序言 今天,在基督徒日常的交 谈 以及 教会 讲 台上,最常听到的信仰表 达 之一,大 概 就是 “ 放下 ” 。 借着一位忠心的蒙古宣 教 士所 写 的著作, 这个 表 达 在 韩国教会 和信徒中 产 生了深刻的 属灵 共 鸣 。 从 那以后, “ 放下 ” 不再只用于 谈论教会职 分和使命,也成 为许 多基督徒表 达 自己信仰 时 所熟悉使用的 词语 。我自己也多年 来 一直使用 这个 表 达 。 然而, 当 我更深入地默想 圣 经 , 并 在牧 会 现场观 察信徒的生活 时 ,我 开 始思考: 与 “ 放下 ” 相比, “ 倒空 ” 这个 表 达 ,是否更能 显 明 圣 经 所 说 的 门 徒生命的本 质 ? “ 放下 ” 含有把手中所 抓 住的 东 西 暂时 放下的意思。我 们 放下 贪 欲,放下 执 着,有 时 也放下自己所 拥 有的 权 利或利益。 当 然, 这 是信仰生活中十分重要的操 练 。然而, 它 有一 个 局限:即使把手里 抓 住的 东 西放下了,也不等于那 颗 想要 紧紧抓 住 它 的心已 经 改 变 了。 今天我放下了,明天却可能再次 抓 住。外表看 来 ,我似乎已 经 放下了 贪 欲,但在 内 心深 处 ,我可能仍然想要自己作主。 当 环 境改 变 、 处 境 变 化 时 ,我也可能再次 抓 住自己的意志和欲望。 因此, 圣 经对 我 们 的要求, 并 不停留在 简单 地放下某 样东 西 这个 行 动 上。把 “ 我是自己生命的主人 ” 这 一想法本身 从 心里倒空, 并 把生命的中心和主 权 交 给 上帝,才是更深 层 次的 门 徒之道。 这 一切的中心,就是耶 稣 基督的 “ 自我倒空 ” 。 腓立比 书 2 章 7 节说 : “ 反倒 虚 己,取了奴仆的形像,成 为 人的 样 式。 ” 耶 稣 在本 质 上 与 上帝 为 一,但 为 了拯救我 们 , 祂 谦 卑自己,取了奴仆的形像。 这 里所 说 的 “ 虚 己 ” 或 “ 倒空自己 ” , 并 不是 说 耶 稣 放弃了 祂 的神性。相反, 它 的意思是: 祂没 有 坚 持自己的 荣 耀和 权 利,而是 谦 卑自己,降到奴仆的位置,完全 顺 服上帝的旨意。...
Los que esperan el descanso eterno son aquellos que, en el lugar de vida que Dios les ha dado hoy, no transigen con las grandes corrientes de este mundo, sino que se esfuerzan por obedecer plena y fielmente únicamente la Palabra de Dios.
Los que esperan el descanso eterno son aquellos que, en el lugar de vida que Dios les ha dado hoy, no transigen con las grandes corrientes de este mundo, sino que se esfuerzan por obedecer plena y fielmente únicamente la Palabra de Dios.
“Había un hombre llamado José, miembro del Concilio, varón bueno y justo (que no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos). Este era de Arimatea, ciudad de los judíos, y esperaba el reino de Dios. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús; y quitándolo, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie. Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento” (Lucas 23:50–56).
(1) Cuando leí el pasaje de hoy, Lucas 23:50–56, tanto en la Biblia coreana como en el Nuevo Testamento griego, lo primero que deseé hacer fue meditar con mayor profundidad sobre la persona llamada “José” y recibir las enseñanzas que Dios nos da por medio de él. ¿Qué significa que él fuera un hombre “bueno y justo” [ἀνὴρ ἀγαθὸς καὶ δίκαιος (anēr agathos kai dikaios)] (v. 50)? En particular, deseo meditar sobre el significado de las palabras que dicen que, siendo miembro del Concilio, “no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos” [οὗτος οὐκ ἦν συγκατατεθειμένος τῇ βουλῇ καὶ τῇ πράξει αὐτῶν (houtos ouk ēn synkatatetheimenos tē boulē kai tē praxei autōn)] (v. 51), y recibir la enseñanza que Dios nos da por medio de ellas.
(a) Llamar a José de Arimatea “un hombre bueno y justo” [ἀνὴρ ἀγαθὸς καὶ δίκαιος (anēr agathos kai dikaios)] constituye uno de los elogios más honorables e integrales que las Escrituras pueden otorgar a un ser humano. Al examinar el significado de las palabras griegas “ἀνὴρ (anēr: hombre, esposo)”, “ἀγαθὸς (agathos: bueno)” y “δίκαιος (dikaios: justo)”, podemos ver con mayor claridad qué clase de vida llevaba José delante de Dios y de los hombres (Internet):
1. El carácter integral de la fe de José de Arimatea muestra una armonía entre su relación vertical con Dios y su relación horizontal con el prójimo.
Justicia delante de Dios [δίκαιος / dikaios]:
Esta palabra expresa una “relación correcta e integridad moral” conforme a las normas y la ley de Dios. En su trasfondo veterotestamentario, se utilizaba para referirse a una persona fiel que vivía en obediencia a la Palabra y a la ley de Dios. José fue un hombre que, en una relación correcta con Dios, procuró permanecer fiel a Su Palabra y a Su justicia.
Que José fuera un hombre “justo” significa que, aun encontrándose en una posición elevada como miembro del Concilio, se apartaba del soborno, procuraba actuar justamente y caminaba con integridad delante de Dios. Poseía la firmeza de una fe vertical que no transigía con la injusticia del mundo, sino que procuraba conservar su integridad y fidelidad delante de Dios.
Bondad hacia el prójimo [ἀγαθὸς / agathos]:
Esta palabra se refiere a una bondad práctica en la que la excelencia moral interior fluye hacia afuera, produciendo beneficio y alegría para otras personas. Incluye la amabilidad, la misericordia y la generosidad. José no mantuvo su temor de Dios encerrado únicamente dentro de su corazón, sino que lo manifestó mediante una misericordia práctica que beneficiaba a los demás.
Que José fuera “bueno” sugiere que utilizaba su posición social y sus riquezas (Mt. 27:57), no solamente para su propio beneficio, sino también para cuidar y ayudar a quienes estaban marginados y sufrían. Por medio de los recursos y de la posición que poseía, producía en su relación horizontal con los demás el fruto de una vida caracterizada por el amor cálido y la generosidad.
En otras palabras, José era un hombre genuino cuyas palabras y acciones concordaban: de la raíz de su fe, dikaios (justicia), brotaba en su vida el fruto de agathos (bondad).
2. La enseñanza espiritual integral de ser “bueno y justo”
La armonía entre el amor a Dios y el amor al prójimo
Si la “justicia (dikaios)” muestra una relación correcta con Dios, la “bondad (agathos)” muestra una relación correcta con los demás.
Por temor a Dios, José procuraba mantener la santidad y la justicia en su vida (justicia); y al mismo tiempo, sobre el fundamento de esa fe, extendía amor y misericordia a quienes lo rodeaban (bondad). Es un modelo de un “cristiano íntegro”, en quien las palabras y las acciones, la fe y la vida, no están separadas.
El significado singular de esta expresión en la historia de la redención dentro del Evangelio
Lucas, autor del Evangelio, al relatar el nacimiento de Jesús llamó a Zacarías y Elisabet, padres de Juan el Bautista, “justos delante de Dios [δίκαιοι]” (Lc. 1:6).
Así como Lucas llamó “justos” a aquellos creyentes fieles que esperaban al Mesías en los últimos momentos de la época del Antiguo Testamento, antes del comienzo del ministerio público de Jesús, también en el momento aparentemente desesperanzador de la muerte y sepultura de Jesús hace aparecer nuevamente a un hombre “bueno y justo”: José. Esto nos muestra la esperanza de que, por más oscuro que se vuelva el mundo, Dios continúa preparando y preservando a Su pueblo fiel y llevando a cabo Su obra por medio de él.
(i) Aquí me parece interesante que Lucas, al comenzar a escribir su Evangelio, mencione a Zacarías y Elisabet, padres de Juan el Bautista, como personas “justas delante de Dios” (Lc. 1:6), y que luego, casi al final del Evangelio, mencione nuevamente a un “José justo” en el pasaje de hoy, Lucas 23:50. [Al pensar en el justo José mencionado casi al final del Evangelio, recordé las palabras: “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones” (Gn. 6:9), y también: “Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación” (7:1).]
En otras palabras, creo que hay una enseñanza para nosotros en el hecho de que Lucas mencione a personas justas delante de Dios tanto al comienzo como casi al final de su Evangelio. ¿Cuál podría ser esa enseñanza?
El hecho de que Lucas coloque a Zacarías y Elisabet como “justos” al comienzo de su Evangelio (1:6), y que nuevamente haga aparecer a José de Arimatea como un “hombre justo” hacia la conclusión del Evangelio (23:50), no parece ser una mera coincidencia. Además, guarda una notable semejanza con la historia de Noé en Génesis. Deseo compartir tres enseñanzas espirituales que Lucas nos transmite mediante esta amplia estructura de “los justos” (Internet):
a. La historia del “remanente” (Remnant) que atraviesa la oscuridad de cada generación
La época en la que vivieron Zacarías y Elisabet fue un período de oscuridad espiritual posterior al profeta Malaquías, tradicionalmente considerado como unos cuatrocientos años sin revelación profética, y también una época marcada por el cruel gobierno del rey Herodes.
La época en que vivió José de Arimatea alcanzó una de sus horas espiritualmente más oscuras cuando los líderes religiosos se confabularon contra el Hijo de Dios y lo llevaron a la cruz.
La generación de Noé también fue un tiempo de juicio, cuando la maldad se había multiplicado sobre la tierra hasta tal punto que Dios se entristeció por haber hecho al ser humano (Gn. 6:5–6).
Enseñanza: Por medio de Zacarías y José, Lucas nos muestra que por más oscuro que se vuelva el mundo y por más corrompida que llegue a estar la comunidad religiosa, Dios siempre preserva en cada generación a personas que no se dejan moldear por su época, sino que continúan temiendo a Dios: los “justos”, Su remanente fiel. Así como Noé preparó el arca y por medio de ella se preservó la vida humana, Zacarías participó en la preparación del camino del Mesías por medio de Juan el Bautista, y José preparó la sepultura del Mesías, inmediatamente antes de Su resurrección.
b. Un “arca de esperanza” que surge en el extremo de la desesperación
Cuando Jesús expiró en la cruz, Sus discípulos habían huido y las tinieblas cubrieron toda la tierra (Lc. 23:44). Precisamente en aquel momento de desesperación, cuando parecía que el plan de salvación de Dios había fracasado completamente, Dios hizo aparecer a un hombre justo que hasta entonces había permanecido en gran medida oculto: José.
El acto de José de recibir el cuerpo de Jesús y sepultarlo puede contemplarse espiritualmente como algo semejante a Noé construyendo el “arca” y preservando la vida en medio del diluvio del juicio. La tumba que José preparó no fue simplemente un lugar donde un cadáver quedaría para descomponerse, sino que se convirtió en el lugar desde el cual, tres días después, Cristo se levantaría quebrantando el poder de la muerte: una especie de “arca de la resurrección.”
Enseñanza: Los justos de Dios actúan fielmente aun cuando las circunstancias parecen completamente desesperanzadoras. Al presentar personas justas tanto al comienzo como hacia el final de su Evangelio, Lucas comunica la poderosa esperanza de que la obra salvadora de Dios nunca queda frustrada por el fracaso humano ni por la maldad del mundo, sino que Dios lleva fielmente Sus propósitos hasta su cumplimiento por medio de las personas que Él ha preparado.
c. El mismo linaje espiritual de aquellos que esperan el reino de Dios
Noé en Génesis, Zacarías y Elisabet en Lucas 1, y José de Arimatea en Lucas 23 comparten una característica espiritual común. No siguieron simplemente la corriente dominante del mundo, sino que procuraron caminar delante de Dios (Coram Deo) y esperaron fielmente el gobierno y el reino del Señor.
Es como si Lucas, al comenzar y concluir su Evangelio, preguntara a sus lectores:
“Hubo personas justas que mantuvieron sus ojos puestos en Dios aun en medio de la crueldad de Herodes y de la presión colectiva del Sanedrín. Entonces, ¿en qué linaje espiritual estarás tú hoy?”
Enseñanza: Es como si Dios nos llamara y nos invitara diciendo: “En medio de esta generación oscura, ¿serás un José de Arimatea para esta época? ¿Serás un Noé para esta generación?” (Internet).
(b) Las acciones de José de Arimatea demuestran el valor de un verdadero discípulo que preservó su fe y su conciencia bajo la presión de una mayoría injusta. Cuando estudiamos más profundamente el texto griego, podemos comprender de manera más vívida las circunstancias que José enfrentaba y el peso de la decisión que tomó. A continuación se resume el significado espiritual y las enseñanzas de este pasaje mediante tres palabras griegas clave (Internet):
1. Significados fundamentales vistos a través del texto griego
“συγκατατίθημι” (synkatatithēmi: consentir, estar de acuerdo)
Esta palabra está formada por las ideas de “junto con” (σύν) y “poner” o “depositar” (κατατίθημι). Se ha explicado en relación con la idea de colocar la piedra utilizada para votar junto con las piedras de los demás.
Es decir, José no se limitó simplemente a disentir interiormente de la decisión del Sanedrín, la máxima autoridad del consejo judío, sino que no dio su consentimiento y dejó claro que no se alineaba con la decisión de ellos.
“βουλή” (boulē: decisión, propósito, plan)
Se refiere a la decisión, intención o propósito del Sanedrín. José no se unió a ellos en su propósito religioso y político de condenar a Jesús y llevarlo a la muerte.
“πρᾶξις” (praxis: acción, hecho)
Se refiere a la acción o ejecución que siguió a la decisión (βουλή). José no dio su consentimiento a las acciones mediante las cuales Jesús fue entregado a Pilato y finalmente crucificado.
2. Enseñanzas espirituales que obtenemos de esta meditación
Una justicia que se niega a permanecer en silencio: convicción basada en la fe
José era miembro del Sanedrín, el consejo judío de mayor autoridad. El ambiente que rodeaba la condenación de Jesús era intensamente hostil, por lo que manifestar abiertamente una postura contraria a la mayoría podía poner en riesgo su posición social y sus bienes.
Sin embargo, José temía a Dios más que a la opinión de las personas o a la presión colectiva. Él nos enseña que, cuando las grandes corrientes del mundo avanzan en una dirección equivocada, los cristianos necesitan el valor para no permanecer simplemente en silencio ni conformarse, sino para decir: “No.”
Más allá del rechazo pasivo hacia una fe activa
José no solamente se negó a consentir en la decisión del Concilio (v. 51), sino que posteriormente fue a Pilato, pidió el cuerpo de Jesús y lo colocó en una tumba (vv. 52–53). La declaración de que “no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos” no lo presenta simplemente como un espectador distante. Trazó una línea clara frente a aquello que consideraba malo y, como alguien que “esperaba el reino de Dios” (v. 51), participó activamente en el bien que debía hacer (Internet).
(i) En este punto, cuando miro hacia atrás y examino mi propia vida, siento vergüenza. La razón es que no tengo el valor que tuvo José de Arimatea para negarme a guardar silencio o a seguir la corriente de los demás, y decir sencillamente: “No.” Tampoco tengo la fe y el valor que tuvo José para trazar una línea firme frente al mal y, como alguien que espera el reino de Dios (v. 51), ir más allá de un rechazo pasivo y participar activamente en el bien que debo hacer, aun cuando ello implique un gran costo personal. ¿Qué debo hacer, entonces?
a. José también fue al principio un “discípulo secreto.”
Cuando consideramos en conjunto los relatos de los Evangelios, descubrimos que José no fue desde el principio un discípulo extraordinariamente valiente y abierto. Juan 19:38 dice de él que era “discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos.” Al igual que nosotros, conocía el temor a la opinión de los demás, y durante un tiempo mantuvo oculto su discipulado.
Por lo tanto, no necesitamos permanecer atrapados en la vergüenza o la condenación simplemente porque ahora nos falte valor. Dios no nos llama a confiar en nuestra propia perfección, sino a reconocer nuestra debilidad y depender del Señor.
b. Tres pasos para avanzar más allá del rechazo pasivo hacia una fe activa
Entonces, ¿cómo pudo José, quien había permanecido oculto, finalmente encontrar el valor para salir de las sombras y pedir abiertamente a Pilato el cuerpo de Jesús? Nosotros también podemos avanzar en esa dirección.
Primero, no deje de “esperar en su corazón” (el poder de la orientación espiritual).
Lucas 23:51 describe a José como alguien que “esperaba el reino de Dios.” Aunque el temor lo había llevado a mantener oculto su discipulado, la orientación fundamental de su corazón permanecía dirigida hacia el gobierno, la justicia y el reino de Dios.
Si todavía no tenemos el valor necesario para actuar, podemos comenzar ejercitándonos en orientar continuamente la antena de nuestro corazón, no hacia el éxito del mundo, sino hacia el reino de Dios. El punto de partida puede ser esta oración: “Señor, concédeme la gracia de anhelar Tu reino en mi corazón.”
Segundo, medite más profundamente en “el amor de la cruz” (la fuente del valor).
El momento decisivo en que José finalmente salió de su escondite y se identificó públicamente con Jesús ocurrió inmediatamente después de que Jesús fuera crucificado y muriera. En aquella cruz que ante los ojos del mundo parecía una derrota, José debió contemplar el insondable amor y la gracia de Dios.
La fuerza de voluntad y la determinación humanas por sí solas no pueden vencer nuestro temor al mundo. Cuando el amor de Jesús, quien entregó Su vida por nosotros, llena nuestro corazón, comienza a brotar en nosotros el “valor del amor” que vence el temor al mundo.
Tercero, comience hoy rechazando lo que está mal y practicando el “pequeño bien” que puede hacer (un hábito santo).
José no derribó todo el Sanedrín ni inició una revolución. Comenzó negándose a alinearse con su decisión (rechazo pasivo), y luego avanzó hacia el acto de cuidar y sepultar el cuerpo de Jesús (participación activa).
En lugar de comenzar imaginando una situación extraordinaria en la que tengamos que arriesgar nuestra vida, comencemos con las pequeñas cosas que podemos hacer hoy en el lugar donde Dios nos ha puesto. Por ejemplo, podemos negarnos a participar en una conversación que difama a otra persona, apartarnos silenciosamente de ella o escoger la honestidad incluso en las cosas pequeñas (Internet).
(c) ¿Por qué Lucas, al escribir acerca de José, dijo: “era de Arimatea, ciudad de los judíos” [ἀπὸ Ἀριμαθαίας πόλεως τῶν Ἰουδαίων (apo Arimathaias poleōs tōn Ioudaiōn)] (Lc. 23:51)?
(i) El hecho de que Lucas, al presentar a José, mencione específicamente el lugar de donde procedía diciendo que era “de Arimatea, ciudad de los judíos”, va más allá de una simple consideración geográfica hacia los lectores gentiles originales de su Evangelio (como Teófilo). Esta expresión contiene también importantes implicaciones histórico-redentoras y teológicas. La siguiente es una explicación generada por inteligencia artificial que presenta la intención de Lucas desde tres perspectivas (Internet):
a. Orientación geográfica para los lectores gentiles y realidad histórica
Teófilo, destinatario del Evangelio de Lucas (Lc. 1:3), así como muchos de los primeros lectores, eran gentiles (personas pertenecientes al mundo cultural grecorromano) que no necesariamente conocían bien la geografía de Palestina.
Cuando los lectores gentiles de Lucas escuchaban el nombre desconocido de “Arimatea”, Lucas les proporcionaba amablemente un contexto histórico y geográfico, explicando que se trataba de “una ciudad de los judíos” que realmente existía en aquella región. De esta manera, Lucas deja claro que la sepultura de Jesús no fue una historia inventada ni un relato ocurrido en algún lugar mítico, sino un acontecimiento que tuvo lugar dentro de la historia real (Historical Fact). Aquí se percibe la característica atención de Lucas a los detalles históricos.
b. Una conexión espiritual con “Ramataim de Zofim”, la tierra natal de Samuel (cumplimiento del Antiguo Testamento)
Según algunos estudios académicos, Arimatea (Arimathea) ha sido relacionada con “Ramataim de Zofim” (o Ramá) del Antiguo Testamento, la tierra natal del gran profeta Samuel.
Ramá estaba asociada con Samuel, el último juez y profeta de Israel, quien nació, creció y desarrolló allí su ministerio. Samuel fue también el profeta a quien Dios utilizó para ungir a David como rey de Israel.
Enseñanza: Según esta interpretación, el hecho de que Lucas identifique expresamente a José como un hombre de Arimatea puede entenderse de manera simbólica. En aquel momento de desesperación, cuando parecía que la monarquía había caído y que el Mesías mismo había sido muerto, el hombre que honraría y sepultaría al Hijo de David, Jesús, el verdadero Rey, procedía de un lugar asociado con Samuel, el profeta que había ungido a David como rey.
En otras palabras, esto sugiere que la fiel tradición de fe del Antiguo Testamento no había desaparecido, sino que continuaba a través de José.
c. La aparición de un “verdadero judío” desde el corazón mismo de Judea
En aquel tiempo, Judea y su centro, Jerusalén, se habían convertido en el escenario donde las autoridades religiosas condenaron a Jesús y lo llevaron a la crucifixión. El Sanedrín desempeñó un papel central al acusar a Jesús y entregarlo para que fuera condenado.
Sin embargo, Lucas presenta irónicamente un contraste: precisamente de entre los judíos surgió un hombre verdaderamente “bueno y justo”, que recibió el cuerpo de Jesús y lo trató con honor.
Enseñanza: Esto establece un contraste con los dirigentes judíos que se opusieron a Jesús y, al mismo tiempo, como en el relato de Noé, a quien Dios dijo: “a ti he visto justo delante de mí en esta generación”, proclama que incluso en medio de una sociedad cuyos poderosos se oponían a Jesús permanecía un auténtico “judío fiel”, un remanente que esperaba el reino de Dios.
En definitiva, mediante esta breve frase Lucas fundamenta la sepultura de Jesús en la realidad histórica y, según esta interpretación, señala la continuidad entre el fiel legado del Antiguo Testamento (Samuel–David) y el Mesías por medio de José, mientras demuestra poderosamente que, aun en medio de la oscuridad de Judea, todavía vivía un hombre justo de Dios (Internet).
· Aquí, cuando leí que la fiel tradición de fe del Antiguo Testamento no se había interrumpido, sino que continuaba a través de José, oré para que la tradición de fe de toda mi familia y de todos mis parientes tampoco se interrumpa, sino que continúe de generación en generación hasta la segunda venida de Jesucristo.
En particular, mi tatarabuelo materno fue pastor, y el hijo menor de aquel tatarabuelo también fue pastor. Mi padre y mi tercer tío (así como el esposo de una de mis tías) también fueron pastores. Mi hermano mayor, yo y un primo menor (así como el esposo de otra prima) somos pastores. Y ahora mi hijo está estudiando teología con el deseo de llegar a ser pastor y está sirviendo como ministro en formación en su iglesia.
Si es la voluntad del Señor, deseo que Él también le conceda a mi hijo el regalo de tener un hijo y que ese hijo —mi nieto, jaja— también sea ungido y levantado como pastor, siervo del Señor, y que viva para Jesús y para el evangelio. En otras palabras, oro para que, dentro de toda mi familia y entre mis parientes, nunca se interrumpa esta tradición de fe en la que siervos del Señor son levantados generación tras generación.
“Deseo compartir un mensaje de bendición y consuelo para esta hermosa familia de fe, dividiéndolo en tres significados espirituales.
1. Un ‘linaje del pacto’ que continúa como el de Samuel y David
Así como anteriormente meditamos en José de Arimatea como alguien procedente de un lugar asociado con la tierra natal de Samuel (Ramá), y como alguien que continuaba espiritualmente la tradición relacionada con la casa de David, su familia ha recibido una bendición semejante a la de la tribu de Leví o a la familia de Samuel: la bendición de ser una ‘familia sacerdotal santa que guarda el santuario de Dios’.
La promesa relacionada con David: ‘no te faltará varón delante de mí’ (cf. 1 R. 2:4), se refleja hoy en la oración que surge de su familia: ‘Deseamos que nunca falten siervos del Señor en nuestra familia hasta que Jesucristo vuelva’.
2. Un ‘árbol santo’ plantado por la oración con lágrimas de una persona
Cuando su tatarabuelo materno sembró la semilla del evangelio en una tierra difícil y alimentó al rebaño con lágrimas, apenas podemos imaginar con cuánto fervor habrá orado pensando en el futuro, en el cual sus bisnietos, tataranietos y los descendientes de las generaciones venideras servirían delante de Dios como pastores.
El deseo que usted lleva ahora en su corazón —‘Que esta tradición continúe hasta la segunda venida de Jesús’— puede entenderse como una nueva oración por las generaciones futuras, ofrecida en gratitud al Dios que ha respondido a las oraciones de las generaciones anteriores.
3. La gloriosa herencia de aquellos que ‘esperan el reino de Dios’
Así como José de Arimatea brilló en la noche de desesperación de Lucas 23, cuando tantos habían abandonado a Jesús, el camino del ministerio pastoral recorrido por su familia también habrá sido, en ocasiones, solitario y, en otras, habrá implicado el dolor de llevar la cruz. Sin embargo, este es un camino glorioso que recorren aquellos que ‘esperan el reino de Dios’ (Lc. 23:51).
Que su hijo, quien actualmente estudia teología y sirve a la iglesia como ministro en formación, crezca como un siervo valiente que proclame fielmente el evangelio de Jesús en esta generación oscura, así como José fue contra la corriente dominante y recogió el cuerpo de Jesús. Asimismo, si conforme a la buena voluntad del Señor usted recibe en el futuro la bendición de un nieto, oramos fervientemente para que él también, siguiendo a las generaciones que lo precedieron, sea levantado con gozo como un pastor fiel del rebaño del Señor.
Como dice la Escritura: ‘Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente’ (2 S. 7:16), oramos y bendecimos en el nombre de Jesús para que esta santa herencia que fluye a través de su familia nunca se seque, sino que llegue a ser aún más abundante hasta el día en que nuestro Señor vuelva” (Internet).**
(2) En segundo lugar, deseo meditar en las palabras que dicen que José fue a Pilato, pidió el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana de lino y “lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie” [ἔθηκεν αὐτὸν ἐν μνήματι λαξευτῷ οὗ οὐκ ἦν οὐδέπω οὐδεὶς κείμενος (ethēken auton en mnēmati laxeutō hou ouk ēn oudepō oudeis keimenos)] (Lc. 23:52–53). En particular, ¿por qué Lucas registró específicamente las palabras “en el cual aún no se había puesto a nadie”? ¿Cuál era su intención?
(a) La razón puede estar relacionada con una fuerte intención teológica de mostrar el carácter único y apartado de la muerte y sepultura de Jesús dentro de la historia de la redención, así como la certeza de Su resurrección. La siguiente es una explicación generada por inteligencia artificial de tres propósitos principales que Lucas pudo haber querido comunicar mediante esta expresión (Internet):
1. Demostrar sin ambigüedad la identidad del sepulcro vacío (intención histórica y apologética)
Muchas tumbas judías de aquella época eran sepulcros familiares excavados en roca, en los cuales podían llegar a colocarse varios cuerpos dentro del mismo complejo funerario. Si Jesús hubiera sido sepultado en una tumba en la que ya había otros restos humanos, posteriormente podrían haber surgido preguntas acerca de la identidad del sepulcro o de la persona que había sido colocada allí.
Intención: Al declarar explícitamente que nadie había sido puesto anteriormente en aquel sepulcro, Lucas deja completamente clara la identidad del lugar donde Jesús fue sepultado. Jesús fue quien fue puesto en aquella tumba que nunca había sido utilizada. Por lo tanto, cuando posteriormente se encontró vacío aquel sepulcro, no podía existir confusión acerca de quién había sido sepultado allí.
2. Una ‘pureza apartada’ apropiada para la sepultura del Rey (intención veterotestamentaria y simbólico-sagrada)
A lo largo de las Escrituras, aquello que era dedicado a Dios o estaba relacionado con un propósito sagrado aparece en ocasiones caracterizado como algo que no había sido utilizado anteriormente para un propósito común.
El pollino sobre el cual Jesús entró en Jerusalén era uno “en el cual ningún hombre ha montado jamás” (Lc. 19:30).
Asimismo, en el relato relacionado con el arca, las vacas utilizadas para tirar del carro nuevo eran animales “sobre las cuales no haya sido puesto yugo” (1 S. 6:7).
Intención: Aunque Jesús murió en la cruz de la manera vergonzosa reservada para los condenados, desde la perspectiva del propósito redentor de Dios Su muerte fue santa y absolutamente única. Al llamar la atención sobre una tumba nueva que nadie había utilizado, Lucas puede estar subrayando el carácter singular y apartado de la sepultura de Jesús: la sepultura del Rey y el reposo de Aquel que se entregó a Sí mismo por los pecados de la humanidad.
3. Una representación visible de las ‘primicias’ que quebrantan el poder de la muerte (intención teológica)
En 2 Reyes 13:21 leemos que un hombre muerto volvió a la vida cuando su cuerpo tocó los huesos del profeta Eliseo. Si en el sepulcro de José hubiera habido previamente el cuerpo de otro profeta o de algún hombre justo, alguien podría haber intentado atribuir imaginativamente la resurrección de Jesús a otra persona o a alguna otra fuente de poder milagroso.
Intención: Al mostrar que se trataba de un sepulcro en el que nadie había sido enterrado anteriormente, Lucas elimina cualquier asociación de ese tipo. Jesús no resucitó por haber tocado los huesos de otro profeta ni por el poder espiritual de otra persona. Él resucitó de entre los muertos y llegó a ser “primicias de los que durmieron” (1 Co. 15:20).
En resumen, mediante esta breve frase Lucas enfatiza la identidad inequívoca del lugar donde Jesús fue sepultado, el carácter único y apartado de Su sepultura y el hecho de que la resurrección de Jesús le pertenece exclusivamente a Él y no puede atribuirse a ningún otro ocupante del sepulcro (Internet).
(i) En este punto recordé el falso rumor acerca del sepulcro vacío de Jesús: la afirmación de que Sus discípulos habían venido secretamente durante la noche y habían robado Su cuerpo:
“Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy” (Mt. 28:11–15).
· Esta es una breve meditación sobre la Palabra que escribí el 25 de julio de 2021 bajo el título “Satanás, como un cazador, …”:
Satanás, como un “cazador” (Sal. 91:3), engaña con mentiras a nosotros los cristianos y hace que caigamos en su “lazo” (v. 3). En particular, como una “pestilencia destructora” (v. 3) que se propaga de manera contagiosa, hace que las personas utilicen una “lengua venenosa” para “acusar” a sus hermanos y hermanas [“difamar a otra persona, presentándola como si fuera culpable, y denunciarla ante alguien superior” (Diccionario Naver)] y para “calumniar y obstaculizar” [“difamar y hablar mal de otra persona / obstaculizar los asuntos de otra persona” (Diccionario Naver)] (Park Yun-sun).
En particular, Satanás hace que las personas difundan “rumores que no son ciertos” (Hch. 21:24, Biblia Coreana Viviente), falsos “rumores” [Neh. 6:6–7; Éx. 23:1 (Biblia Coreana Viviente); “un rumor sin fundamento” (Nueva Traducción Coreana); “un mal rumor” (Núm. 13:32; Prov. 18:8; 26:22, Biblia Coreana Viviente) / “calumnia” (Nueva Traducción Coreana); “un rumor inquietante” (2 R. 19:7; Is. 37:7, Biblia Coreana Viviente); “el rumor de que algunas personas, sin que nosotros les hubiéramos dado instrucciones, los han perturbado con sus palabras y han inquietado sus corazones” (Hch. 15:24, Biblia Coreana Viviente); y “un rumor terrible” (Jer. 49:23, Biblia Coreana Viviente)], engañando así a “los creyentes de corazón sencillo” (Park Yun-sun) y haciéndolos caer en el lazo.
a. Satanás es un maestro en utilizar los ‘rumores’ para distorsionar los ‘hechos’ (Fact).
Los principales sacerdotes y los guardias sabían que el sepulcro estaba vacío y conocieron los acontecimientos extraordinarios relacionados con él (Mt. 28:11). Sin embargo, para ocultar la verdad fabricaron el rumor infundado y malicioso: “Sus discípulos vinieron de noche y lo hurtaron mientras nosotros dormíamos.”
Enseñanza: Satanás, como un cazador, cuando se encuentra frente a una verdad clara o un hecho histórico, procura utilizar las bocas humanas y las “lenguas venenosas” para propagar rumores falsos como una enfermedad contagiosa. Al igual que los soldados que aceptaron dinero y repitieron la mentira que les habían enseñado, debemos discernir cómo las personas pueden producir y difundir falsos rumores para proteger sus intereses inmediatos en lugar de defender la verdad.
b. La verdad de Dios destruye la falsedad mediante una ‘santidad no contaminada (hecho)’.
Lucas registra con firmeza y claridad el detalle histórico de que en el sepulcro de José “aún no se había puesto a nadie.” Este hecho incontaminado permanece como un testimonio que no puede ser derribado por rumores falsos ni acusaciones.
Enseñanza: El camino para resistir las acusaciones, la calumnia y los rumores maliciosos de Satanás es permanecer en “la verdad y la integridad sin concesiones.” Cuando, incluso en medio de una inundación de rumores, permanecemos firmes en la pureza, la integridad y la verdad no contaminada —como aquel sepulcro en el que “aún no se había puesto a nadie”—, los lazos creados por cualquier rumor falso finalmente perderán su poder y se romperán.
c. Los cristianos deben ser ‘guardianes de la verdad’, no ‘fuentes de rumores’.
Satanás procura engañar a “los creyentes de corazón sencillo” y utilizarlos como instrumentos de rumores para difamar, perturbar y hacer daño a otras personas. Así como el rumor malicioso que presentó la resurrección de Jesús como el robo de Su cuerpo llegó a divulgarse ampliamente entre los judíos (Mt. 28:15), el poder contagioso de las palabras puede ser terriblemente persistente.
Enseñanza: Como cristianos, en medio de los innumerables rumores maliciosos y calumnias de esta generación, necesitamos discernimiento espiritual para guardar tanto nuestros oídos como nuestra boca. Al igual que José de Arimatea, quien no consintió en un curso de acción injusto, debemos trazar una línea clara frente al mal y convertirnos en “guardianes de la verdad”, que difunden únicamente la verdad de las Escrituras y las buenas nuevas del reino de Dios: el evangelio (Internet).
(3) En tercer lugar, ¿por qué Lucas registró específicamente el momento diciendo: “Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo” [ἡμέρα ἦν παρασκευῆς, καὶ σάββατον ἐπέφωσκεν (hēmera ēn paraskeuēs, kai sabbaton epephōsken)] (Lc. 23:54)?
(a) Al especificar el momento apremiante de la sepultura de Jesús, Lucas presenta un profundo significado teológico: la muerte de Jesús, punto culminante de la historia de la redención, constituye el cumplimiento de la ley y lleva a su plenitud el reposo de la creación. La siguiente es una explicación generada por inteligencia artificial de tres enseñanzas que Lucas procura transmitir mediante la singular expresión griega y su significado en la historia de la redención (Internet):
1. El cumplimiento cuidadoso de la ley y el testimonio acerca del “verdadero Señor del sábado”
“Παρασκευή” (paraskeuēs: Día de Preparación): Esta palabra se refiere al viernes, el día anterior al sábado. Según la ley judía, un cadáver no debía permanecer colgado de un madero durante la noche, y los preparativos para la sepultura también debían concluirse antes del comienzo del sábado (Dt. 21:23).
“ἐπέφωσκεν” (epephōsken: estaba por comenzar; comenzaba a amanecer): Esta palabra originalmente lleva el sentido de “comenzar a amanecer” o “comenzar a aparecer la luz”; sin embargo, dentro de la manera judía de contar los días, aquí describe el momento del atardecer en que, al ponerse el sol, estaba por comenzar un nuevo día: el sábado. Describe el momento apremiante del viernes al atardecer, cuando estaba a punto de comenzar el sábado.
Intención: Lucas muestra que la sepultura realizada por José se completó dentro del marco de la ley judía sin quebrantar el sábado. Al mismo tiempo, declara que Jesús, quien es el Señor del sábado (Lc. 6:5), terminó Su obra redentora y entró en el lugar de reposo del sepulcro justo antes del comienzo del sábado.
2. La proclamación del “verdadero reposo” después de completar la nueva creación (intención histórico-redentora)
Dios creó los cielos y la tierra durante seis días y reposó en el séptimo día (Gn. 2:2). El acontecimiento de la cruz de Jesús puede entenderse como la obra de una “nueva creación”, mediante la cual Dios restaura lo que el pecado había destruido.
Jesús murió el viernes, el Día de Preparación, y antes de la puesta del sol fue colocado en el sepulcro.
Intención: Al registrar este momento, Lucas nos permite contemplar una correspondencia teológica: Jesús completó Su obra expiatoria antes del sábado y después reposó en el sepulcro durante el séptimo día. Según esta lectura teológica, el reposo de Jesús en el sepulcro durante el sábado señala visualmente la consumación de la obra redentora que trae a la humanidad el verdadero perdón de los pecados y el verdadero reposo.
3. Un “preludio de la resurrección” que emerge a través de la noche de desesperación: el significado de ἐπέφωσκεν
Como mencionamos anteriormente, ἐπέφωσκεν (epephōsken) lleva la idea de “comenzar a amanecer” o “comenzar a brillar la luz”. Entonces, ¿por qué Lucas utiliza una palabra asociada con el amanecer cuando describe el comienzo del sábado al ponerse el sol?
Intención: Desde una perspectiva literaria y espiritual, esto puede leerse como una extraordinaria anticipación de lo que está por venir. Desde la perspectiva del mundo, Jesús ha muerto y ha sido encerrado en el sepulcro, y comienza una noche de profunda oscuridad y desesperación. Sin embargo, desde la perspectiva de la obra redentora de Dios, ya se aproxima la “luz del amanecer de la resurrección” que quebrantará el poder de la muerte. Paradójicamente, el momento más oscuro es precisamente el momento que precede a la luz más gloriosa: la resurrección.
En resumen, el momento apremiante que Lucas registra nos enseña que Jesús es Aquel que cumple plenamente el propósito redentor de Dios; que, por medio de Su reposo en el sepulcro, señala el verdadero reposo que Él concede a Su pueblo; y que aun la oscuridad del sepulcro se encuentra en el umbral de la gloriosa luz de la resurrección (Internet).
(4) Finalmente, en cuarto lugar, cuando leí que en el “Día de Preparación” (Lc. 23:54), “las mujeres que habían venido con Jesús desde Galilea siguieron detrás, y vieron el sepulcro y cómo había sido colocado Su cuerpo; y regresando, prepararon especias aromáticas y perfumes” (vv. 55–56), pensé que aquello para lo cual nosotros debemos “prepararnos” es la segunda venida de Jesús.
Asimismo, al leer que “descansaron el sábado conforme al mandamiento” (v. 56), pensé que cuando Jesús vuelva, aquellos creyentes que todavía estén vivos serán transformados repentinamente, mientras que aquellos creyentes que hayan dormido en el Señor —los que hayan muerto— resucitarán, y juntos entraremos en el reino de Dios (el cielo/el reino celestial) y disfrutaremos del reposo eterno.
Al pensar en este reposo, recordé las palabras de Hebreos 4:9–11:
“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en Su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las Suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.”
(a) Oro para que el Espíritu Santo, quien me ha llevado a relacionar la “preparación” del viernes con la “preparación para la segunda venida de Jesús”, y el “reposo” del sábado con “el reposo eterno del cielo”, conduciéndome desde allí hasta las palabras de Hebreos 4, nos conceda, por medio de las acciones de las mujeres de Galilea y de las palabras de Hebreos, tres enseñanzas escatológicas que debemos grabar en nuestros corazones hasta que el Señor vuelva (Referencia: Internet):
1. La enseñanza del “Día de Preparación” [παρασκευή (paraskeuē)]: una vida que permanece despierta y se prepara para la segunda venida de Cristo
Aun en medio de la urgencia del tiempo mientras el día llegaba a su fin, las mujeres “prepararon” (ἑτοιμάζω) fielmente especias aromáticas y perfumes (v. 56). Después del sábado, estas mujeres irían al sepulcro y recibirían el privilegio de convertirse en las primeras testigos del sepulcro vacío y del anuncio de la resurrección de Jesús.
Enseñanza: El tiempo que vivimos actualmente sobre esta tierra puede contemplarse como un “Día de Preparación cósmico” que precede a la segunda venida del Señor y al sábado del reposo eterno. La misión del cristiano consiste en no dejarse engañar por las mentiras de Satanás ni por las tentaciones del mundo, sino permanecer espiritualmente despierto, preparando cada día la fragancia de la adoración y de la santidad, así como quienes esperan al esposo preparan sus lámparas y su aceite.
2. La enseñanza del “sábado” [σάββατον (sabbaton)]: el reposo eterno que experimentaremos mediante la resurrección y la transformación
Después de preparar las especias aromáticas, las mujeres “descansaron el sábado conforme al mandamiento” (v. 56). El cuerpo de Jesús también reposó en el sepulcro durante el sábado.
Enseñanza: Este reposo señala hacia el reposo eterno del reino de Dios en el cual entraremos cuando el Señor vuelva. Los creyentes que estén vivos serán transformados en un instante, y los creyentes que hayan dormido en el Señor resucitarán con cuerpos incorruptibles (1 Co. 15:51–52).
Ciertamente llegará el día en que todos los trabajos, las lágrimas y las pesadas cargas de nuestra vida en esta tierra habrán terminado y entraremos en el reposo eterno de Dios. Así como Dios reposó de Sus obras, nosotros también entraremos en Su reposo.
3. La enseñanza de Hebreos 4: una fe que “procura entrar en aquel reposo”
Hebreos 4:11 nos exhorta: “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.”
Enseñanza: La primera generación de israelitas que salió de Egipto contempló los milagros de Dios; sin embargo, debido a su incredulidad y desobediencia ante las difíciles circunstancias del desierto y por temor a los habitantes de Canaán, no pudo entrar en el reposo prometido de Canaán.
José de Arimatea, en cambio, venció el temor y obedeció en medio del desierto de la presión colectiva ejercida por el Sanedrín.
Las mujeres de Galilea continuaron siguiendo fielmente a Jesús y obedeciendo aun en medio de la desesperación de la cruz.
En otras palabras, esto nos enseña que aquellos que esperan el reposo eterno son aquellos que, en el lugar donde Dios les ha dado vivir hoy, no transigen con las poderosas corrientes del mundo, sino que se esfuerzan por obedecer plena y fielmente únicamente la Palabra de Dios (Internet).
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