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Lord, What Shall We Do?

  Lord, What Shall We Do? For True Revival — Acts 2:37 [Verse 1] When Your Word is spoken to our hearts Awaken us from our sleep Let our hardened hearts be softened Let us see the sins we keep We have turned away from Your voice We have treated Your Word lightly Lord, open up our hearts again And bring us humbly to our knees [Chorus] Lord, what shall we do? Your Word has pierced our hearts Lord, forgive our sins And grant us grace to truly repent From repentance to reconciliation From reconciliation to restoration From restoration to reformation Lord, bring true revival in our hearts [Verse 2] Like David, may we grieve our sin And bow before Your throne “I have sinned greatly against You” Lord, forgive us and make us whole When we hear Your voice today Keep our hearts from growing hard May we turn away from sin And bear the fruit of true repentance [Chorus] Lord, what shall we do? Your Word has pierced our hearts Lord, forgive our sins And grant us grace to truly repent From repent...

Quien guarda su alma = Quien ama a su prójimo (Proverbios 11:17)

 

Quien guarda su alma = Quien ama a su prójimo

 

 

 

«El hombre bondadoso beneficia a su propia alma» (Proverbios 11:17).

 

 

La enseñanza de que quien guarda su alma es aquel que muestra compasión o amor hacia los demás me invita a una profunda reflexión. La idea de que «para guardar mi propia alma debo mostrar compasión y amor por los demás» me parece una verdad cristiana extraordinaria. Es la verdad de que una vida altruista —una vida de amor al prójimo— beneficia en realidad a la propia alma; esto me ayuda a comprender mejor por qué Pablo mandó a los esposos amar a sus esposas, señalando que el hombre que ama a su esposa se ama a sí mismo. Esto me lleva a reflexionar sobre cómo Jesús, al amar a la Iglesia, ama su propia alma —o a sí mismo—. También me trae a la mente la esencia misma del amor: la verdad expresada en 1 Juan de que «Dios es amor». Por el contrario, esto implica que una vida egoísta —una vida de amarse solo a uno mismo— equivale a odiar o dañar la propia alma. En última instancia, creo que los cristianos somos personas cuyas almas han sido renovadas para vivir amando a los demás. Tenemos la responsabilidad de guardar nuestras almas no viviendo de manera egoísta, sino abrazando una vida altruista. Hoy también deseo guardar mi propia alma amando las almas de los demás, todo ello dentro de la gracia que he recibido.

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