Solo cuando voluntariamente nos limitamos y nos humillamos para amar y salvar aunque sea a una sola alma, el mundo podrá contemplar a través de nosotros el carácter de Jesucristo, la Luz verdadera. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el Dios unigénito, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:14–18). (1) Al meditar hoy en Juan 1:14–18 tanto en la Biblia coreana como en el texto griego, las primeras palabras que llamaron especialmente mi atención...
만일 내가 하나님을 두려워하지 않으므로 ... 만일 내가 하나님을 두려워하지 않으므로 하나님을 아는 지식을 멸시하여 하나님의 충고를 받아들이지 않고 오히려 하나님의 책망을 업신여기면 나는 나의 행실의 열매를 먹고 내 책략의 대가를 받게 될 것입니다 ( 참고 : 잠언 1:29-31, 현대인의 성경 ).