El destino final de todos es el mismo. [Eclesiastés 9:2-6] ¿Alguna vez ha oído hablar del "Síndrome de Paul"? Este término se refiere al fenómeno provocado por "Paul, el pulpo adivino", durante la Copa Mundial de Sudáfrica. Paul, un pulpo que vivía en el Sea Life Centre de Oberhausen (Alemania), logró una tasa de acierto del 100 % al predecir los resultados de los partidos del Mundial. Predijo correctamente el desenlace de ocho encuentros —incluida la final y siete partidos en los que participó Alemania— con una precisión asombrosa. Vi noticias sobre este pulpo en televisión e internet, y todo el asunto me pareció bastante absurdo. Resultaba ridículo porque, tras Paul, empezaron a aparecer todo tipo de animales "adivinos", como un cocodrilo que predecía el futuro. Al parecer, algunas casas de apuestas obtuvieron enormes ganancias gracias a Paul. También me quedé atónito cuando, tras la victoria de España en la fin...
비록 나는 죽을지라도 ... 비록 나는 주님께 언젠가는 부르심을 받아 이 땅에서 죽을지라도 나는 주님을 향한 믿음으로서 죽은 후에라도 사랑하는 아내와 자녀들과 교회 식구들과 주위에 형제 , 자매들에게 말하고 싶습니다 ( 히브리서 11:4).