta mi corazón endurecido.
Te pido solamente Tu gracia.
Por favor, forma mi corazón para que la confesión de mis labios no se convierta en un beso hipócrita que hiera el corazón del Señor.
Clava en la cruz la avaricia que hay dentro de mí, y permite que el Espíritu Santo gobierne mi corazón para que solamente Tu Palabra sea el centro de mi vida. Ten misericordia de mí, porque no puedo volver atrás por mis propias fuerzas. Derrama sobre mí un espíritu de arrepentimiento y restáurame como Tu discípulo fiel.
Oro en el nombre de Jesucristo. Amén. (Internet)
(3) En tercer lugar, deseo meditar sobre las palabras: “Y cuando los que estaban alrededor de Él vieron lo que iba a suceder, le preguntaron: ‘Señor, ¿heriremos con la espada?’ Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha” (Lc. 22:49-50), relacionándolas con las palabras: “El que no tiene espada, venda su manto y compre una” [ὁ μὴ ἔχων πωλησάτω τὸ ἱμάτιον αὐτοῦ καὶ ἀγορασάτω μάχαιραν (καὶ ho mē échōn pōlēsátō to himátion autoû kai agorasátō máchairan)] (v. 36) y “Señor, aquí hay dos espadas” [Κύριε, ἰδοὺ μάχαιραι ὧδε δύο (Kýrie, idoù máchairai hōde dýo)] (v. 38).
(a) “La pregunta que hicieron los discípulos, ‘Señor, ¿heriremos con la espada?’, está estrechamente relacionada con la ‘conversación acerca de la espada’ (vv. 36, 38) que aparece en la primera parte de Lucas 22. Cuando comparamos y meditamos orgánicamente en estos pasajes, podemos comprender profundamente el malentendido espiritual de los discípulos y la verdadera intención de Jesús” (Internet).
1. El contexto: Las palabras de Jesús y el malentendido de los discípulos (vv. 36, 38)
La intención de Jesús (v. 36): “El que no tiene espada, venda su manto y compre una.”
Aquí, la “espada” no significa literalmente una espada de hierro. Para los judíos, el manto era una posesión indispensable, semejante a algo necesario para la vida, porque los protegía del frío durante la noche. Decir que vendieran incluso su manto para comprar una espada era una advertencia figurativa acerca de cuán intensa y dura sería espiritualmente la vida después del acontecimiento de la cruz, como una época de intensa guerra espiritual.
El malentendido de los discípulos (v. 38): “Señor, aquí hay dos espadas.”
Los discípulos no comprendieron la metáfora espiritual del Señor, sino que la interpretaron literalmente y mostraron dos espadas reales de hierro.
Jesús suspiró ante su ignorancia espiritual y terminó la conversación diciendo: “Es suficiente (It is enough).” Esto no significaba que dos espadas fueran suficientes, sino que era una expresión de Su lamento: “No sirve de nada seguir hablando; ustedes no entienden en absoluto lo que quiero decir.”
2. En el lugar de los acontecimientos: La acción arbitraria de los discípulos (vv. 49-50)
“Señor, ¿heriremos con la espada?” [Κύριε, εἰ πατάξομεν ἐν μαχαίρῃ (Kýrie, ei patáxomen en machaírē?)] (v. 49)
Los discípulos dieron por sentado que las palabras de Jesús, “Es suficiente,” eran un permiso para que utilizaran las “dos espadas” que habían preparado. Cuando llegó el momento de la crisis, confiaron en los medios humanos —las espadas de hierro— que tenían en sus manos, antes de preguntar plenamente cuál era la voluntad del Señor.
En la estructura de la oración griega, esta pregunta comienza con la conjunción condicional εἰ (ei). No se trata simplemente de una pregunta, sino de una pregunta que contiene una firme determinación de justificar su propia acción: “Vamos a herir con la espada, ¿no es así?”
Una acción que salió al mismo tiempo que la pregunta (la acción impulsiva de Pedro)
Ni siquiera esperaron la respuesta del Señor. Inmediatamente blandieron la espada y cortaron la oreja derecha del siervo del sumo sacerdote.
El resultado de interpretar las palabras del Señor de una manera interesada —아전인수 (我田引水), una expresión idiomática coreana de cuatro caracteres que literalmente significa “llevar agua a mi propio campo de arroz,” y que se refiere a pensar o actuar de una manera que solamente favorece los propios intereses— se manifestó no como la justicia de Dios, sino como violencia humana y arrebato de ira.
3. Enseñanzas espirituales que surgen de esta meditación relacionada
① El peligro de acomodar la Palabra a mi propia manera de pensar
Los discípulos hicieron un uso indebido de las palabras del Señor, “compren una espada,” convirtiéndolas en un instrumento para justificar su propia violencia y su arrebato de ira.
De la misma manera, se nos advierte que nosotros también podemos cometer el error espiritual de interpretar la Palabra de Dios según nuestra propia manera y utilizarla para justificar nuestra avaricia o nuestros métodos humanos —la ira, las relaciones personales y las intrigas o estrategias mundanas.
② La insensatez de intentar enfrentarnos a las fuerzas del mundo en la guerra espiritual
Jesús se preparó mediante la oración para la gran batalla espiritual de la cruz, pero los discípulos intentaron vencer al mundo con armas humanas: dos espadas de hierro.
La batalla espiritual solamente puede ganarse con armas espirituales —la oración y la Palabra—, mientras que los pensamientos carnales y el arrebato de ira solamente terminan obstaculizando la voluntad de Dios (Internet).
(i) Aquí quiero saber cómo nosotros, que seguimos siendo discípulos de Jesús, debemos superar la realidad de que todavía cometemos el pecado de obstaculizar la voluntad de Dios porque intentamos luchar las batallas espirituales con pensamientos carnales y arrebatos de ira, en lugar de luchar con las armas espirituales de la Palabra y la oración.
Al igual que los discípulos de Jesús, nosotros también repetimos la debilidad de sacar primero “la ira de la carne y los métodos mundanos (mi espada)” en el lugar de la guerra espiritual, en vez de “la oración y la Palabra.” Para superar esta dolorosa realidad y obtener la victoria con armas espirituales, la inteligencia artificial ha presentado las siguientes alternativas bíblicas y medidas prácticas en cuatro etapas (Internet):
a. Examine si hubo un lugar de oración “antes de sacar la espada.”
La razón decisiva por la que los discípulos blandieron las espadas de hierro en el huerto de Getsemaní fue que se habían quedado dormidos durante el “tiempo de oración” que el Señor les había dado inmediatamente antes (Lc. 22:45).
Si no oramos, sale nuestro arrebato de ira: Si no permanecemos despiertos mediante la oración, cuando llega una crisis o un conflicto, los pensamientos carnales y los medios humanos —dinero, relaciones personales, discusiones verbales, explosiones emocionales— salen primero de manera instintiva.
La manera de superarlo: Cuando enfrentemos una decisión importante en la vida o una situación de conflicto, antes de poner por delante nuestros propios pensamientos y emociones, debemos preguntarnos: “Señor, ¿me he postrado primero en el lugar de oración?” La oración es el arma más poderosa para hacer morir mi ira y recibir el gobierno del Señor en mi vida.
b. Practique dejar las “dos espadas” que tiene en sus manos.
Los discípulos se sentían seguros porque tenían las “dos espadas” que habían preparado (v. 38), y finalmente confiaron en ellas y las blandieron.
Debemos discernir cuáles son las “armas humanas” en las que estamos confiando en nuestra propia vida.
No depender de mi espada: Mi experiencia, el conocimiento mundano, el poder de los bienes materiales y las palabras ásperas con las que intento dominar a la otra persona no tienen ningún poder en la guerra espiritual; más bien, solamente obstaculizan la voluntad de Dios.
La manera de superarlo: Debemos abandonar el hábito de, ante un problema, comenzar primero a manipular las cartas que podemos utilizar para resolverlo con nuestras propias fuerzas.
La “confesión de una completa impotencia,” mediante la cual dejo de lado mis propias capacidades y retiro mis manos de la situación para permitir que solamente el Señor obre, es el comienzo de la victoria espiritual.
c. Escuche la voz del Señor que dice: “Dejad hasta esto.”
Cuando los discípulos, dominados por la ira, le cortaron la oreja a Malco, Jesús inmediatamente los detuvo diciendo: “Dejad hasta esto (No more of this!)” (v. 51).
La espiritualidad de detenerse: El mundo nos dice que respondamos “ojo por ojo y diente por diente,” pero el Señor nos ordena guardar la espada y soportar incluso delante de nuestros enemigos.
Detener mi ira en los momentos en que me siento injustamente tratado y lleno de indignación es espiritualidad.
La manera de superarlo: Cuando mis emociones estén agitadas o surja el impulso de responder inmediatamente utilizando métodos mundanos, debo practicar detener mis acciones de inmediato y dar un paso atrás, obedeciendo la voz de advertencia que me da el Espíritu Santo: “Dejad hasta esto.”
d. Mire la situación desde la perspectiva del cumplimiento de la Palabra (la Escritura).
En el pasaje paralelo de Mateo, Jesús guardó la espada y dijo: “¿Cómo, pues, se cumplirían las Escrituras?” (Mt. 26:54).
Una perspectiva de la historia de la redención: Los discípulos utilizaron las espadas porque solamente veían la crisis que tenían inmediatamente delante de sus ojos, pero Jesús veía el gran plan de Dios para salvar a la humanidad por medio de este sufrimiento.
La manera de superarlo: Cuando el sufrimiento, una situación injusta o una circunstancia que no puedo comprender llegue a mi vida, no debo verla simplemente como un conflicto humano.
Debo reinterpretar el acontecimiento desde una amplia perspectiva espiritual, preguntándome:
“A través de esta situación, ¿cuál es el cumplimiento de la Palabra que Dios desea realizar en mi vida, y cuál es el crecimiento espiritual que Dios quiere llevar a cabo?”
Rutina fundamental para una transformación espiritual en la vida cotidiana
[STOP] Cuando primero comiencen a surgir el arrebato de ira o los métodos mundanos, detenga inmediatamente mis acciones y mis palabras.
[PRAY] Ore, aunque sea solamente durante un minuto: “Señor, dejo mi espada; Espíritu Santo, por favor, gobierna sobre mí.”
[WORD] Recuerde las Escrituras y considere cómo debe aplicarse a esta situación la Palabra de Dios de justicia y amor, y no mis emociones (Internet).
(4) En cuarto lugar, quiero meditar en las palabras de Jesús: “Dejad hasta esto” (Lc 22:51), reflexionando sobre ellas personalmente y aplicando sus enseñanzas a mi propia vida. En particular, cuando vemos estas palabras en el texto griego de la Biblia, aparecen como “Ἐᾶτε ἕως τούτου” (Eáte héōs toútou), que literalmente significa “Dejadlo hasta aquí” (“Let it go this far”) o “Permitid incluso esto” (“Allow even this”). ¿Por qué les dijo Jesús estas palabras a Sus discípulos?
(a) El texto griego “Ἐᾶτε ἕως τούτου” (Eáte héōs toútou), traducido como “Dejad hasta esto”, es una declaración muy singular y profunda que revela el carácter de Jesús y el misterio de la cruz. El trasfondo espiritual y las razones por las cuales Jesús dijo estas palabras a Sus discípulos pueden resumirse principalmente en tres aspectos (Internet):
1. El control y el límite establecido sobre el mal (una declaración de la soberanía de Dios)
Jesús no estaba siendo sometido a esta situación porque desconociera lo que estaba sucediendo mientras las fuerzas de las tinieblas y el grupo que había venido a arrestarlo actuaban desenfrenadamente.
El límite de “hasta aquí”: El Señor trazó una línea de límite mediante ἕως (héōs, “hasta”). Es decir, la traición de Judas, la violencia mediante la cual le cortaron la oreja a Malco y la tragedia del arresto del Señor no ocurrieron porque Satanás hubiera vencido, sino porque Dios permitió que sucedieran “hasta aquí” (Ἐᾶτε) para la salvación de la humanidad.
Permiso soberano: Él declaró que, por más que irrumpan un mal enorme y los poderes de este mundo, estos no pueden hacer que Jesús se mueva ni un solo paso sin el permiso de Dios.
2. La manera del Mesías de romper el ciclo de la violencia
Los discípulos intentaron enfrentar la violencia del mundo con una violencia aún mayor al sacar sus espadas y cortar la oreja de Malco. Si Jesús hubiera dejado que esto continuara, aquel lugar se habría convertido en un caos bañado en sangre.
La orden de detenerse: “No más allá de esto”: El Señor ordenó: “La ira y la violencia humanas deben llegar ‘hasta aquí’ y detenerse inmediatamente”. Esto se debe a que los reinos y poderes de este mundo se defienden con la espada y la fuerza, pero el reino de Dios no se establece mediante la espada.
El paso hacia la sanidad: El Señor no permitió que la violencia continuara, sino que, por el contrario, tocó y sanó la oreja de Malco, Su enemigo, que había sido herido por la espada. De esta manera, rompió el ciclo de la violencia mediante el amor y la sanidad.
3. La obediencia histórico-redentora y el cumplimiento de las Escrituras
Jesús tenía el poder de convocar inmediatamente a “más de doce legiones de ángeles” para escapar de esta crisis (Mt 26:53). Sin embargo, si lo hubiera hecho, se habría bloqueado el camino de la cruz mediante el cual Él quería salvar a la humanidad.
La aceptación de Su humillación: El Señor decidió voluntariamente aceptar la vergüenza y el sufrimiento de ser atado y burlado por los pecadores. Esto se debía a que aquella era la copa que el Padre le había dado y el único camino para cumplir las Escrituras.
Avanzando hacia la cruz: Por lo tanto, al decir, en efecto: “Permitid incluso este dolor y esta humillación de que Yo sea arrestado por causa de la salvación”, hizo que Sus discípulos retiraran su interferencia humana.
Meditación y enseñanza para mi vida:
Este pasaje presenta hoy un poderoso criterio sobre cómo debemos responder ante las injusticias y las crisis de nuestra vida.
Confíe en que incluso el sufrimiento de mi vida está bajo el “control” de Dios.
Cuando surjan un dolor que no puedo comprender o sentimientos de injusticia que exploten dentro de mí, debo recordar esto: incluso esa situación maligna está dentro del límite de ἕως τούτου (“hasta aquí”) que Dios ha permitido. Dios permite solamente las pruebas que podemos soportar.
Detenga “hasta aquí” la ira que quiere vengarse por mis propias fuerzas.
Cuando alguien me hiere o me trata injustamente, surge dentro de mí el impulso de sacar una “espada humana” y devolverle exactamente lo mismo. En ese momento debo escuchar la voz del Señor: “Déjalo; detente (Ἐᾶτε)”. Debo retirar inmediatamente mi mano para que mis emociones y mi ira no obstaculicen la obra del Señor.
Las palabras del Señor, “Permitid incluso esto”, finalmente significan “una paciencia y obediencia absolutas que solamente puede mostrar aquel que confía al 100% en la soberanía de Dios” (Internet).
(5) Finalmente, en quinto lugar, quiero meditar en las palabras que Jesús dirigió a quienes habían venido a arrestarlo: “¿Habéis salido con espadas y palos como contra un ladrón? Habiendo estado cada día con vosotros en el templo, no extendisteis las manos contra mí; pero esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas” (Lc 22:52-53). En particular, quiero meditar de manera más concreta sobre el significado de las palabras: “Pero esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas” [ἀλλ’ αὕτη ἐστὶν ὑμῶν ἡ ὥρα καὶ ἡ ἐξουσία τοῦ σκότους (all’ haútē estìn hymōn hē hōra kai hē exousía tou skótous)] (v. 53), y aplicarlas a mi vida.
1. Análisis concreto basado en el significado de las palabras
a. “Pero esta es vuestra hora” [αὕτη ἐστὶν ὑμῶν ἡ ὥρα (haútē estìn hymōn hē hōra)]
Aquí, la palabra griega hōra (ὥρα), que significa “hora”, no se refiere a un momento que haya llegado por casualidad, sino a un “período decisivo señalado o determinado”. Los líderes religiosos no se habían atrevido a arrestar a Jesús a plena luz del día en el templo, pero ahora habían venido de noche con soldados para buscarlo. Este momento era “su hora”, permitida temporalmente por Dios para que llevaran a cabo su malvado plan.
b. “Y la potestad de las tinieblas” [ἡ ἐξουσία τοῦ σκότους (hē exousía tou skótous)]
Exousía (ἐξουσία) significa autoridad legítima, dominio o poder de gobierno, mientras que skótous (σκότους) se refiere a las tinieblas, que simbolizan la ignorancia espiritual y las fuerzas de Satanás. Es decir, Jesús reveló que detrás de los líderes religiosos que lo estaban arrestando y de los soldados romanos había algo más que una alianza política humana: estaba operando “el gobierno y la acción organizados de Satanás y de los espíritus malignos”.
2. El significado espiritual que contienen estas palabras
① La revelación de las “fuerzas espirituales” detrás de los conflictos humanos
Jesús no está luchando contra los soldados que lo están atando ni contra los principales sacerdotes. En lugar de dirigir Su atención solamente hacia ellos, dirige exactamente Sus palabras hacia la realidad espiritual que está detrás de ellos, es decir, hacia “la potestad de las tinieblas”. Aunque con nuestros ojos vemos solamente a las personas y las circunstancias, Jesús nos hace comprender que la verdadera naturaleza de las crisis y pruebas que experimentamos en nuestra vida de fe es una guerra espiritual que involucra fuerzas invisibles.
② La naturaleza temporal y limitada de “vuestra hora”
El Señor estableció un límite al decir “vuestra hora”. Esto no significa que la potestad de las tinieblas haya vencido para siempre, sino que es solamente una “hora nocturna temporal” que Dios ha permitido. Por más que la potestad de las tinieblas se enfurezca, jamás podrá destruir el plan de salvación del Señor. Esta declaración paradójica presupone que, una vez que pase esta “vuestra hora”, llegará inmediatamente el amanecer —la mañana de la resurrección—.
③ El misterio de Dios realizado en el momento más oscuro
Satanás pensó que clavar a Jesús en la cruz y darle muerte sería su victoria perfecta, su “hora”. Sin embargo, Dios utilizó precisamente aquella hora (ὥρα), cuando la potestad de las tinieblas estaba actuando desenfrenadamente, para completar la salvación de la cruz mediante la cual se hizo expiación por los pecados de la humanidad. El mismo momento en que parecía que el mal había alcanzado su mayor victoria se convirtió, en realidad, en el momento del juicio en el que fue aplastada la cabeza del mal.
3. Aplicaciones espirituales prácticas que cambian la vida
① No confunda el objeto contra el cual debe luchar (No es una lucha contra las personas, sino una guerra espiritual)
Situación: Cuando encontramos en nuestra familia, lugar de trabajo o iglesia a una “persona” que nos trata injustamente o nos hace sufrir, instintivamente tendemos a odiarla y a luchar contra ella.
Aplicación: En ese momento, recuerde la voz del Señor. Debemos discernir que detrás de las circunstancias y relaciones humanas que nos hacen sufrir puede existir “la potestad de las tinieblas”, que procura sacudir nuestra fe y provocar división. En lugar de luchar contra las personas con odio y enojo, debemos luchar espiritualmente de rodillas en oración, llevando esa situación delante de Dios.
② Cuando atraviese la noche de la vida, confíe en “la línea límite de Dios”
Situación: Hay momentos en los que atravesamos períodos de depresión espiritual en los que el sufrimiento, la tristeza y los problemas parecen imposibles de resolver, y sentimos como si las tinieblas hubieran tragado nuestra vida entera.
Aplicación: Tenga fe en que “aunque ahora parezca que la potestad de las tinieblas está actuando desenfrenadamente, esto es solamente una ‘vuestra hora (un breve período de tiempo)’ temporal que Dios ha permitido”. No existe una oscuridad eterna. Mirando hacia la fidelidad de Dios, quien está preparando la mañana de la resurrección, no debemos desanimarnos, sino perseverar.
③ Crea que el buen plan de Dios continúa desarrollándose aun en medio de las tinieblas
Situación: Cuando las cosas no salen de acuerdo con mi voluntad y las circunstancias avanzan hacia la peor situación posible, siento como si Dios estuviera guardando silencio.
Aplicación: Incluso durante aquella oscura noche en la que Jesús parecía estar indefenso mientras era atado, el reloj de la salvación de Dios estaba avanzando exactamente de acuerdo con Su plan. Aun en los momentos más oscuros e incomprensibles de mi vida, debo confiar plenamente en que Dios está llevando a cabo el bien para mi beneficio y crecimiento espiritual.
Conclusión de la meditación y decisión:
Las palabras “Pero esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas” no son una declaración de desesperación, sino una poderosa declaración soberana del Señor: “Incluso estas tinieblas están en la palma de la mano de mi Padre” (Internet).
(a) Aquí recibo mucha gracia de la exhortación: “Cuando atraviese la noche de la vida, confíe en ‘la línea límite de Dios’”. Aun cuando estemos atravesando un período de depresión espiritual en el que el sufrimiento, la tristeza y los problemas parecen imposibles de resolver, y sintamos como si las tinieblas hubieran tragado nuestra vida entera, deseo que seamos hermanos y hermanas que, teniendo la fe de que esto es solamente una “vuestra hora (un breve período de tiempo)” temporal permitida por Dios, miremos hacia la fidelidad de Dios, quien está preparando la mañana de la resurrección, y no nos desanimemos, sino que perseveremos en medio del sufrimiento.
“Padre Dios de amor y misericordia,
Vuelve Tu mirada hacia los queridos hermanos y hermanas que en este momento están atravesando un período de depresión espiritual, en el que, debido al sufrimiento, la tristeza y los pesados problemas que parecen imposibles de resolver, sienten como si las tinieblas hubieran tragado sus vidas enteras. En esta noche en la que parece que Satanás ha vencido y que la desesperación reina como rey, abre sus ojos espirituales para que puedan escuchar Tu majestuosa declaración.
No importa cuán profundo sea su sufrimiento actual, ayúdalos a confiar en que esto es solamente una ‘vuestra hora’ temporal permitida por Dios. Concédeles una fe más firme para creer que la potestad de las tinieblas jamás podrá devorar a los hijos de Dios y que no puede avanzar ni un solo paso más allá de la línea límite que Tú has establecido.
Te pedimos que les suministres la fuerza celestial necesaria para que no se desanimen, sino que puedan soportar esta noche de sufrimiento. Hazles contemplar que el Dios fiel que preparó, después de la noche más oscura de la cruz, el amanecer de la resurrección que daría vida a toda la humanidad, también está obrando lo mejor detrás de la vida de estos hermanos y hermanas que hoy están derramando lágrimas. Así, cuando esta noche haya pasado, haz que sean protagonistas de una victoria que alaben al Dios vivo con una fe que se haya vuelto firme como el oro refinado.
Oramos en el nombre de Jesucristo. Amén” (Internet).
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