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أنا أيضًا أعزم أن أمارس محبةً تُظهر كل شيء لأبنائي الثلاثة

  أنا أيضًا أعزم أن أمارس محبةً تُظهر كل شيء لأبنائي الثلاثة       « فَأَجَابَ يَسُوعُ وَقَالَ لَهُمْ : الْحَقَّ الْحَقَّ أَقُولُ لَكُمْ : لاَ يَقْدِرُ الاِبْنُ أَنْ يَعْمَلَ مِنْ نَفْسِهِ شَيْئًا، إِلاَّ مَا يَنْظُرُ الآبَ يَعْمَلُ . لأَنَّ مَهْمَا عَمِلَ ذَاكَ فَهذَا يَعْمَلُهُ الاِبْنُ كَذلِكَ . لأَنَّ الآبَ يُحِبُّ الاِبْنَ وَيُرِيهِ جَمِيعَ مَا هُوَ يَعْمَلُهُ، وَسَيُرِيهِ أَعْمَالًا أَعْظَمَ مِنْ هذِهِ لِتَتَعَجَّبُوا أَنْتُمْ . لأَنَّهُ كَمَا أَنَّ الآبَ يُقِيمُ الأَمْوَاتَ وَيُحْيِي، كَذلِكَ الاِبْنُ أَيْضًا يُحْيِي مَنْ يَشَاءُ » ( يوحنا 5: 19–21).     (1) الآب يحب الابن ويُريه جميع ما يعمله لا أريد أن أتأمل دفعة واحدة في المقطع كله من يوحنا 5: 19–29 ، بل أود أن أقسمه إلى عدة أجزاء وأتأمل فيها . واليوم أريد أن أتأمل فقط في الجزء الأول، أي الآيات 19–21. عندما أقرأ يوحنا 5: 19–21 في الكتاب المقدس الكوري وفي النص اليوناني ال...

Conclusión [Una iglesia que vive dignamente del Evangelio de Cristo (Una meditación sobre Filipenses)]

Conclusión

 

 

 

 

Nuestro gozo es Jesucristo. Debemos regocijarnos grandemente cuando se proclama el evangelio de Jesucristo. Por tanto, nuestro esfuerzo colectivo debe dirigirse a difundir el evangelio de Jesucristo. Debemos proclamar el evangelio de Cristo con valentía y sin temor. Además, debemos participar activamente en la obra del evangelio. Específicamente, debemos apoyar a quienes proclaman el evangelio con ayuda tanto material como espiritual. Al mismo tiempo, es crucial que vivamos de una manera digna del evangelio de Jesucristo.

 

Debemos permanecer unidos en un mismo espíritu y luchar juntos por la fe del evangelio. Hemos de compartir el mismo sentir, el mismo amor y el mismo propósito. No debemos hacer nada por ambición egoísta o vanidad. Nunca debemos poner nuestra confianza en la carne. En cambio, debemos imitar el corazón humilde de Jesús, considerando a los demás como superiores a nosotros mismos y velando por sus intereses, llenando así de gozo al Señor. Debemos cuidarnos y ayudarnos mutuamente. También debemos aprender el secreto del contentamiento y hallar satisfacción únicamente en Jesús. Todos estamos llamados a vivir vidas que den gloria a Dios. Con este fin, todo lo que es verdadero y justo, todo lo que es piadoso y puro, todo lo que es amable y admirable —si hay algo excelente o digno de alabanza—, debemos pensar en ello y ponerlo en práctica.

 

Todos debemos esforzarnos por conocer a Jesucristo. Debemos comprender la verdad de que el conocimiento de Jesucristo es de un valor inestimable. También debemos imitar a Jesús. Al hacerlo, nuestra fe debe crecer. En medio de este progreso en la fe, debemos buscar la madurez espiritual. Además, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, debemos permanecer firmes en el Señor. Sin importar qué persecución o tribulación surja, no debemos preocuparnos; por el contrario, en todo debemos presentar nuestras peticiones a Dios mediante la oración y el ruego, con acción de gracias. Cuando lo hagamos, experimentaremos la paz asombrosa de Dios —que sobrepasa todo entendimiento— guardando nuestros corazones y nuestras mentes. Asimismo, debemos considerar el sufrimiento padecido por causa de Jesucristo como una gracia de Dios, y debemos perseverar y superar todas esas adversidades. Incluso si llegara el momento de morir por la obra de Cristo, no debemos aferrarnos a nuestras vidas, sino más bien ofrecerlas exclusivamente a Jesucristo y a su evangelio. Nuestra ferviente expectativa y esperanza debe ser que Cristo sea exaltado en nuestros cuerpos, ya sea que vivamos o muramos. Pues para nosotros, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Oro para que lleguemos a ser la iglesia del Señor: viviendo de una manera digna del evangelio de Cristo y proclamando ese evangelio únicamente por amor a Jesús.

 

 

 

 


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