Conversaciones con los niños
Hace
poco, mientras conducía hacia la iglesia un domingo por la mañana, puse música
góspel en el coche. Al escuchar la palabra "Dios" en una de las
canciones, Yeri dijo: "Conozco esa canción", y se puso a cantar:
"Dios es tan bueno". Luego me sorprendió diciendo: "Quiero ser
Dios". Mientras la escuchaba y me preguntaba por qué querría convertirse
en Dios —una idea central de la filosofía de la Nueva Era—, mi esposa la
corrigió amablemente preguntándole: "¿Quieres estar *con* Dios?".
Esta
es la conversación que siguió con Dylan:
Yeri:
"Quiero estar con Dios".
Dylan:
"Entonces tienes que morir".
Yeri:
"¿Me vas a extrañar?"
No
pude evitar sonreír al escuchar este intercambio entre los niños.
Después
de que el tío Mark falleciera, les habíamos enseñado a los niños que ahora
estaba en el cielo con Dios; parece que Dylan había llegado a la conclusión de
que hay que morir para ir al cielo y estar con Dios.
Aunque
su sencilla conversación me hizo sonreír,
también
despertó en mí un anhelo: el deseo de estar en el cielo con Dios, tal como
Mark.
[18
de julio de 2004]
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