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“Moderate compromise is not a means of appeasing evil; rather, it is a cowardly choice that gives evil the justification to make even greater demands.”

  “Moderate compromise is not a means of appeasing evil; rather, it is a cowardly choice that gives evil the justification to make even greater demands.”       “Then Pilate called together the chief priests and the rulers and the people, and said to them, ‘You brought this man to me as one who was misleading the people.   And behold, having examined him before you, I have found no basis for the charges you are bringing against him.   Neither has Herod, for he sent him back to us.   Behold, nothing deserving death has been done by him.   Therefore, I will punish him and release him.’     But they all cried out together, saying, ‘Away with this man, and release to us Barabbas!’   This man had been thrown into prison because of an insurrection that had taken place in the city and because of murder.     Pilate, wanting to release Jesus, spoke to them again, but they kept shouting, ‘Crucify him! Crucify him!’   ...

“Un compromiso moderado no es una estrategia para apaciguar el mal, sino una elección cobarde que le da al mal una justificación para exigir aún más.”

 “Un compromiso moderado no es una estrategia para apaciguar el mal, sino una elección cobarde que le da al mal una justificación para exigir aún más.”





“Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, les dijo: ‘Me habéis traído a este hombre como uno que está desviando al pueblo. Y he aquí, habiéndolo interrogado delante de vosotros, no he hallado en este hombre ninguna culpa de las cosas de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque él nos lo devolvió. Y he aquí, nada digno de muerte ha hecho. Por tanto, le castigaré y le soltaré.’ Pero todos a una gritaron, diciendo: ‘¡Fuera con este hombre, y suéltanos a Barrabás!’ Este había sido echado en la cárcel por causa de una sedición ocurrida en la ciudad y por homicidio. Pilato, queriendo soltar a Jesús, les habló de nuevo; pero ellos gritaban, diciendo: ‘¡Crucifícale! ¡Crucifícale!’ Y él les dijo por tercera vez: ‘Pues, ¿qué mal ha hecho este hombre? Ningún delito digno de muerte he hallado en él. Por tanto, le castigaré y le soltaré.’ Pero ellos insistían a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y sus voces prevalecieron. Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían. Les soltó a aquel que habían pedido, el cual había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.” (Lucas 23:13-25).




(1) Resumen general de los pasajes paralelos de los cuatro Evangelios (el juicio final de Jesús)

Después de leer el pasaje de hoy, Lucas 23:13-25, tanto en la Biblia coreana como en el texto griego, lo primero que quiero hacer es comparar este pasaje con los pasajes paralelos de Mateo 27:15-26, Marcos 15:6-15 y Juan 18:39-19:16, con el fin de conocer un resumen general (el desarrollo de los acontecimientos).

Esto será beneficioso porque, teniendo una visión del cuadro completo, podremos continuar meditando de manera más concreta y profunda, centrándonos en el pasaje de hoy, Lucas 23:13-25.

(a) Resumen general de los pasajes paralelos de los cuatro Evangelios (el juicio final de Jesús)

La declaración de inocencia de Pilato y las acusaciones de los judíos (Lucas, Juan)

Después de recibir nuevamente a Jesús de parte de Herodes, Pilato reúne a los principales sacerdotes y a los gobernantes del pueblo.

Pilato declara públicamente que no solo él, sino también Herodes, no ha encontrado en Jesús ningún delito digno de muerte, y propone una solución de compromiso: “Le castigaré y le soltaré”.

La costumbre de la fiesta y la aparición de “Barrabás” (Mateo, Marcos, Lucas, Juan)

Durante la fiesta de la Pascua existía la costumbre (tradición) de poner en libertad a un prisionero.

Pilato intenta aprovechar esta costumbre como una manera de liberar a Jesús.

En aquel tiempo, en la cárcel se encontraba un famoso prisionero llamado Barrabás, quien había sido encarcelado por provocar una sedición y cometer un homicidio.

Pilato pregunta a la multitud: “¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?”

La incitación de la multitud por parte de los líderes religiosos (Mateo, Marcos, Lucas)

Los principales sacerdotes y los ancianos incitan a la multitud y hacen que exija que Barrabás sea liberado y que Jesús sea ejecutado.

La multitud grita al unísono: “¡Fuera con este hombre, y suéltanos a Barrabás!”

(Contexto adicional de Mateo) En medio de todo esto, la esposa de Pilato manda un mensaje a su marido diciendo: “No tengas nada que ver con ese justo”, y le cuenta acerca del sueño que había tenido, intensificando así la angustia y el conflicto interior de Pilato.

Los repetidos esfuerzos de Pilato y la locura de la multitud (Mateo, Marcos, Lucas, Juan)

Pilato, queriendo liberar a Jesús, intenta persuadir a la multitud tres veces. Protesta diciendo: “¿Pues qué mal ha hecho este hombre? Ningún delito digno de muerte he hallado en él. Por tanto, le castigaré y le soltaré”.

Sin embargo, la multitud grita todavía más fuerte: “¡Crucifícale!”

Según el Evangelio de Juan, los judíos ejercen presión política sobre Pilato, diciendo: “Si sueltas a este hombre, no eres amigo de César”.

La rendición de Pilato y el veredicto final (Mateo, Marcos, Lucas)
Al ver que la situación podía provocar un motín, Pilato finalmente decide acceder a la petición de la multitud.

(Contexto adicional de Mateo) Pilato toma agua y se lava las manos delante de la multitud, diciendo: “Inocente soy yo de la sangre de este justo”, tratando así de evadir su responsabilidad. El pueblo responde: “Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

Finalmente, Pilato libera a Barrabás, quien estaba encarcelado por homicidio y sedición, tal como ellos habían pedido, mientras que Jesús es azotado y entregado para que fuese crucificado conforme a la voluntad de ellos.

Cambio hacia los puntos de meditación centrados en Lucas 23:13-25

A la luz del cuadro completo, al concentrarnos en el pasaje de Lucas de hoy, será especialmente provechoso meditar siguiendo las siguientes perspectivas particulares que Lucas enfatiza.

Las tres declaraciones de inocencia (Lucas 23:14, 22): Lucas enfatiza repetidamente, por medio de las palabras de Pilato, que Jesús es completamente “inocente”. Tres veces se declara que no ha encontrado ninguna razón para condenarlo a muerte. Podemos meditar en el significado de la expiación sustitutoria: Aquel que no tiene pecado muere en lugar de los pecadores.

La locura unificada de los líderes religiosos y del pueblo: En el Evangelio de Lucas, no solamente los principales sacerdotes, sino también el “pueblo (la multitud)” gritan juntos. La multitud que apenas unos días antes había recibido a Jesús con entusiasmo ahora, después de ser incitada, se une al mal. Esto nos permite ver la debilidad y la naturaleza pecaminosa del ser humano.

El contraste entre dos personas: “Barrabás”, quien había cometido sedición y homicidio, es puesto en libertad, mientras que “Jesús”, que vino para traer paz y salvación, es encarcelado. Esto puede conducirnos a una meditación llena de gracia al recordar que nosotros mismos estábamos en el lugar de Barrabás (Internet).

(2) En segundo lugar, quiero meditar en la enseñanza que se nos da al considerar que Pilato, después de recibir nuevamente a Jesús de parte de Herodes, reunió a los principales sacerdotes y a los gobernantes del pueblo y declaró públicamente que no solamente él, sino también Herodes, no había encontrado en Jesús ningún delito digno de muerte [las tres declaraciones de inocencia (Lc 23:14, 15, 22)], y luego propuso el compromiso de “castigarlo y soltarlo” (vv. 16, 22).

En particular, quiero meditar en las palabras que Pilato dirigió a “los principales sacerdotes, los gobernantes y el pueblo” (v. 13): “no he hallado en este hombre culpa alguna” [οὐδὲν εὗρον ἐν τῷ ἀνθρώπῳ τούτῳ αἴτιον (ouden heurōn en tō anthrōpō toutō aition)] (v. 14); “He aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho. Por tanto, lo castigaré y lo soltaré” [ἰδοὺ οὐδὲν ἄξιον θανάτου ἐστὶν πεπραγμένον αὐτῷ· παιδεύσας οὖν αὐτὸν ἀπολύσω (idou ouden axion thanatou estin pepragmenon autō, paideusas oun auton apolusō)] (vv. 15–16); y “¿Pues qué mal ha hecho este hombre? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; por tanto, lo castigaré y lo soltaré” [τί γὰρ κακὸν ἐποίησεν οὗτος; οὐδὲν αἴτιον θανάτου εὗρον ἐν αὐτῷ· παιδεύσας οὖν αὐτὸν ἀπολύσω (ti gar kakon epoiēsen houtos? ouden aition thanatou heuron en autō, paideusas oun auton apolusō)] (v. 22).

1. La enseñanza de las “tres declaraciones de inocencia”: la confirmación del sacrificio sustitutivo perfecto
Pilato reúne oficialmente a todos los estratos de la sociedad judía: “los principales sacerdotes, los gobernantes y el pueblo” (v. 13), y declara públicamente la perfecta inocencia de Jesús.

Significado del idioma original: La palabra αἴτιον (aition), que se repite en los versículos 14 y 22, significa “fundamento legal para una acusación” o “cargo legítimo”. Es decir, se trata de una declaración de que no existía absolutamente ningún fundamento (οὐδέν, ouden) por el cual Jesús pudiera ser castigado legalmente. La expresión ἄξιον θανάτου (axion thanatou) del versículo 15 también certifica, por parte de la máxima autoridad judicial, que Jesús no había hecho absolutamente nada que mereciera la muerte.

Aplicación para la meditación: Estas repetidas declaraciones de inocencia son, paradójicamente, un acontecimiento en el que Jesús es reconocido públicamente, a través de un tribunal terrenal, como el “Cordero de la Pascua sin defecto y sin mancha”, conforme a las profecías del Antiguo Testamento. Jesús no murió por causa de su propio pecado, sino que, siendo perfectamente inocente, murió en lugar de “nosotros, los pecadores”. Al contemplar la escena en la que Aquel a quien el más alto tribunal del mundo declara “sin culpa” recibe el castigo más terrible reservado para un criminal, somos llevados a alabar profundamente la gracia de la expiación sustitutiva que Él nos ha concedido.

2. La enseñanza de “lo castigaré y lo soltaré”: la cobardía y los límites del compromiso mundano

El fracaso espiritual y moral más grave de Pilato se revela claramente en las palabras de los versículos 16 y 22: “Por tanto, lo castigaré y lo soltaré”.

Significado del idioma original: La palabra griega παιδεύσας (paideusas), traducida aquí como “castigar”, procede originalmente de un término que significa “disciplinar o educar a un niño”. En el lenguaje jurídico, se refiere a una “flagelación disciplinaria como advertencia”. La lógica política de Pilato era: “Aunque no tiene pecado, para calmar vuestra ira, judíos, haré que reciba un poco de sangre y disciplina, y después lo soltaré”.

Aplicación para la meditación: Pilato conocía la verdad y sabía discernir qué era justo. Sin embargo, consideró más importante su propia seguridad y su posición política que defender la verdad. El compromiso de azotar a un inocente finalmente no logró calmar la locura de la multitud, sino que abrió la puerta a un mal aún mayor: la crucifixión.

Por medio de esto aprendemos que “un compromiso moderado no detiene el mal; más bien, hace que el mal crezca”. Esto nos lleva a examinarnos para ver si, en nuestra propia vida, estamos comprometiendo la verdad por beneficio personal o porque estamos demasiado preocupados por lo que los demás piensan de nosotros.

3. La enseñanza de “en lo que Él ha hecho”: la perspectiva humana y la providencia de Dios

En el versículo 15, Pilato dice: “En lo que Él ha hecho (πεπραγμένον αὐτῷ, pepragmenon autō), no hay nada digno de muerte”. Desde la perspectiva de Pilato como ser humano, entre las señales y enseñanzas realizadas por Jesús no había absolutamente ningún delito que mereciera la muerte.

Aplicación para la meditación: Sin embargo, dentro de la providencia redentora de Dios, Jesús era Aquel que había venido a esta tierra “para morir”. El juez humano está desconcertado porque no puede encontrar una razón para condenarlo a muerte, mientras que Dios está llevando silenciosamente a su Hijo al lugar de la muerte para resolver el problema del pecado de la humanidad.

Pilato se engañaba pensando que él tenía el control del juicio y que podía decidir si Jesús viviría o moriría. Pero, en realidad, quien estaba conduciendo este juicio era la soberanía absoluta de Dios, quien utiliza incluso la maldad y la cobardía humanas como instrumentos en la historia de la salvación. Aprendemos que, aun cuando lleguen a nuestra vida situaciones injustas que no podemos comprender o circunstancias contradictorias, debemos confiar en que detrás de ellas está desarrollándose el buen plan salvador de Dios (Internet).

(a) Una reflexión más profunda sobre el compromiso de Pilato
Aquí vuelvo a pensar en el hecho de que Pilato conocía la verdad y sabía discernir qué era justo, pero consideró más importante su propia seguridad y su posición política que defender la verdad. En particular, quiero recibir una enseñanza más concreta del principio de que “un compromiso moderado no detiene el mal; más bien, hace que el mal crezca”.

a. El compromiso envía al mal la señal de que “se puede negociar”
Pilato estaba convencido de la inocencia de Jesús, por lo que, de acuerdo con la ley y la justicia, debería haber ordenado su “liberación inmediata”. Sin embargo, preocupado por la reacción de la multitud, presentó el compromiso: “No tiene pecado, pero lo castigaré (lo disciplinaré) y lo soltaré” (v. 16).

Comprensión del principio: En el momento en que una persona que está del lado de la justicia propone un compromiso moderado, el mal lo identifica como una “concesión de la justicia” y una “debilidad del poder”. Cuando Pilato permitió la injusticia de azotar a un inocente, la multitud adquirió la certeza de que: “Si presionamos un poco más, quizá podamos hacer que lo maten”.

Enseñanza concreta: Lo mismo ocurre en nuestra vida. Cuando, ante la tentación del pecado o la presión injusta del mundo, no cortamos decididamente con aquello, sino que decimos: “Solo esta vez voy a ceder un poco y después terminamos con esto”, es como abrirle al mal la puerta de nuestro corazón. Un compromiso moderado no es una estrategia para apaciguar el mal; es una elección cobarde que le da al mal una justificación para hacer demandas aún mayores.

b. El compromiso paraliza el discernimiento y finalmente nos hace rendirnos ante el mal

En Lucas 23:22–23, cuando Pilato insistió por tercera vez en su propuesta de compromiso, diciendo: “Lo castigaré y lo soltaré”, la multitud “insistía a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y sus voces prevalecieron”.

Significado del idioma original: El verbo griego ἐπέκειντο (epekeinto), traducido aquí como “insistía” o “presionaba”, significa “ponerse sobre”, “presionar pesadamente” o “arremeter con violencia”. Cuando Pilato retrocedió un paso e intentó llegar a un compromiso, las fuerzas del mal lo presionaron con mayor peso y violencia. Como resultado, en el versículo 24 Pilato finalmente “sentenció que se hiciese lo que ellos pedían”.

Enseñanza concreta: Al principio parecía un compromiso razonable: “Solo lo azotaré y salvaré la vida de Jesús”. Pero en el momento en que nos sentamos a la mesa de negociación con el mal, el control pasa al mal. El pequeño compromiso que comenzamos para proteger nuestra seguridad y reputación puede terminar paralizando nuestro discernimiento espiritual. Cuando finalmente recobramos el sentido, podemos descubrir que nosotros mismos nos hemos convertido en instrumentos del mal más aterrador: aquellos que entregan a Jesús para que sea crucificado.

c. No existe una zona gris espiritual: el final del compromiso es la “liberación de Barrabás”

El versículo 25 resume en una sola frase el terrible resultado al que condujo el compromiso de Pilato: “Les soltó a aquel que habían pedido, el cual había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos”.

Enseñanza concreta: Pilato quería crear su propia “zona gris” segura (un espacio de compromiso) entre la justicia (Jesús) y la injusticia (la multitud). Sin embargo, en el mundo espiritual no existe una zona gris. Todo compromiso que no defiende plenamente la verdad termina colocándonos del lado del mal.

El precio que Pilato pagó por doblar la justicia fue terrible. Permitió que Barrabás (el mal), un asesino que amenazaba a la sociedad, saliera libre y caminara por el mundo, mientras que Jesús (el bien), quien es paz y vida, era conducido al camino de la muerte. Debemos recordar que incluso un pequeño compromiso que hacemos hoy puede tener como resultado liberar a nuestro propio “Barrabás” y crucificar el “gobierno de Jesucristo” dentro de nosotros.

Preguntas de meditación y motivos de oración para nuestra vida
Pilato tenía un gran poder como gobernador romano, pero al final cedió porque era un “esclavo del temor a las personas”. Tomando esta Palabra como un espejo, examino hoy mi vida.

Pregunta: ¿Dónde está actualmente en mi vida esa zona gris espiritual en la que estoy haciendo compromisos delante de la Palabra de Dios, diciendo: “Esto no pasa nada”, o “No puedo evitarlo; las circunstancias me obligan”?
(Por ejemplo: una vida financiera deshonesta, una actitud de sentir vergüenza del evangelio por estar demasiado pendiente de lo que otros piensan, o permitir que permanezca el odio hacia otra persona.)

Oración: “Señor, cuando las voces de las personas y mi preocupación por mi propia seguridad me presionen fuertemente, no permitas que haga compromisos cobardes como Pilato. Ayúdame a apartarme incluso de toda apariencia de mal y concédeme el santo valor para permanecer firmemente sobre la verdad desde el principio y ofrecerte una obediencia plena.” (Internet)

(i) ¿Cómo debemos resistir las demandas de Satanás?

Aquí me conmueve especialmente la frase: “Un compromiso moderado no es una estrategia para apaciguar el mal; es una elección cobarde que le da al mal una justificación para hacer demandas aún mayores”.

Y cuando leo la palabra “demanda” en esta frase, recuerdo el pasaje de Lucas 22:31 que ya había meditado: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo”.

Entonces, ¿cómo debemos resistir esta demanda de Satanás, por ejemplo, la demanda de hacer un compromiso moderado?

En realidad, la palabra griega ἐξῃτήσατο (exēitēsato), traducida como “pidió” o “demandó” en la expresión de que Satanás “pidió” zarandearlos como a trigo, significa “reclamar un derecho y exigir algo con fuerza”.

Así como la multitud, cuando Pilato presentó una propuesta de compromiso moderado, “pedía” (αἰτούμενοι, aitoumenoi) con una voz cada vez más fuerte en el versículo 23, Satanás, cuando percibe una brecha creada por nuestro compromiso, se precipita para sacudirnos por completo, como si hubiera tomado posesión incluso de un derecho legítimo sobre nosotros.

Para resistir esta demanda de compromiso por parte de Satanás, la Biblia presenta tres principios espirituales (Internet):

1. Debemos depender de la “intercesión” de Jesús por Pedro (fundamento espiritual)

En el versículo inmediatamente siguiente a Lucas 22:31, el versículo 32, Jesús presenta la alternativa: “Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte...”

Comprensión del principio: Es imposible enfrentarse a las poderosas demandas de Satanás dependiendo únicamente de nuestra propia voluntad o determinación. Incluso Pedro terminó cayendo después de presumir de su propia fuerza. La primera clave para vencer la tentación de comprometerse es depender de la oración de Jesucristo, quien aun ahora intercede por nosotros a la diestra de Dios.

Aplicación práctica: Cuando llegue la presión para hacer un compromiso y nuestro corazón comience a vacilar, no debemos confiar en nuestra propia voluntad. Primero debemos confesar:

“Señor, no puedo vencer esta tentación con mis propias fuerzas. Dependo de tu gracia mientras intercedes por mí. Sostenme para que mi fe no desfallezca”.

2. Necesitamos un rechazo decidido que no dé ni una “pequeña oportunidad” a Satanás (actitud espiritual)

La razón por la que Satanás pudo “demandar” zarandear a Pedro como a trigo fue que Pedro permaneció en una zona gris espiritual de compromiso, pues había “seguido de lejos” a Jesús (v. 54).

Comprensión del principio: Efesios 4:27 nos advierte: “Ni deis lugar al diablo”. Satanás nunca comienza exigiendo: “Niega completamente a Jesús”. Más bien, busca pequeñas oportunidades para el compromiso: “Todos hacen esto”, o “Cede un poquito y después puedes arreglarlo”.

Esto es precisamente lo que ocurrió cuando Pilato abrió una brecha mediante el compromiso de azotar a Jesús; Satanás, utilizando a la multitud como portavoz, inmediatamente exigió la crucifixión.

Aplicación práctica: La manera más segura de resistir las demandas de Satanás es rechazarlas “desde el principio, inmediatamente y con firmeza”. Debemos apartarnos de inmediato cuando nos encontremos en un lugar de tentación o en una situación en la que estemos calculando cuánto podemos ceder.

Como dice 1 Tesalonicenses 5:22: “Absteneos de toda especie de mal”, debemos recordar que en los asuntos espirituales no existe una concesión moderada y debemos establecer límites claros.

3. Debemos enfrentar a Satanás poniendo la “Palabra de Dios” por encima de nuestra “propia seguridad” (arma espiritual)

Pilato cedió ante la demanda de Satanás —la voz de la multitud— debido a su “instinto de autoprotección”, es decir, a su deseo de preservar su propia seguridad y posición política.

En cambio, cuando Jesús estaba en el desierto y Satanás le exigió un compromiso (Lucas 4), Jesús respondió únicamente con “Escrito está”, enfrentándolo con la Palabra de Dios.

Comprensión del principio: Cuando Satanás exige un compromiso, si comenzamos a dialogar (negociar) basándonos en nuestros propios pensamientos, emociones o circunstancias, perderemos siempre. El único escudo y la única espada capaces de quebrantar las demandas de Satanás son la Palabra de Dios, la verdad que no cambia.

Aplicación práctica: Aunque yo sufra una pérdida o sea rechazado por otras personas, cuando la Palabra de Dios dice “No”, no debo mezclar mis propios pensamientos con ella. Debo proclamar la Palabra tal como es y permanecer firme. El poder para resistir las demandas de Satanás no proviene de mi inteligencia, sino de la obediencia absoluta a la Palabra.

Un descubrimiento lleno de gracia relacionado con esta meditación
Satanás demandó a Simón Pedro para zarandearlo como a trigo, y Pedro finalmente negó a Jesús tres veces, pareciendo caer como Pilato. Sin embargo, la oración de Jesús (su intercesión) hizo que Pedro volviera a levantarse. Después de ser restaurado, Pedro fue transformado en una persona que más tarde, frente a la demanda de Satanás de hacer un compromiso, proclamó arriesgando su propia vida: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”. (Hechos 5:29) (Internet)

(3) En tercer lugar, quisiera reflexionar sobre la reacción de la multitud cuando Pilato, después de declarar tres veces que Jesús era inocente, intentó ponerlo en libertad. Quiero pensar en el estado espiritual y psicológico de aquella multitud, reflejarlo en nosotros mismos y obtener de ello una enseñanza: «Pero toda la multitud gritó a una, diciendo: “¡Quita a este! ¡Suéltanos a Barrabás!”» [ἀνέκραξαν δὲ παμπληθεὶ λέγοντες· Αἶρε τοῦτον, ἀπόλυσον δὲ ἡμῖν τὸν Βαραββᾶν (anecraksan de pamplethei legontes, Aire touton, apolýson de hēmin ton Barabban)] (Lc 23:18); «Pero ellos gritaban, diciendo: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”» [οἱ δὲ ἐπεφώνουν λέγοντες· Σταύρωσον σταύρωσον αὐτόν (hoi de epephōnoun legontes, Staurōson staurōson auton)] (v. 21); «Pero ellos insistían a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y sus voces prevalecieron» [οἱ δὲ ἐπέκειντο φωναῖς μεγάλαις αἰτούμενοι αὐτὸν σταυρωθῆναι, καὶ κατίσχυον αἱ φωναὶ αὐτῶν (hoi de epekeinto phōnais meglais aitoumenoi auton staurōthēnai, kai katischyon hai phōnai autōn)] (v. 23). En particular, al pensar en el dicho tan común en este mundo, «el que grita más fuerte es el que gana», quiero aprender de la enseñanza que surge del contraste entre los fuertes gritos de la multitud y el silencio de Jesús.

1. El estado espiritual y psicológico de la multitud: mentalidad de masas, frenesí y ceguera espiritual

Los verbos griegos del pasaje muestran claramente que la multitud no se limitaba a expresar una opinión, sino que había caído en un frenesí en el que había perdido la razón.

Una explosión simultánea (v. 18): ἀνέκραξαν ... παμπληθεὶ (anecraksan ... pamplethei) significa que «toda la multitud gritó de una sola vez, al unísono, como dando alaridos». El razonamiento individual desapareció y, bajo el control de los agitadores, la multitud se movió como un enorme «monstruo», lo cual constituye un ejemplo típico de la mentalidad de masas.

Un clamor continuo (v. 21): ἐπεφώνουν (epephōnoun) está en tiempo imperfecto, lo que indica que repetían y coreaban continuamente el terrible grito: «¡Crucifícale! ¡Crucifícale!» [Σταύρωσον σταύρωσον (Staurōson staurōson)].

Presión y sometimiento (v. 23): ἐπέκειντο (epekeinto) describe la presión que pesaba fuertemente sobre Pilato y, finalmente, sus voces prevalecieron sobre él [κατίσχυον (katischyon): «dominar por completo», «prevalecer totalmente»].

Una reflexión para nosotros
Entre aquella multitud probablemente había algunos de los mismos que, apenas unos días antes, habían gritado «¡Hosanna!» y habían extendido sus mantos en el camino cuando Jesús entró en Jerusalén. Sin embargo, cuando se decepcionaron de Jesús porque Él no actuaba conforme a sus expectativas —un Mesías político que derrocaría a Roma y les proporcionaría beneficios terrenales—, fueron fácilmente arrastrados por la agitación de los líderes religiosos y se convirtieron en instrumentos del mal.

Este mundo suele decir: «El que grita más fuerte gana, y la mayoría determina lo que es justo». También nosotros recibimos la advertencia de que, si no permanecemos espiritualmente despiertos y firmes sobre la Palabra como criterio absoluto, podemos ser arrastrados por la «voz fuerte» de las grandes tendencias del mundo o de la opinión mayoritaria y terminar ocupando el lugar de quienes crucifican la verdad —a Jesús— dentro de nosotros.

2. La enseñanza del «silencio» de Jesús en contraste con los fuertes gritos de la multitud

En medio de aquel enorme estruendo enloquecido, Jesús no pronuncia ni una sola palabra de excusa o protesta, sino que permanece en silencio. Este silencio no fue una sumisión impotente, sino la proclamación espiritual más poderosa, que avergonzó y dejó al descubierto todas las voces del mundo.

① Es el «silencio de la justicia» que pone al descubierto la injusticia del mundo.

Las personas suelen elevar la voz cuando sufren una injusticia o cuando quieren demostrar que tienen razón. Sin embargo, Jesús sabía que el juicio ante Pilato ya era un escenario falso, lleno de acuerdos políticos y maldad, y por eso no participó en él presentando excusas. Más bien, su silencio fue el juicio más solemne, que proclamaba ante todo el mundo esta verdad: «Por mucho que griten, la injusticia no puede convertirse en justicia».

② Es el «silencio de la confianza» para una obediencia completa.

El silencio de Jesús fue el cumplimiento de la profecía de Isaías 53:7: «Como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca». Jesús creyó que, aunque en aquel momento pareciera que las voces de la multitud habían vencido, la victoria final estaba en las manos de Dios. En lugar de reaccionar ante los gritos humanos, concentró silenciosamente todo su ser en Dios para beber la copa del Padre, es decir, el camino de la cruz.

3. La enseñanza concreta que debemos recibir: «El silencio que vence al ruido»

El mundo nos apremia constantemente diciendo: «¡Tú también levanta la voz!», «¡Demuestra que has sido tratado injustamente!», «¡Ponte del lado de la mayoría!». El silencio de Jesús en este pasaje nos ofrece hoy un arma espiritual viva.

Apaga las voces humanas y concéntrate en la voz de Dios: Cuando las voces del mundo —la reputación, las tendencias y las amenazas— se vuelven tan fuertes que nuestro corazón se agita, fácilmente podemos transigir como Pilato o dejarnos arrastrar por el frenesí como la multitud. En esos momentos necesitamos precisamente el silencio de Jesús. Necesitamos aprender a acallar las voces humanas de nuestras propias excusas y de nuestra ira, y permanecer en silencio delante del tribunal de Dios, quien nos defiende.

Sé un cristiano que demuestre su fe mediante su manera de vivir: En un mundo donde hay mucho ruido pero poco fruto, la verdadera fuerza surge de la «obediencia silenciosa»: vivir calladamente la voluntad de Dios sin necesidad de gritar acerca de ella. Incluso frente a acusaciones injustas o a una enorme presión del mundo, cuando no respondemos gritando, sino que, como Jesús, amamos en silencio y caminamos en silencio por el camino de la cruz, finalmente las grandes voces del mundo quedarán avergonzadas y desaparecerán (Internet).

(a) Aquí me conmueve profundamente esta frase: «En un mundo donde hay mucho ruido pero poco fruto, la verdadera fuerza surge de la “obediencia silenciosa”, es decir, de vivir calladamente la voluntad de Dios sin gritar acerca de ella». Verdaderamente, en este mundo donde hay mucho ruido pero poco fruto (incluso dentro de la iglesia), anhelo la gracia de experimentar que la verdadera fuerza proviene de vivir calladamente la voluntad de Dios. Por eso deseo imitar a Jesús y practicar la obediencia silenciosa. ¿Cómo puedo poner en práctica esta obediencia silenciosa?

(i) El silencio que mostró Jesús no fue simplemente aguantar ni un silencio impotente, sino una capacidad espiritual arraigada en la plena confianza en la soberanía de Dios. Quisiera compartir cuatro principios espirituales concretos para practicar esta obediencia silenciosa en nuestra vida cotidiana (Internet):

a. Detén «mis palabras» y llena el silencio con «la oración de Jesús» (el silencio de las palabras).

Cuando las voces humanas son estruendosas, si intentamos demostrarnos a nosotros mismos o aliviar el sentimiento de haber sido tratados injustamente, nuestra propia voz también termina elevándose.

Aplicación práctica: Cuando seas criticado o surja un conflicto, detén durante «solo tres segundos» el impulso humano de responder inmediatamente, discutir o presentar excusas. Luego, en ese espacio de silencio, llena tu corazón no con ira, sino con el nombre de Jesús.

Haz una oración interior como esta: «Señor, Tú conoces mi injusticia y mi dolor; no permitas que peque con mis palabras y ayúdame a permanecer en silencio en este momento, mirando solamente hacia Ti». Reducir las palabras con las que intentamos demostrar nuestra propia justicia es el comienzo de la obediencia silenciosa.

b. Apaga el canal de «la evaluación de los demás» (el silencio de la reputación).

Pilato cedió ante la voz de la multitud, y la multitud fue fácilmente manipulada porque todos estaban atrapados por «los ojos y los oídos de las personas, y por la reputación». En cambio, Jesús pudo permanecer en silencio porque tenía sus ojos fijos únicamente en el tribunal de Dios, es decir, en la evaluación de Dios.

Aplicación práctica: Después de hacer algo bueno en la iglesia o en el mundo, acalla la voz interior que espera que los demás lo reconozcan o te alaben. Por el contrario, cuando seas objeto de una acusación o un malentendido injusto, renuncia también al intento de ir uno por uno a explicar tu situación y conseguir personas que estén de tu lado.

Necesitas practicar dejar de esforzarte por demostrar que tienes razón y encomendarte completamente al juicio de Dios, con esta confesión: «Es suficiente con que Dios lo sepa».

c. Abandona «mis cálculos» y obedece inmediatamente «la pequeña palabra de hoy» (el silencio de la acción).

La obediencia silenciosa no es un estado pasivo de no hacer nada. Más bien, significa apagar las complicadas voces de nuestros cálculos y excusas mentales y responder silenciosamente a la Palabra de Dios mediante nuestras acciones.

Aplicación práctica: Cuando escuches las voces de la comparación y del cálculo —«¿Por qué tengo que soportarlo si ya estoy perdiendo tanto?» o «¿Por qué tengo que sufrir yo mientras esa persona vive tan cómodamente?»—, corta esas voces.

Y si hoy has recibido una palabra de Dios —por ejemplo, «Ama a tus enemigos», «Sirve con humildad» o «Sé honesto»—, vívela en silencio, sin anunciarla ni buscar reconocimiento, permaneciendo fielmente en ese lugar y poniéndola en práctica con tus acciones. La verdadera fuerza no se demuestra mediante consignas ruidosas, sino mediante los pasos silenciosos de la obediencia.

d. Protege tu propio tiempo de «desierto (Getsemaní)» (el silencio interior).

La profundidad espiritual que nos permite permanecer en silencio en medio del ruido del mundo se forma durante nuestro tiempo privado «a solas» con Dios. Jesús oraba de madrugada, antes del amanecer, y también en el huerto de Getsemaní, antes del ruidoso juicio, orando hasta que su sudor se convirtió en gotas de sangre y aquietando las voces de su interior.

Aplicación práctica: Aunque sean solamente diez minutos al día, apaga tu teléfono inteligente y dedica un tiempo a permanecer tranquilamente en la presencia de Dios, bloqueando toda la información y el ruido del mundo. Derrama delante de Dios todas las preocupaciones, planes y sentimientos de injusticia que llenan tu corazón; desahógalos completamente delante de Él y permite que tu interior quede totalmente aquietado por la paz de Dios. Solo mediante este tiempo espiritual de quietud (Quiet Time) es posible desarrollar un silencio espiritual que permanezca firme y sin ser sacudido incluso ante los enormes gritos del mundo.

El tribunal de Pilato, donde «sus voces prevalecieron» (v. 23), pudo parecer una victoria momentánea, pero finalmente Pilato quedó en la historia como uno de los nombres más vergonzosos de la humanidad. Sin embargo, la «obediencia silenciosa» de Jesús, quien caminó hacia la muerte sin pronunciar palabra, se convirtió en una victoria eterna que aplastó la cabeza de Satanás y dio vida a toda la humanidad.

También hoy el Señor busca a una persona, un adorador fiel, que en medio del bullicioso banquete de palabras lleve silenciosamente la cruz del Señor y viva en obediencia silenciosa: «Pero Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra» (Habacuc 2:20) (Internet).

(4) Por último, en cuarto lugar, quiero meditar en el pasaje en el que Pilato dejó en libertad a “Barrabás”, que era “el que había sido encarcelado por causa de una insurrección y un asesinato” [τὸν διὰ στάσιν καὶ φόνον βεβλημένον εἰς φυλακὴν ὃν ᾐτοῦντο (ton dia stasin kai phonon beblēmenon eis phylakēn hon ētounto)] (Lc 23:25), aquel a quien la multitud “pedía”, y “lo puso en libertad” [ἀπέλυσεν (apelysen)], mientras que a Jesús “lo entregó a ellos para que hicieran con él conforme a su voluntad” [παρέδωκεν τῷ θελήματι αὐτῶν (paredōken tō thelēmati autōn)] (v. 25).

Aquí pienso que el adorador fiel vive conforme a la voluntad de Dios, para la gloria de Dios, siguiendo la voz de Dios (Su Palabra) que ha escuchado en el silencio delante de Dios. En cambio, pienso que el adorador falso, infiel e hipócrita continúa alzando su voz delante de las personas y vive conforme a su propia voluntad para su propia gloria.

1. La tragedia de “su voluntad”: el adorador hipócrita que busca su propia gloria

Al final, Pilato puso en libertad a Barrabás, a quien la multitud pedía, y entregó a Jesús, declarando que debía ser sometido “a su voluntad” [παρέδωκεν τῷ θελήματι αὐτῶν (paredōken tō thelēmati autōn)].

Significado del idioma original: La palabra traducida aquí como “voluntad”, θελήματι (thelēmati), es un término que originalmente se utiliza principalmente para expresar la voluntad y el propósito divinos de Dios, como en el Padrenuestro: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Sin embargo, Lucas utiliza esta palabra aquí para describir los deseos y la voluntad de una multitud humana caída.

Reflexión para la meditación: Los líderes religiosos y la multitud judía eran, exteriormente, el pueblo de Dios y adoradores que servían a Dios. Sin embargo, estaban completamente empeñados en hacer prevalecer su propia voluntad (human will) y su propia gloria, y continuamente “alzaban grandes voces” delante de la gente (v. 23), intimidando a Jesús, quien es Dios mismo. Al final, lo que consiguieron no fue el cumplimiento de la voluntad de Dios, sino la tragedia de que se cumpliera “su propia voluntad”.

Esto me lleva a comprender que una adoración y una vida en las que mi propia voluntad prevalece y mi propia voz triunfa pueden parecer exitosas, pero en realidad constituyen el estado espiritual más terrible de juicio: un estado en el que Jesús es expulsado de mi vida.

2. “Dejar libre al asesino y entregar al Dador de la vida”: la inversión de los valores

El pasaje describe a Barrabás, que fue puesto en libertad, de una manera muy extensa y específica: “el que había sido encarcelado por causa de una insurrección y un asesinato” [τὸν διὰ στάσιν καὶ φόνον βεβλημένον (ton dia stasin kai phonon beblēmenon)].

Reflexión para la meditación: El resultado de una adoración hipócrita siempre produce una inversión —un trastorno— de los verdaderos valores. Aquellos que adoran su propia voluntad llenan su vida de “Barrabás” —pecado y muerte—, que destruye la comunidad y daña la vida, mientras que entregan a la cruz al Señor de la vida, quien da paz y salvación.

También hoy, cuando tratamos de mostrar nuestra propia justicia delante de las personas y alzamos nuestra voz, esta escena nos confronta con la realidad de que dentro de nosotros pueden desatarse “Barrabás” —la ira, la envidia y la división—, mientras que la soberanía de Jesucristo dentro de nosotros es cruelmente pisoteada.

3. “Conforme a la voz de Dios escuchada en el silencio”: el camino del adorador fiel

En este tribunal ruidoso y corrompido, solo una persona —Jesús— nos mostró el verdadero modelo de un adorador fiel.

Reflexión para la meditación: Jesús no alzó la voz para demostrarse a Sí mismo delante de las personas. Más bien, en el profundo silencio de Getsemaní, se entregó por completo a la voz del Padre que había escuchado allí, es decir, a la “voluntad de Dios”, diciendo: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22:42).

Precisamente porque hubo esta obediencia silenciosa de Jesús, aquel lugar donde parecía que la voluntad malvada de los seres humanos había triunfado se convirtió, por el contrario, en el lugar de salvación donde la gran voluntad de Dios para la salvación de la humanidad se cumplió perfectamente.

El adorador fiel es precisamente aquel que imita esta actitud de Jesús: en medio del ruido del mundo, escucha atentamente la voz de Dios que habla en silencio por medio de Su Palabra, y se ofrece silenciosamente como sacrificio para que Su voluntad se cumpla en su vida (Internet).

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