Capítulo 8: Vaciar el “odio” En el capítulo anterior examinamos cómo debemos vaciar la “falsedad”, que oculta o altera la verdad para nuestro propio beneficio. Ahora, en el capítulo 8, examinaremos otro pecado que destruye profundamente nuestro corazón y nuestras relaciones: el “odio”. A lo largo de la vida recibimos heridas. A veces somos traicionados por personas cercanas, sufrimos injusticias o sentimos que no hemos sido amados. En ocasiones, las palabras y acciones de alguien producen en nosotros una profunda ira. El hecho de haber sido herido no es pecado en sí mismo. Sentir dolor y enojo cuando sufrimos una injusticia puede ser una reacción natural. El problema es cómo tratamos esa herida y ese enojo. Si continuamos aferrándonos a la herida, odiando a la otra persona, deseando que le vaya mal y alimentando el deseo de hacerle pagar en la misma medida que nosotros sufrimos, llegará un ...
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