"When God shakes and scatters the outward structure of the church, it is not because He intends to destroy us. Rather, it is a painful grace by which He tears down the false Tower of Babel built by human hands and rebuilds a true community of love upon the only foundation, Jesus Christ." "Some were speaking about the temple, how it was adorned with beautiful stones and gifts dedicated to God. But He said, 'As for these things that you see, the days will come when there will not be left one stone upon another that will not be thrown down'" (Luke 21:5–6). (1) Today I read only the Korean text of Luke 21:5–6, and I also referred to its parallel passages, Matthew 24:1–2 and Mark 13:1–2. I then asked an artificial intelligence program to synthesize and summarize these three passages, and it responded as follows: "The disciples marveled at the grandeur of the Jerusalem temple and its beautiful decor...
«Cuando Dios sacude y dispersa la estructura externa de la iglesia, no lo hace para destruirnos, sino que es una “gracia dolorosa” mediante la cual derriba la falsa Torre de Babel construida por los hombres y vuelve a edificar una verdadera comunidad de amor sobre el fundamento que es Jesucristo.»
«Cuando Dios sacude y dispersa la estructura externa de la iglesia, no lo hace para destruirnos, sino que es una “gracia dolorosa” mediante la cual derriba la falsa Torre de Babel construida por los hombres y vuelve a edificar una verdadera comunidad de amor sobre el fundamento que es Jesucristo.»
«Como algunos hablaban del templo, de cómo estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús les dijo: “En cuanto a estas cosas que ustedes contemplan, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.”» (Lucas 21:5–6)
(1) Hoy leí únicamente el pasaje de Lucas 21:5–6 en la Biblia coreana, y luego también consulté los pasajes paralelos de Mateo 24:1–2 y Marcos 13:1–2. Después le pedí a una inteligencia artificial que sintetizara y resumiera estos tres pasajes, y respondió de la siguiente manera: «Los discípulos contemplaban con admiración la grandeza del templo de Jerusalén y sus hermosos adornos (las ofrendas dedicadas a él), señalándoselos a Jesús. En respuesta, Jesús profetizó la destrucción de aquel magnífico templo, advirtiendo que llegaría el día en que no quedaría piedra sobre piedra, sino que todo sería completamente derribado. Los tres pasajes de los Evangelios sinópticos constituyen la introducción al “Discurso del Monte de los Olivos” (el sermón escatológico) de Jesús, y todos proclaman en común que incluso el glorioso templo del que la humanidad se enorgullece será finalmente destruido por el juicio de Dios.» (Internet)
(a) En ese momento recordé las palabras de Ezequiel 16:14–15: «Y tu fama se extendió entre las naciones a causa de tu hermosura, porque era perfecta gracias al esplendor que yo había puesto sobre ti, declara el Señor DIOS. Pero confiaste en tu hermosura y, apoyándote en tu fama, te prostituiste; prodigaste tus prostituciones a todo el que pasaba, entregándote a él.»
Entonces pensé que, así como Jerusalén cayó en corrupción al confiar en su esplendor, también la iglesia actual —como una Jerusalén moderna— podría estar corrompiéndose al depositar su confianza en la magnificencia de sus edificios.
(i) Este pasaje de Ezequiel 16:14–15 y la profecía de la destrucción del templo en Lucas 21:5–6 (cf. Mt. 24:1–2; Mr. 13:1–2) están conectados de una manera sorprendentemente precisa (Internet).
1. La repetición histórica de Jerusalén
En el momento en que el pueblo confunde el esplendor que Dios le ha concedido con su propio poder o posesión, pierde de vista lo esencial y comienza la corrupción.
El templo del Antiguo Testamento: En tiempos de Ezequiel, Israel confió en el templo visible y en su magnificencia mientras practicaba la idolatría y la infidelidad espiritual. Como consecuencia, el templo fue destruido por Babilonia.
El templo del Nuevo Testamento: Del mismo modo, en tiempos de Jesús, incluso los discípulos estaban cautivados por la grandeza y el esplendor del templo construido por Herodes. Sin embargo, Jesús veía más allá de su apariencia majestuosa: contemplaba la corrupción religiosa que escondía y cómo el templo se había convertido en un mercado. Por eso anunció el juicio de que «no quedaría piedra sobre piedra».
2. Una advertencia para la iglesia contemporánea
La iglesia de hoy no puede considerarse exenta de esta advertencia.
La idolatría de los edificios: En la actualidad, muchas iglesias se preocupan más por el crecimiento externo y por construir templos cada vez más grandes y lujosos que por su misión esencial de salvar almas y amar al prójimo.
El mal uso del poder y del prestigio: Cuando una iglesia crece y adquiere influencia o prestigio social, puede verse tentada a transigir con el poder y el materialismo del mundo en lugar de seguir la voluntad de Dios que le concedió esa influencia. Esa actitud se asemeja a la infidelidad espiritual que Ezequiel denunció en Israel.
La pérdida de lo esencial: Si las luces deslumbrantes, el imponente sistema de sonido y los programas sofisticados eclipsan el evangelio de la cruz y una vida de santidad, entonces incluso el edificio más magnífico puede convertirse en objeto del juicio del que habló Jesús: «todo será derribado».
Jesús declaró que destruiría el templo y que en tres días levantaría el templo de su propio cuerpo (Jn. 2:19). Por lo tanto, la esperanza para la iglesia actual no reside en preservar edificios impresionantes, sino en restaurar la santidad de cada creyente como templo vivo del Espíritu Santo. Ese es el único camino para que la iglesia escape de la decadencia espiritual (Internet).
(2) Luego leí el pasaje de hoy, Lucas 21:5–6, en el Nuevo Testamento griego. Al hacerlo, mi atención fue atraída por la frase «τοῦ ἱεροῦ, ὅτι λίθοις καλοῖς καὶ ἀναθήμασιν κεκόσμηται» (tou hierou, hoti lithois kalois kai anathēmasin kekosmētai), es decir: «el templo, adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas» (v. 5). En particular, sentí curiosidad por el significado específico de la expresión «λίθοις καλοῖς» (lithois kalois, «hermosas piedras») y de la palabra «κεκόσμηται» (kekosmētai, «ha sido adornado»).
1. «λίθοις καλοῖς» (lithois kalois): «con hermosas piedras»
Esta expresión se refiere a los enormes y magníficos bloques de mármol que constituían los muros exteriores y los cimientos del templo de Jerusalén (el Templo de Herodes).
«λίθοις» (lithois): es el dativo plural de λίθος (lithos), que significa «piedra». Se refiere a las enormes piedras del templo que los discípulos contemplaban en ese momento.
«καλοῖς» (kalois): es el dativo plural de καλός (kalos), que significa «bueno», «excelente» o «hermoso». En la Biblia, este término no describe únicamente la belleza exterior, sino que con frecuencia expresa algo que es intrínsecamente excelente, sin defecto y que cumple perfectamente el propósito para el cual fue hecho.
Contexto histórico
Según el historiador judío Flavio Josefo, las piedras utilizadas en el Templo de Herodes eran de mármol blanco. Algunas medían aproximadamente entre 11 y 12 metros de largo, 3 a 4 metros de alto y cerca de 5 metros de ancho. Vistas desde lejos, brillaban como montañas cubiertas de nieve o como joyas de un blanco resplandeciente. Los discípulos estaban completamente cautivados por aquella realización religiosa que, exteriormente, parecía perfecta y majestuosa (καλός).
2. «κεκόσμηται» (kekosmētai): «ha sido adornado»
Esta palabra denuncia de manera muy elocuente la tendencia de la iglesia contemporánea a concentrarse en la apariencia exterior y en la promoción.
Etimología y tiempo verbal: Es la tercera persona del singular del perfecto pasivo del modo indicativo del verbo κοσμέω (kosmeō), que significa «adornar», «embellecer», «decorar» o «poner en orden».
El tiempo perfecto subraya que el templo fue adornado en el pasado y que ese estado de esplendor continúa hasta el presente, brillando ante los ojos de todos.
La voz pasiva indica que el templo fue adornado por alguien más: por el rey Herodes y por manos humanas.
El significado profundo de la palabra: El verbo κοσμέω (kosmeō) está relacionado etimológicamente con κόσμος (kosmos), palabra que significa «mundo», «universo» u «orden». Por ello, este verbo implica mucho más que colocar adornos; también comunica la idea de ordenar, organizar y presentar algo de manera atractiva conforme a los criterios y al orden del mundo.
La palabra inglesa cosmetics («cosméticos») también deriva de esta misma raíz griega.
Reflexión: El templo debía estar lleno de lo que constituía su verdadera esencia: la presencia y la santidad de Dios. Sin embargo, en lugar de ello, estaba recubierto de un refinado ornamento (κεκόσμηται) producto de la ambición humana y de la ingeniería del mundo.
3. Reflexión integral basada en el análisis de las palabras
El templo que tanto admiraban los discípulos era el resultado de haber tomado los mejores materiales del mundo (λίθοις καλοῖς) y haberlos embellecido y presentado a la perfección (κεκόσμηται) mediante la habilidad humana para exaltar la gloria del hombre.
Sin embargo, al carecer de lo esencial —un corazón verdaderamente orientado hacia Dios—, aquella belleza refinada conforme a los criterios del κόσμος («mundo») no tenía ningún valor a los ojos de Jesús. Precisamente por eso el Señor declaró que incluso aquellas «mejores piedras», fruto del máximo esfuerzo y de la mayor habilidad humanas, serían destruidas por completo (Internet).
(a)
En este punto me surgió la pregunta de por qué la iglesia contemporánea pone tanto énfasis en la promoción y en la apariencia exterior. Al mismo tiempo, recibí la enseñanza de que todo aquello que ha sido perfectamente embellecido y presentado mediante la tecnología del mundo y para la gloria humana carece de todo valor a los ojos del Señor, quien es la Cabeza de la Iglesia. Entonces, ¿cómo deberíamos nosotros —los líderes y oficiales de la iglesia— poner en práctica esta enseñanza de manera concreta?
(i)
La inteligencia artificial propuso que la razón por la cual la iglesia moderna queda atrapada en el embellecimiento exterior es el éxito mundano medido por números y el deseo de revestir los logros religiosos humanos con la apariencia de la gloria de Dios (κεκόσμηται). Para apartarse de ese «templo blanqueado», que no tiene valor ante los ojos del Señor, sugirió tres aplicaciones prácticas para que los líderes y oficiales de la iglesia las lleven a cabo en su vida y ministerio (Internet).
a. Una valiente redistribución de los recursos ministeriales
Reforma de la estructura financiera: La prioridad del presupuesto de la iglesia debe trasladarse decididamente de costosos equipos multimedia, elegantes decoraciones interiores y gastos de mercadotecnia externa hacia ministerios dedicados al cuidado de las almas, la ayuda a los necesitados, las misiones y el servicio a los marginados.
Aplicación práctica: Durante la elaboración del presupuesto, la pregunta clave debería ser:
«¿Este gasto sirve para adornar exteriormente la iglesia (kosmeō) o para formar a una persona como un verdadero discípulo de Cristo?»
Tomando esta pregunta como criterio, deberían reducirse de manera significativa los gastos destinados principalmente a la apariencia externa.
b. Cambiar un ministerio centrado en el edificio por uno centrado en la comunidad
Un ministerio basado en grupos pequeños: La iglesia debe dejar atrás un modelo de culto en el que las personas simplemente se reúnen en un gran auditorio y permanecen ocultas entre la multitud. En su lugar, debe establecer pequeños grupos (células, grupos de barrio o iglesias en casa) como la estructura esencial de la iglesia, donde los creyentes puedan confesar sus sufrimientos y pecados, llevar las cargas unos de otros y vivir una auténtica comunión.
Aplicación práctica: Los oficiales de la iglesia deben negarse a ser únicamente organizadores o administradores de grandes eventos. En cambio, deben dedicar su tiempo y sus energías a visitar los hogares de los creyentes más débiles, llorar y alegrarse con ellos, y convertirse en comunicadores del amor reconciliador.
c. Abandonar el lenguaje y los indicadores centrados en el éxito y el crecimiento
Cambiar los criterios de evaluación: La iglesia debe renunciar a los indicadores mundanos que evalúan su salud según el número de asistentes, la cantidad de las ofrendas o el tamaño del edificio.
Aplicación práctica: En los informes semanales o mensuales, en lugar de destacar estadísticas externas, deberían compartirse testimonios de crecimiento espiritual y cualitativo mediante preguntas como: «¿Quién dio fruto del Espíritu Santo este mes?»
«¿Qué hermano o hermana recibió consuelo en medio de su sufrimiento?»
De esta manera, la mirada espiritual de los líderes se reorientará desde el éxito visible hacia la verdadera transformación espiritual (Internet).
(3) Por último, las expresiones griegas que despertaron especialmente mi interés fueron «λίθος ἐπὶ λίθῳ» (lithos epi lithō, «piedra sobre piedra») y la palabra griega «καταλυθήσεται» (katalythēsetai, «será derribado» o «será completamente desmantelado») en Lucas 21:6. ¿Cuál es su significado específico?
(a) Estas dos expresiones describen de manera vívida y contundente cuán completamente serán destruidos los logros religiosos construidos por el hombre ante el juicio de Dios.
1. «λίθος ἐπὶ λίθῳ» (lithos epi lithō): «piedra sobre piedra»
Esta expresión se refiere a la sólida estructura arquitectónica del templo, cuyos bloques estaban perfectamente ensamblados desde los cimientos hasta la parte más alta.
Significado estructural: Entre las dos palabras λίθος («piedra») aparece la preposición ἐπί (epi), que significa «sobre». En aquella época, el Templo de Herodes era una obra maestra de la arquitectura. En lugar de depender del mortero, enormes piedras cuidadosamente talladas eran ensambladas con extraordinaria precisión mediante encajes perfectamente ajustados.
Reflexión: La expresión «no quedará piedra sobre piedra» no significa simplemente que el edificio se derrumbará. Significa que toda la organización cuidadosamente construida por el hombre, sus sistemas y los fundamentos de sus valores mundanos serán completamente desmantelados y eliminados por el juicio de Dios.
2. «καταλυθήσεται» (katalythēsetai): «será completamente desmantelado»
Esta es una de las palabras más fuertes que describen la naturaleza de la destrucción anunciada por Jesús.
Etimología: Es la tercera persona del singular del futuro pasivo del verbo καταλύω (katalyō), compuesto por κατά (kata, «hacia abajo») y λύω (lyō, «desatar», «soltar», «liberar» o «separar»).
Significado profundo: No describe simplemente que un muro caiga al suelo, sino que todas las partes unidas serán desmontadas pieza por pieza, deshechas por completo y reducidas a sus elementos originales.
Cumplimiento histórico: Esta profecía se cumplió literalmente en el año 70 d.C., cuando el general romano Tito conquistó Jerusalén. Según los registros históricos, el revestimiento de oro del templo se derritió durante el incendio y penetró entre las grietas de las piedras. Para recuperar ese oro, los soldados romanos arrancaron las piedras una por una y las dispersaron por todas partes. Así, exactamente como Jesús había anunciado, no quedó piedra sobre piedra: el templo fue completamente desmantelado (καταλυθήσεται).
3. Reflexión integral basada en el análisis de las palabras
Los discípulos contemplaban con admiración aquellas piedras que parecían estar ensambladas con una solidez permanente (λίθος ἐπὶ λίθῳ), pero Jesús veía el día del juicio en que serían completamente desmanteladas sin dejar rastro (καταλυθήσεται).
Por mucho que el ser humano embellezca la iglesia y organice cuidadosamente sus estructuras, si en ella faltan la presencia de Dios y la santidad, que constituyen su verdadera esencia, delante del tribunal de Dios no quedará ni una sola pieza; todo será completamente desmantelado.
Aquello que debemos esforzarnos por edificar no son enormes piedras visibles (edificios), sino un templo espiritual —la vida de los creyentes unidos por el Espíritu Santo sobre Jesucristo, la piedra angular— (Internet).
(i) A la luz de la repetición histórica de la completa destrucción del templo, no solo por el ejército romano en el año 70 d.C., sino también anteriormente por Babilonia en el Antiguo Testamento, ¿cuál es la lección espiritual que la iglesia contemporánea debe aferrarse firmemente? (Internet)
Las dos destrucciones del templo que se repitieron en la historia —586 a.C. por Babilonia y 70 d.C. por Roma— ofrecen tres solemnes lecciones espirituales que la iglesia de hoy debe abrazar con un profundo sentido de urgencia (Internet).
a. El juicio contra la instrumentalización de la religión: Dios incluso abandona el templo
Israel había abandonado la justicia y el amor en su vida cotidiana mientras practicaba la idolatría; sin embargo, seguía creyendo que estaba segura simplemente porque poseía «el templo del Señor» (Jer. 7:4).
Lección espiritual: Aunque el templo lleve el nombre de Dios, si se convierte en una «cueva de ladrones» (Jer. 7:11; Mt. 21:13), utilizada para encubrir el pecado, Dios no vacilará en derribarlo. De igual manera, si la iglesia contemporánea convierte el templo y los cargos eclesiásticos en instrumentos para justificar el éxito mundano o el evangelio de la prosperidad, Dios puede desmantelar en cualquier momento esas espléndidas construcciones y organizaciones.
b. Cuando la esencia desaparece, la cáscara se derrumba
Antes de que Babilonia destruyera el templo, el profeta Ezequiel vio en visión cómo la gloria de Dios abandonaba el umbral del templo y se dirigía al monte situado al oriente de la ciudad (Ez. 10:18; 11:23). Asimismo, antes de la destrucción del año 70 d.C., Jesús declaró acerca del templo: «He aquí, vuestra casa os es dejada desierta» (Mt. 23:38).
Lección espiritual: El valor del templo no residía en el esplendor de su mármol (λίθοις καλοῖς), sino en la presencia de Dios. Por muy refinada que sea la música, por impresionantes que sean los programas o por numerosa que sea la congregación, una iglesia de la que se han apartado la presencia del Espíritu Santo y la santidad ya es, espiritualmente, un edificio muerto.
c. El derribamiento (desmantelamiento) es una gracia de Dios para la verdadera restauración
El desmantelamiento completo del templo (καταλύω) no terminó en desesperación.
Durante el exilio en Babilonia, Israel fue transformado de una fe centrada en el edificio del templo a una fe centrada en la Palabra (la Torá) y en la sinagoga. Asimismo, la destrucción del templo en el año 70 d.C. rompió los límites geográficos del judaísmo y se convirtió en el punto de partida para que el evangelio se extendiera a todas las naciones del mundo.
Lección espiritual: Cuando Dios sacude y dispersa la estructura externa de la iglesia, no lo hace para destruirnos. Más bien, se trata de una «gracia dolorosa» mediante la cual derriba la falsa Torre de Babel construida por los hombres y vuelve a edificar una verdadera comunidad de amor sobre el fundamento que es Jesucristo.
En definitiva, las dos destrucciones del templo demuestran que la tarea a la que la iglesia debe dedicarse con diligencia no es recubrir de oro las paredes del templo (el embellecimiento exterior), sino rasgar nuestros corazones mediante una auténtica renovación espiritual (Internet).
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